
El presidente Alberto Fernández comunicó, mediante un video publicado en Twitter que no irá por la reelección, en las próximos comicios presidenciales.
El presidente Alberto Fernández anunció hoy su decisión de no presentarse a la reelección en los comicios de este año y «concentrar todo el esfuerzo en resolver los problemas de los argentinos», así como ponerse al frente de la campaña del Frente de Todos para que sus candidatos «garanticen que no volverá la derecha a traernos su pesadilla y su oscuridad».
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Mi decisión pic.twitter.com/EEQBJaxDUz
— Alberto Fernández (@alferdez) April 21, 2023
«Tengo que concentrar mi esfuerzo, mi compromiso y corazón en resolver los problemas de los argentinos», expresó el mandatario en un video de 7.43 minutos difundido esta mañana en redes sociales, titulado «Mi decisión», en el que, además, aseveró que «el contexto económico» lo obliga a dedicar todos sus esfuerzos a dar respuesta a «los problemas de la Argentina».
En ese marco, afirmó hoy que el 10 de diciembre entregará «la banda a quien haya sido legítimamente elegido en las urnas por el voto popular» y dijo que trabajará «fervientemente» para que sea «un compañero o compañera» de su espacio el que represente a aquellos por quienes sigue luchando.
Tras la difusión del video, fuentes oficiales confirmaron que el presidente «decidió no ir por la reelección. Debe concentrarse en resolver los problemas de los argentinos. Se pone al frente de las PASO y el armado electoral».
Según pudo reconstruir Télam, el Presidente dialogó ayer con su círculo más cercano al retornar de su viaje a la ciudad de Mar del Plata: «Tomó la decisión y llamó al equipo de comunicación que trabajó toda la noche para que el vídeo saliera hoy temprano», comentaron.
El video fue difundido «en las vísperas de cumplir 20 años de la llegada de Néstor Kirchner al poder» que se recordará el próximo 25 de mayo según indica el mandatario al inicio del video que dura poco más de 7 minutos.
La decisión del Presidente se conoce a casi dos meses del cierre del plazo para la inscripción de precandidatos para las PASO del 13 agosto y pocas horas antes de la reunión del Consejo Nacional del Partido Justicialista que se reunirá esta tarde en su sede porteña de la calle Matheu 130 para fijar la fecha del próximo congreso partidario y comenzar a definir la estrategia electoral y las reglas de participación de la coalición oficialista en caso de definir sus candidaturas en las PASO.
«El contexto económico me obliga a dedicar todos mis esfuerzos a atender los difíciles momentos que atraviesa Argentina», señaló el jefe de Estado.
Luego agregó: «Creo que las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) son el vehículo para que la sociedad seleccione a los hombres y mujeres de nuestro frente en las próximas elecciones generales», y aseveró que como presidente del Partido Justicialista «garantizará que todos y todas los que se sientan capacitados para encarar este desafío, puedan hacerlo».
También sostuvo la necesidad de encarar un «nuevo ciclo virtuoso» y calificó al FdT como «el espacio que garantiza que no volverá la derecha» que trae «su pesadilla y su oscuridad».
En otro tramo del mensaje, subrayó que, durante su gestión, «evitó toda escalada en los conflictos» y que eso permite que el oficialismo «llegue unido antes de una nueva contienda electoral» y que el mismo se «fortalecerá con la competencia» y «con la militancia».
«Comencé a militar políticamente en los años 70. Nunca antepuse una misión personal a la necesidad del conjunto, Como militante peronista, siempre supe, que primero estaba la Patria, después el Movimiento y por último, los hombres. Es por eso que voy a cumplir con esta escala de prioridades», subrayó.
Además, afirmó que el peronismo del siglo XXI «no puede ignorar las demandas de participación» de sus militantes ya que su fortaleza estuvo en la «capacidad para interpretar a la sociedad», argumentó.
«Más allá de las críticas internas y del mayo o menor acompañamiento recibido, no tengo en el Frente de Todos un solo adversario. Al contrario, reconozco en ellos y ellas un destino común. Mis adversarios son aquellos a los que debemos enfrentar en las elecciones generales. Dije que volvíamos para ser mejores; para ser mejores debemos democratizar nuestro espacio», señaló.
Fernández pidió, asimismo, darle «la lapicera a cada militante», una frase que apunta a la confección de las listas electorales, y lo hace horas antes de una reunión convocada para esta tarde en el Partido Justicialista en la que se debía comenzar a abordar ese tema.
