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Juicio por abuso sexual al cura Padilla: declararon una psicóloga y una asistente social

3 mayo, 2023
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Desde las 8.30  horas de hoy continuó en la ciudad de General Pico el juicio contra el cura José Miguel Padilla.

En el juicio se investigan los supuestos abusos ocurridos entre 2015 y 2016 en perjuicio de Vicente Suárez Wollert, un joven de 27 años, que a los 19 años, cuando era seminarista de la Fraternidad de Belén, denunció a Padilla, fundador y director de la congregación religiosa que funcionaba en la localidad pampeana de Intendente Alvear.

El debate está a cargo de la jueza de audiencia de juicio, María José Gianinetto. Interviene la fiscal Andreina Montes, quien estuvo acompañada por el fiscal Luciano Rebecchi.

Por la defensa del imputado interviene el abogado particular Jorge Salamone y la letrada Florencia Boglietti. Como parte querellante, en representación de la víctima, lo hacen los defensores oficiales Guillermo Costantino y Mauro Fernández.




Durante la jornada de hoy, se presentaron a testificar dos personas, una psicóloga y una asistente social.

Mañana está prevista la recepción del testimonio de otros seis testigos.

Las audiencias se desarrollan a puertas cerradas, ya que se trata de un debate sobre un delito contra la integridad sexual. La fiscalía acusó a Padilla por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado.

Está previsto que el juicio se lleve a cabo durante 6 jornadas – comenzó ayer y las audiencias se extenderán hasta el 9 de mayo-, en la Sala 1 del Edificio Judicial de la ciudad de General Pico. Luego la magistrada tiene 10 días hábiles para dictar su sentencia.

Durante la primera jornada, realizada este 2 de mayo, declaró el cura José Miguel Padilla, quien negó los hechos por los que es juzgado y se manifestó sorprendido por la denuncia.

Padilla dijo que “no entendía cómo una persona tan inteligente había declarado estas cosas” en relación a los dichos de Suárez, y aseguró que se sentía “fusilado”.

Su abogado defensor le dijo a esta agencia que “durante el debate no hago ninguna declaración” pero “si te confirmo que Padilla declaró y que negó los hechos, como lo hizo desde el primer día que fue a declarar”.

El denunciante declaró por espacio de cuatro horas y medias y en  un  momento se tuvo que interrumpir la audiencia porque el testigo de descompensó. Suárez tuvo que ser asistido por la psicóloga judicial hasta que se recuperó, y pudo continuar con su declaración.

En el transcurso de las 6 jornadas de juicio está previsto que declaren 29 testigos.  Las audiencias serán a puertas cerradas, ya que se debate un delito contra la integridad sexual.

El hecho

Vicente Suárez Wollert, acompañado por la Red de Sobrevientas de Abusos Eclesiásticos de Argentina, relató que los abusos ocurrieron durante los seis meses en los que estuvo en la Fraternidad de Belén -desde noviembre de 2015 hasta mayo de 2016-, tiempo en el cual la congregación, afirmó en diálogo con Télam, «fue un lugar y una experiencia muy oscura, tanto por el delito de integración sexual como por todo el contexto de manipulación y de miedo».

«Fue un tiempo donde Padilla me hacía creer que mi familia no me quería, que fuera del convento yo no tenía futuro», manifestó el joven, quien actualmente es profesor de Educación Especial, miembro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico y se declaró «ateo» al no poder «encontrar armonía ni sintonía en la Iglesia» luego de lo ocurrido.

Wollert, que llegó a la Fraternidad de Belén -también conocida como Capuchinos Recoletos- en noviembre de 2015 cuando tenía 19 años, describió que se trata de «una comunidad de frailes que fundó Padilla hacia el año ’95 en La Pampa, junto a dos personas que eran compañeros de él en San Luis, el fray Gustavo y fray Benito».

En este sentido, su ingreso a la comunidad se debió, principalmente, a la creencia en su vocación religiosa.

«Me quedé hasta mayo de 2016, cuando fui expulsado», explicó sobre la congregación, en la que convivían «alrededor de 12 adultos y dos menores de edad».

La expulsión se debió a que, luego de atravesar las situaciones de abuso y enfrentar a Padilla, el joven empezó a «rebelarse» en contra del director del lugar.

Y explicó que «de ahí en más vinieron amenazadas, incluso (Padilla) llegó a golpearme, y cuando le dije que le iba a comunicar al obispo lo que había pasado, me dijo que visite a mis papás para rever mi vocación, y yo accedí».

En el camino, Wollert fue notificado de su desvinculación con la comunidad, pero siguió manteniendo comunicación con Padilla, ya que quería continuar con la vida religiosa y para esto «la comunidad tenía que hacer un informe, que era un condicionante».

«Entonces, para no perjudicar lo que creía mi vocación, trataba de seguirle la conversación a Padilla para evitar que el informe fuera lapidario. Esta comunicación se interrumpió porque comenzó a pedirme fotografías y mensajes con contenidos sexuales», contó el denunciante.

Pasaron cuatro años hasta que el joven pudo realizar la denuncia en la justicia de General Pico. Durante ese tiempo, señaló que los presuntos abusos lo afectaron en cuestiones relativas a su autoestima y salud mental, ya que «Padilla llegó a decir que yo tenía severos trastornos y problemas mentales como esquizofrenia», lo que luego se comprobó que era falso.

«No sólo mi testimonio es verídico, sino que no sufro de ningún tipo de trastornos ni patologías, soy mentalmente sano. Pero hasta que descubrí eso en 2021, yo creía en este supuesto diagnóstico», contó.

Actualmente, Padilla se encuentra radicado en San Luis, donde el obispo de esa provincia, Gabriel Barba, «le asignó la parroquia de Nuestra Señora del Rosario del Trono para que dé misa una vez por semana», dijo Wollert.

Frente a esto, el exseminarista destacó sus expectativas para «una condena justa», y concluyó que «haber podido rehacer mi vida y salir adelante creo que fue la mayor derrota para Padilla, ya que todo lo que hizo fue con una plena conciencia de hacer daño».

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