
El periodista Javier Urban, envió una nota a la sección de Libertad de Expresión, donde señala que ante la cercanía del 14 de mayo, día en que se votará en La Pampa, hay un clima muy distinto a campañas anteriores. Frente a esto, Urban analiza las ventajas de peronistas y radicales al evitar las exposiciones de otrora.
Por Javier Urban. Estamos a menos de dos meses de las elecciones provinciales y, más allá de que la gente en su conjunto pareciera estar doblegada en cuanto a aquella convicción de hace 40 años y que bien había interpretado Raúl Alfonsín sintetizándola en su slogan «Con la democracia no sólo se vota, sino que también se come, se educa y se cura»…hoy poco y nada de esas 3 necesidades básicas parece que la democracia asegura a las mayorías y entonces es entendible que esas mayorías pierdan el interés por votar …más allá de reconocer ese cuadro de situación, en La Pampa los dos partidos mayoritarios, que son los que lideran tanto al frente oficialista como a la alianza opositora, están quietecitos frente a la cercanía del día en el que habrá que acudir a las urnas. Claramente pareciera que a ninguno les conviene que haya olas.
El partido justicialista, como cabeza del Frente de Todos, definió sus candidatos sin mayores conflictos internos. Todos los sectores tienen sus representantes entre las candidaturas expectables de la nómina de postulantes a diputados provinciales, respetando sin objeciones que el vernismo, como línea hegemónica, tenga su mayoría en esa lista y ahora, espera concretar en las urnas lo que se presagia en el mundillo político provincial, un triunfo amplio, si no contundente.
Desde ese lugar de potencial ganador, ha dispuesto por primera vez en la historia desdoblar los comandos electorales en Santa Rosa, por un lado, está el provincial y por otro el local y en lo específicamente pre-electoral, nada más ha hecho. En ese sentido se sabe que oficialmente la campaña pre electoral debe iniciarse apenas un mes antes de los comicios pero históricamente, a menos de dos meses, el peronismo ya mucho ruido debería haber metido, mucho calor hubiera gestado, si el clima electoral fuera el acostumbrado a estas alturas.
Pero es evidente que hoy por hoy el negocio para el oficialismo es “no hagan olas”. Ya demasiado tienen que padecer los desencuentros extremadamente ruidoso que se precipitan a nivel nacional, con un enfrentamiento que va in crescendo entre el presidente y la vice, y su respetivos entornos, con el superministro de economía que gana tantas batallas como las que pierde en esa lucha crucial contra la inflación que arrojó números dolorosos cuando se conoció que en febrero fue de 6,6 %…el peronismo pampeano necesita que la ola expansiva de desencanto con el oficialismo nacional y esas confrontaciones que son buenas para nada dentro del Frente de Todos, no salpiquen demasiado a la expectativa electoral provincial.
La estrategia de haber desdoblado y adelantado los comicios provinciales lo ponen bastante a salvo de eso y por ende querría que las elecciones fueran mañana mismo. Tener que tragarse el último registro inflacionario y deber soportar aún uno más, antes de visitar las urnas, les indigesta, naturalmente.
Y la táctica anunciada por el gobernador Sergio Ziliotto de no distraerse en lo más mínimo para hacer campaña, claramente le viene dando resultados. Al menos es lo que se desprende de analizar rápidamente el cómo le caería a la población si lo viera promoviendo su candidatura o la de los integrantes del frente que lo propone. Hace unos días la televisión cooperativa de Santa Rosa hizo una encuesta donde de los 20 entrevistados, 15 manifestaron no tener interés en las elecciones y sólo los 5 restantes dijeron que ya tienen más o menos definido su voto y encima, de entre ellos, ninguno se manifestó oficialista…por eso nada le sumaría a la intención re eleccionista de Ziliotto, el andar haciendo campaña en lugar de seguir mostrándose enfrascado en su gestión.