«Hago un llamamiento para que transitemos este tiempo electoral, tan proclive a los excesos, con el mayor de los respetos a nuestros contendientes. Podemos efectuar desde los espacios públicos, todos y todas, un aporte genuino para mejorar el debate político que nos merecemos. Nadie debe dejarse engañar, no todo es lo mismo en la política», apuntó.
También, como en sus últimas jornadas, criticó a «los que pregonan libertad» y que, según el Presidente, «son los que más hacen para establecer un sistema socialmente injusto».
Fernández utilizó un video a través de las redes sociales, la misma forma de comunicación que había usado la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando, hace casi cuatro años, en mayo de 2019, anunció que integraría una fórmula para competir en las generales de ese año.
En su mensaje, el Presidente también dedicó un extenso párrafo para destacar la situación «límite» que heredó en 2019: «Un país endeudado, en recesión, en default, con alta pobreza e inflación» a las que se sumaron «pandemia mundial, una guerra y en este momento las consecuencias de una brutal sequía».
«En medio de tantos avatares, volvimos a crecer. Construimos viviendas como nunca se había hecho. Hicimos obra pública en todo el país, algunas estratégicas como el gasoducto Néstor Kirchner, ampliamos derechos para las mujeres y disidencias. Fortalecimos la ciencia y la educación y también revitalizamos el aparato productivo», recordó.
«Han dejado de ingresar a la Argentina casi 20 mil millones de dólares. En tan difícil contexto, todavía vemos cómo los especuladores de siempre generan inquietud en los mercados, jugando con el dólar ilegal. Lejos estoy de quejarme. Nos cabe la responsabilidad histórica de hacer, con honestidad, lo que nos toca», añadió.
Sin embargo, en tono autocrítico, reconoció que no se logró todo lo propuesto y que «duelen las familias en condiciones de pobreza».
«Nos duelen lo bajos ingresos. Nos duelen los proyectos y sueños que no pudieron concretarse. Pero a pesar de tantas dificultades, tengo una certeza: no tomé una sola medida en contra de nuestro pueblo», subrayó.
Por otra parte, se mostró esperanzado en «superar» la situación y se comprometió a «seguir trabajando por el crecimiento y la distribución».
El discurso completo
Estamos en las vísperas de cumplir 20 años de la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia de la Nación. Tuve el enorme privilegio de llegar con él a la Casa Rosada y ser, también, testigo de gesta. Hoy, hace casi cuatro años que iniciamos el camino que nos llevó al triunfo en las elecciones del 2019, dando final a un ciclo de desazón para el pueblo argentino.
Cuando me tocó asumir la conducción del país, estábamos, una vez más, en una situación límite. Todos y todas sabemos que no han sido estos años tiempos fáciles. Recibimos en 2019 un país endeudado, en recesión, en default, con alta pobreza e inflación. Y debimos enfrentar una pandemia mundial, una guerra y en este momento, las consecuencias de una brutal sequía.
En medio de tantos avatares, volvimos a crecer. Construimos viviendas como nunca se había hecho. Hicimos obra pública en todo el país. Algunas estratégicas, como el gasoducto Néstor Kirchner. Ampliamos derechos para las mujeres y disidencias. Fortalecimos la ciencia y la educación y también revitalizamos el aparto productivo. Defendimos nuestras posiciones en los foros internacionales. Somos protagonistas del destino latinoamericano y tendimos puentes en un mundo en crisis.
Está claro que no logramos todo lo que nos propusimos. Nos duelen las familias en condición de pobreza. Nos duelen los bajos ingresos. Nos duelen los proyectos y sueños que no pudieron concretarse. Pero, a pesar de tantas dificultades, tengo una certeza. No temé una sola medida en contra nuestro pueblo.
Hoy, un nuevo problema nos aqueja. La sequía más importante en más de un siglo nos pone en alerta roja. Nos obliga a rediseñar todos nuestros objetivos. Nos convoca a dedicarnos exclusivamente a este nuevo desafío. Han dejado de ingresar a la Argentina casi 20 mil millones de dólares. En tan difícil contexto, todavía vemos cómo los especuladores de siempre generan inquietud en los mercados jugando con el dólar ilegal. Lejos estoy de quejarme. A los que abrazamos la política como vocación y buscamos asumir responsabilidades para mejorar la sociedad en la que vivimos, no nos cabe el lamento.
