
Siete días después de una derrota honrosa en Santa Rosa, General Pico y La Pampa, la dirigencia de la alianza opositora todavía muestra optimismo de cara a la sociedad, pero, de forma inevitable, se viene un reacomodamiento, críticas y reproches.
Una semana después de las elecciones generales de La Pampa, desarrolladas con total normalidad y transparencia, Juntos por el Cambio celebra ser la segunda minoría en un poder legislativo pampeano donde el oficialismo no tendrá quorum propio.
Durante la semana, se instaló la “derrota con sabor a triunfo” en la alianza entre radicales, macristas, desarrollistas, fregenistas y socialistas. Llegaron a dejar trascender que le robarían el diputado 15 al FreJuPa, y pronosticaron 14 para el oficialismo, 14 para ellos y 2 para Tierno. El escrutinio definitivo demostró que solo se trató de la construcción de una posverdad.
Y el paso del tiempo trae la realidad: por cuatro años más, siguen en la oposición, y el electorado pampeano volvió a decirle que no a una propuesta en la que no hay peronistas. Como ocurre desde 1983.
Sin dudas, el gran ganador es Martín Berhongaray. El diputado nacional se cargó la candidatura a gobernador en un proceso interno donde Daniel Kroneberger y Juan Carlos Marino, orejearon las cartas hasta último momento, al punto de casi dejar a la UCR sin propuesta provincial por primera vez desde 1983. Se anotó a último momento, ganó la interna al PRO, y logró instalar un clima de paridad electoral hasta el momento mismo en que se abrieron las urnas. Con él, ganaron otros “celestes” y los “azules”.
Del otro lado, el diputado nacional del PRO, Martín Maquieyra, también dio un mensaje positivo y aseguró que “el cambio en La Pampa ya empezó. 42,1% de los pampeanos que votaron ayer, lo hicieron eligiendo un cambio. 42,1% que creen que nuestra provincia merece un futuro mejor. Fue una elección histórica en la que en más de 30 localidades ganó el trabajo en equipo de Juntos por el Cambio. Y eso nos da la fuerza para seguir trabajando como todos los días en construir la provincia que La Pampa sabemos que puede llegar a ser”, arengó.

Y reconoció a “todos nuestros referentes en Colonia 25 de Mayo, Doblas, Dorila, General San Martín, Intendente Alvear, La Humada, Rancul y Unanue”.
También, quiso disfrazar de triunfo la derrota en Pico, donde muchas personas, le apuntan a él porque no quiso ser candidato a intendente y dejó en ese lugar a una concejala, que ni de cerca, tenía su llegada al electorado.
“¡Gracias a los piquenses que apoyaron el cambio y felicitaciones @adriana_garciapf y a todo el equipo de Juntos por una gran elección!”, señaló el dirigente pampeano, que pasa la mayor parte de su vida en Capital Federal, con visitas frecuentes a La Pampa.
“Felicitaciones también a @berhongaraymartin por una gran elección y a todos los equipos de Juntos por el Cambio en cada localidad”, agregó.

La senadora Victoria Huala recorrió el mismo camino que sus pares del PRO al destacar a “todos los pampeanos que apostaron por el cambio, ¡sigamos juntos por La Pampa que nos merecemos!”
“Gracias por la enorme confianza depositada en nuestra propuesta que permitió que podamos hacer una ELECCIÓN HISTÓRICA en La Pampa, superando el 42 % en lo que es la mejor elección a Gobernador y Vice de los últimos 50 años”, indicó.
El primer diputado electo por JxC, el radical Hipólito “Poli” Altolaguirre, fundamental respaldo de Berhongaray cuando solo los celestes la veían, destacó que “¡El triunfo arrasador de Juntos por el Cambio en el interior provincial es una muestra del reconocimiento a Martín Berhongaray y su incansable dedicación por cada una de las localidades! Quedó demostrado que la mitad de los pampeanos quieren un cambio”.

Por su parte, el no aleccionado Juan Carlos Marino, cuya invitación a la traición a la UCR quedó expuesta en un audio de WhatsApp, cuando en la interna pidió el voto por Maquieyra en lugar de su correligionario Berhongaray, jugó su carta: “No estaba equivocado cuando propuse incluir a todos en el espacio. Si llegábamos al cuarto oscuro con 2 boletas ganábamos. Hoy Martín Berhongaray sería gobernador y Francisco Torroba intendente de Santa Rosa”, señaló por una simple cuenta matemática, que los políticos suelen decir que, en esa ciencia, uno más uno, no siempre es dos.
Francisco Torroba, tal vez el más convencido del triunfo en la previa, y posiblemente el más afectado una vez contados los votos, le agradeció “a los miles de santarroseños que nos apoyaron en esta elección, y, especialmente, a quienes se sumaron a la campaña, sin cuyo aporte no hubiésemos logrado estos resultados”.
“No vamos a perder el compromiso adquirido con nuestros votantes y con los electores, vamos a trabajar para asegurar que la transparencia vuelva a ser una regla, y para que se realicen las obras que ya no pueden esperar. Nuevamente gracias a todos los que nos acompañaron en cada recorrida por los barrios, los que nos apoyaron en las redes y a todos los que nos dieron su voto, un abrazo grande a todos”, arengó.

Gran parte del resultado obtenido obedece a que Berhongaray no apostó a la grieta, no canceló al kirchnerismo, no agredió ni insultó al peronismo, y sobre todo, recorrió la provincia, evitó una campaña porteñizada con presencia de dirigentes nacionales y consideró a las redes sociales, como un elemento más y no el único para llegar con su propuesta.
Con el paso del tiempo, la distribución de los cargos políticos ganados en intendencias, en concejos deliberantes y en la legislatura, irá desplazando la alegría de una “derrota con sabor a triunfo”, donde algunos festejan el “casi ganamos” y otros el “volvimos a perder”, donde sus dividendos pueden crecer, de cara a la próxima elección.