Y así, la semana pasada, fue noticia porque firmó el Decreto mediante el cual se comenzará la construcción de las viviendas en donde serán relocalizadas las familias del barrio Almafuerte de Santa Rosa; lanzó la edición de este año del programa “Emprender La Pampa” anunciando el incremento a “35 los puntos de subsidio de tasas en todas las líneas de crédito del Banco de La Pampa para aquellos proyectos que sean liderados por mujeres”, en el día de la mujer, donde aprovechó también para presentar la creación del “Gabinete de Producción con Perspectiva de Género»; estuvo en Expoagro compartiendo y acompañando a cada uno de los 30 empresarios pampeanos que nos representaron, a través del Banco de La Pampa, en la muestra más importante a campo abierto del sector agropecuario y la industria vinculada; presidió la licitación para la construcción del nuevo edificio de la Comisaría Barrio Este de Santa Rosa, donde anunció también la construcción de un polideportivo de más de 10.000 metros cuadrados, que será un espacio de contención y de reunión de los vecinos de los tantos barrios que hay y que se sumarán en ese lugar; adelantó que el mes que viene se licitará la reconstrucción de la RN 152 entre El Carancho y Puelches, con una rotonda en el empalme de las rutas 143 y 152 que tendrá un nuevo puente a la altura de Puelches por unos 11 mil 300 millones de pesos, y también la repavimentación de las Rutas Provinciales 10 y 105, con un costo de 3 mil 300 millones para beneficiar a Winifreda, Luan Toro, Victorica, Telén, Loventuel y Santa Isabel, el oeste profundo, digamos. Y, representado por su ministro de obras públicas y el diputado nacional, candidato a legislador provincial, Hernán Pérez Araujo, fue parte de la licitación de las, tan esperadas como indispensables, obras de saneamiento de la calle Santa Cruz en Santa Rosa.
A lo que le sumó esta semana la entrega de viviendas en Acha y Luan Toro, donde también inauguró la terminal de colectivos, y la licitación de la obra de desagües pluviales para General Pico que le dará solución a un problema crucial.
En definitiva Ziliotto se la juega por realizar más que prometer, según el apotegma peronista, que todo hace presumir como más productivo, en medio del descreimiento generalizado provocado mucho más por una realidad nacional frustrante que por un estado de cosas en la provincia con muy poco de reprochable, más allá de que el desencanto con lo uno pueda contagiar a lo otro.
Pero ni siquiera ante esa posibilidad de arrastre latente del descontento nacional parece estar en condiciones de aprovechar el pobre de Martín Berhongaray que, después de haber ganado la interna en JxC, hoy tiene que sufrir los mil y un desencuentros que la alianza macriradical exhibe a nivel nacional. Ni Rodriguez Larreta, ni mucho menos Patricia Bullrich y Macri, pero ni tampoco sus correligionarios Gerardo Morales, Alfredo Cornejo o Facundo Manes, le ayudan con sus desatinadas apariciones públicas que asemejan a su alianza mucho más a un campo de batallas, donde vomitivamente todo vale, que a una referencia nacional que pueda traccionar votos a su favor, más allá de que la realidad del gobierno de Alberto Fernández se estaría encargando de hacer algo de eso en su beneficio.
El pobre de Martín prácticamente no se ha mostrado como candidato y clama, también él, para que no hagan olas. Desde su consagración ha tenido que surfear la revelación de la traición partidaria de Juan Carlos Marino que en la interna mandó a votar al candidato que enfrentaba al de los radicales, las paupérrimas declaraciones públicas de Torroba oponiéndose a la posibilidad de estatizar la distribución del gas natural, los no menos paupérrimos dichos que se viralizaron después de haberlos pronunciado en el comité de que los socios del PRO son poco confiables a la hora de fiscalizar por su característica de peseteros, la respuesta de Mac Allister de que el candidato que lleva en Santa Rosa siempre dice pelotudeces y la ruptura en el interior del PRO por el modo de definir los candidatos que el macrismo tendrá en la nómina de candidatos a diputados provinciales que, encima, la lidera un Altolaguirre. “No hagan más olas” ha de tener ganas de gritar Martín Berhongaray y de ahí que, también por el lado de JxC, a menos de dos meses de los comicios, en La Pampa, de elecciones “mejor ni hablar”.