Nos cabe la responsabilidad histórica de hacer con honestidad lo que nos toca. Esa responsabilidad y compromiso me lleva hoy, como Presidente de la Nación, a estar convencido, sin espacio para ninguna duda, que tengo que concentrar mi esfuerzo, mi compromiso y mi corazón en resolver los problemas de los argentinos y las argentinas. Como enfrentamos la deuda, como lo hicimos durante la pandemia, como sobrellevamos los efectos de la guerra, como nos repusimos cada vez que tuvimos dificultades, unidos, con claridad, en equipo, poniendo todo nuestro esfuerzo, encontrando soluciones novedosas donde otros no ofrecen salidas. Vamos a superar esta situación. Y vamos a seguir trabajando por el crecimiento y la distribución.
Desde que comencé a militar políticamente, en los años 70′, nunca antepuse una ambición personal a la necesidad del conjunto. Como militante peronista siempre supe que primero estaba la Patria, después el movimiento y por el último, los hombres. Es por eso que voy a cumplir esta escala de prioridades.
El contexto económico me obliga a dedicar todos mis esfuerzos a atender los difíciles momentos que atraviesa la Argentina. Como dije recién, después de la Patria, viene el movimiento. Permítanme también hablarle a mis compañeros y compañeras. Creo fervientemente en el la democracia como sistema para lograr nuestros objetivos en una comunidad organizada. También debemos usar sus herramientas para la vida partidaria. Por eso, creo que las PASO son el vehículo para que la sociedad seleccione los mejores hombres y mujeres de nuestro frente que mejor nos represente en las próximas elecciones generales.
Como Presidente del Partido Justicia, voy a garantizar que todas y todos los que se sientan capacitados para encarar este desafío puedan hacerlo. Necesitamos generar un nuevo círculo virtuoso. En el que otros se empoderen para volver a conquistar los corazones de quienes siguen mirándonos como el espacio que garentice que no volverá la derecha a traernos su pesadilla y su oscuridad.
Sepan todos que voy a involucrarme directamente para que esto sea posible. En estos años, elegí soportar algunas críticas o enfrentar maniobras de desprestigio en contra del gobierno nacional y nunca respondí. Por mi responsabilidad como presidente, evité toda escalada en los conflictos.
Siempre actué de ese modo, para garantizar la unidad de nuestro espacio político. Llegamos hoy, pese a todas las dificultades, unidos antes de iniciar una nueva contienda electoral. Esa unidad se fortalecerá con la competencia, con la militancia, con la búsqueda de nuevos protagonistas. El peronismo del siglo 21 no puede ignorar las demandas de participación de nuestros militantes.
Siempre nuestra fortaleza estuvo en nuestra capacidad para interpretar e interpelar a la sociedad. En estos tiempos, tal vez más que en otros, necesitamos revitalizanos. Más allá de las críticas internas y del mayor o menos acompañamiento recibido, no tengo en el Frente de Todos un solo adversario. Al contrario, reconozco en ellos y ellas un destino común. Mis adversarios son aquellos a los que debemos enfrentar en las elecciones generales.
Dije que volvíamos para ser mejores. Para ser mejores, debemos democratizar nuestro espacio. Démosle la lapicera a cada militante. El peronismo tiene la fuerza, la militancia y los cuadros para lograr la victoria. Esa victoria depende de nosotros. En este año, cumplimos 40 años de democracia. Este logro nos llena de orgullo y hace aún más evidente nuestras deudas con una parte importante de nuestro pueblo.
Hago un llamamiento para que todos transitemos este tiempo electoral tan proclive a los excesos, con el mayor de los respetos por nuestros contendientes. Podemos efectuar desde los espacios públicos todos y todas un aporte genuino para mejorar el debate político que nos merecemos. Nadie debe dejarse engañar, no todo es lo mismo en la política. Aquellos que pregonan la libertad son los que más hacen para establecer un sistema socialmente injusto.
El próximo 10 de diciembre es el día exacto en que cumplamos 40 años de democracia. Ese día, entregaré la banda presidencia a quien haya sido elegido legítimamente en las urnas por el voto popular. Trabajaré fervientemente para que sea un compañero o una compañera de nuestro espacio político y represente a quienes seguimos y seguiremos luchando por una patria justa, con equidad y felicidad para todos y todas.

