
Niacó es uno de los pueblos testigos que crecieron y desarrollaron a la vera de las vías del ferrocarril y que, con el proceso de desguace y privatizaciones del servicio iniciado en los 90, fue desapareciendo lentamente. Actualmente viven allí alrededor de ocho personas, lo que lo convierte en el pueblo con menos habitantes de La Pampa.
(Por Cesar Gatica) Fundado un 28 de Mayo del 1.911 a la vera del ramal ferroviario que unía La Pampa con Buenos Aires, mas precisamente la ciudad portuaria de Bahía Blanca, Naicó fue un Pueblo que dependió mucho del tren, ya que sus principales actividades económicas fueron aserraderos, ganadería, crianza de animales y apicultura.
Llegó a tener mas de 600 habitantes y en un momento de la historia fue bautizado como “Ministro Lobos”. Pero su nombre actual sigue siendo Naicó que traducido del idioma Mapuche quiere decir “Manantial Salado”. Quizás sus antiguos habitantes, decidieron nombrarlo así por el hermoso manantial que recorre sus campos, formando un arroyito que pasa por “Puente Negro” y nace la laguna del “Parque Luro”.

Los trabajadores/as rurales de pequeños/as y medianos/as productores/as abogaron por la esperanza de un pueblo prospero y desarrollado, algo que puede rastrearse en las edificaciones que hoy, a pesar del paso del tiempo y el abandono, continúan en pie como testigo de ese pasado reciente. Naicó contaba con una Escuela, registro civil, juzgado de paz, almacén de ramos generales y hasta una comisaría que, en la actualidad, funciona como puesto.

El pasó de la Ruta Nacional N°35 a varias leguas del Pueblo y el cierre del tren de pasajeros hicieron que sus esperanzas se fueran desvaneciendo, como diría la canción de Sui Géneris “como pompas de jabón”. El éxodo fue creciendo de a poco, porque algunos habitantes tenían la esperanza de seguir viviendo en el lugar, ya que el tren carguero que paraba en Naicó, seguía su circuito de ida viajaba a Bahía Blanca y de vuelta lo hacía a Toay, la cabecera del ramal, a tan sólo diez kilómetros de Santa Rosa. Pero la política neoliberal de privatizaciones y desguace de los 90, sintetizada en la frase “Ramal que para, Ramal que cierra” del expresidente Carlos Saúl Menem, hizo que los habitantes de Naicó se vieran obligados a marcharse hacia otras ciudades cercanas como Toay, Santa Rosa, Ataliva Roca, entre otros.
La frase, en éste caso, paso a ser “Ramal que para, Pueblo que muere”; y así le pasó a Naicó, un pueblo que hoy es sólo ruinas, donde parte del lugar fue y es usado por el Ejército Argentino para prácticas militares, con muy poquitas personas que crían animales, apicultores/as, con una amabilidad increíble y con la esperanza de que algún día vuelva el tren.

En la actualidad, Naicó es el Pueblo que menos habitantes tiene de la Provincia, 8 aproximadamente, algunos de ellos continúan con actividades agropecuarias.
Otras de las actividades que actualmente rodean al lugar son apicultura y cinegética, que albergan en sus campos con alambres de doble hilo o perimetral especies introducidas como ciervos colorados, jabalíes europeos, antílopes negros de la India, entre otros.
Su actividad turística es incipiente y sus paisajes siguen siendo muy hermosos como por ejemplo el cerro de la Virgen “Santa María de La Pampa” (246 M.S.N.M), donde se puede observar éste hermoso valle rodeado de montes bajos, el salitral donde nace la laguna del Parque Luro y hasta su Castillo. Todo desde una vista hermosa e increíble.

Pero Naicó sigue allí, a 45km al suroeste de Santa Rosa, con sus hermosos paisajes y sus viejos edificios que están prácticamente en ruinas, producto del paso de tiempo y de quienes no cuidan nuestro patrimonio cultural.
Éste texto es sólo un pequeño repaso de nuestra historia contemporánea para recordar los 112 años que cumple éste pueblo humilde, la importancia que debería tener el paso del ferrocarril por nuestra provincia y lo grave que pueden ser las políticas neoliberales cuando se llevan a cabo.

