
El juez del Tribunal Oral Federal, Pablo Díaz Lacava, pretende tomar represalia contra una de las empleadas que lo denunció y pide que el cargo se lo den a la hija de una ex jueza suprema. Aduce “pérdida de confianza”.
El juez denunciado por maltrato pidió que no le renueven el contrato a una persona que se desempeña en su vocalía porque dice que no confía en ella, pero se olvida de mencionar que la persona a la que quiere echar, es una de las que lo denunció por maltrato.
Ese contrato lo quiere para designar a la hija de la ex jueza suprema Elvira Rossetti de González, exintegrante del Superior Tribunal de Justicia.
Lacava aduce una renovación de contrato irregular, en la que no se lo consultó, y responsabiliza a los jueces del mismo tribunal, Marcos Aguerrido y José Mario Triputti.
El juez denunciado le pidió a la Secretaría General de Administración del fuero federal, a cargo de José Abranchi, que despida a una de sus denunciantes: pretende hacerlo pasar por una “pérdida de confianza” y asegura que se sintió “injuriado” por la empleada que pide que echen, en lugar de una represalia por la denuncia.
El juez federal no puede trabajar de manera presencial en el TOF porque existe una restricción de acercamiento, debido a que el personal le teme a los malos tratos.
Plan B pudo sabre que la persona a la que Diaz Lacava quiere designar, le fue rescindido el contrato en el Juzgado Federal de Primera Instancia de La Pampa por constantes conflictos con el resto del personal.
Fuentes judiciales incluso citaron que también tuvieron en cuenta “su pobre conocimiento de distintas ramas del derecho, más allá de los títulos que exhibe”.
Además la Unión de Empleados Judiciales de la Nación presentaron un escrito avalando la decisión del Juez de Primera Instancia, que le quitó el contrato “en términos sumamente duros para con ella”.

