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¿Santa Rosa hacia el batacazo inevitable?  ¿Y en el resto de La Pampa?

25 julio, 2023
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 Es paradójico que de tan kirchneristas muchos y muchas de los ciudadanos de Santa Rosa, no estén dispuestos a votar por el candidato de Cristina, al menos en las PASO.  Da la impresión que fracasa tanto Massa como las principales espadas de La Cámpora y hasta la misma ex presidenta en la pretensión de hacerlo ver como uno de los suyos.  Y los radicales trajeron al más halcón de los rodriguezlarretistas ¿eso les suma en La Pampa?



Por Javier Urban – “Se me cruzó Cristina”, fue la razón por la cual Jorge Lezcano, justificaba su derrota electoral interna frente a Luciano di Nápoli, por la candidatura a intendente del FreJuPa aquel 17 de febrero de 2019.

“Hay que aceptarlo, la realidad es la política y la política hoy la representa Cristina en cualquier escenario, por eso estas elecciones fueron tapas de todos los diarios nacionales”, analizó Lezcano que había contado con el respaldo del aparato peronista casi en su totalidad, pero fue vencido en aquellas internas abiertas que consagraron a quien en la noche del cierre de su campaña había dicho “la responsabilidad, cualquiera sea el resultado, es mía, pero si ganamos el triunfo será de Cristina”.

Y cuatro años antes, cuando el vernismo se había impuesto en las internas a gobernador, en Santa Rosa habían sabido ganar los dos representantes kirchneristas, Oscar Jorge como candidato a intendente y “Luchy” Alonso en un mano a mano con el fortísimo precandidato vernista, Daniel Lovera, por la postulación a senador nacional. O sea, semejantes resultados reflejan que, al menos dentro del peronismo, Santa Rosa ha demostrado ser kirchnerista. En esas instancias siempre ganaron los candidatos de Cristina.

Pero, a menos de 20 días de la celebración de las PASO, se percibe en Santa Rosa una paradoja inquietante. Porque si bien Cristina habilitó al dirigente social Juan Grabois para que dispute por la candidatura a presidente, en lo que se lee a lo largo y ancho del país como un probable acierto táctico para contener dentro del espacio al disgusto que generó la nominación de Sergio Massa, el candidato de Cristina (además del de toda la estructura peronista, intendentes, gobernadores, el manejo de resortes del Estado, la cobertura de medios de comunicación del palo) es Massa.

Y Massa arrancó kirchnerizado, con sus alusiones a un programa de fuerte inserción estatal, de capitalismo productivista, de pagarle al FMI para que, como quiso y ejecutó Néstor Kirchner, se vaya  y no vuelva nunca más (el problema es que el FMI volvió y cómo volvió,  con esa deuda maldita que la tenebrosidad del macrismo ha dejado por generaciones de argentinos y la correlación de fuerzas no es ni por asomo la de principios de siglo cuando el kirchnerismo gobernaba en un marco regional y global favorable y entonces Néstor pudo imponer condiciones de popularidad y de apoyo para ubicarse a la izquierda de una sociedad donde la familia antiperonista es enorme y pese a eso sumar votos imprescindibles).

Sin embargo pasaron los días y  ninguna de esas señales para que confíen los que quedaron incómodos, o en alerta,  después de la bajada de la candidatura Wado de Pedro, han convencido, ni ahí,  a quienes no sólo mantienen fresquita en su memoria los sablazos de Massa contra Cristina  impidiéndole su camino a la re elección, prometiendo que la metería presa y que barrería a los ñoquis de La Cámpora;  sino que lo identifican como a quien Macri lo posicionara como el próximo líder del PJ en aquel Foro Económico Mundial en Davos y, en definitiva, como el hombre de la embajada (estadounidense) que si los planetas se alinean y el imperio quiere, será Presidente con el respaldo de la dirigencia K pero con un pensamiento de derecha.…tanto es así que Máximo Kirchner tuvo que salir a pedir que, por aclamación,  la gente demandara que Cristina se involucre en la campaña.

Y ella, dejando descolocados a muchos de los que hicieron pronósticos sobre su acción política después del cierre de listas, ya se puso al frente. No hay lejanía, ni descanso, ni retiro.  Hasta eclipsando a su candidato, se subió a la campaña para ocupar, como siempre, el centro de la escena.  Pero ni así (tampoco con el “elijo creer” de la camporista intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, respondiendo a lo que le generaba la designación de Massa en la expresión más acabada del paso de la desconfianza a la expectativa forzada. “Si lo hablamos, nos reímos” aseguró Mayra), ni siquiera horrorizados por una posible vuelta del macrismo, se despertó, hasta ahora, un mínimo de entusiasmo en la militancia kirchnerista, como para salir a bancar a Massa de modo activo.

Prueba de eso es que el mismísimo Axel Kicillof, que ya se había pronunciado a favor de Massa, siendo plenamente consciente de que hay un porcentaje significativo de votantes kirchneristas y progresistas que pondrán en el cuarto oscuro la boleta con la cara del dirigente social y líder del Frente Patria Grande; el jueves se sacó la foto que le faltaba a su campaña por la re elección como gobernador bonaerense mostrándose junto al precandidato presidencial, también de Unión por la Patria, Juan Grabois.

Es que todo ha sonado muy forzado y definitivamente nadie cree que Massa tenga el ADN kirchnerista. Ese ADN propositivo, inclusivo, transformador y reparador dentro de los límites del capitalismo, digamos keynesiano, que se prepara a resistir para no ser vestigio de un estigma suprimido bajo la figura estereotipada del mal absoluto, la barbarie capaz de “alejarnos del mundo”, que es igual a proponer un distanciamiento abismal de la “civilización”. Vale, naturalmente, la pregunta sobre cuál es esa civilización de la que nos alejaríamos.

Aquellos y aquellas del voto fiel a Cristina, por más que ella se haya visto obligada a proponerlo, no encuentran para nada, en Massa, ese ADN kirchnerista que repone el sentido de antiguas narraciones al tiempo que las alitera, las transforma, las reinventa. Un ADN que se apreste a batallar ante el intento real, cierto, de una restauración de la denominada escuela austríaca que pretende un Estado mínimo ante la supremacía total del mercado; un ADN que se plante para no ser barrido literalmente frente a los embates de los representantes locales de aquellos intereses foráneos que operan regionalmente por retrotraer la historia a la reinstalación de ese Estado inoperante y mínimo subordinado a los inexistentes derrames de lo que no derrama porque no existe, porque se esfuma o hasta es apropiado antes de evaporarse.

Y frente a ese que alguna vez mereció el cántico “no pasa nada si todos los traidores se van con Massa”, se erige Grabois como el referente mínimo (a nivel nacional, pinta fantasioso que Massa pudiera perder la interna) del abanico de añoradas transformaciones políticas y sociales que el kirchnerismo ya realizó. Y en Santa Rosa, ¿también en La Pampa?, se puede arriesgar que el batacazo se está fraguando.

Ya hablamos de la identificación mayoritaria, al menos entre los y las peronistas de Santa Rosa, con aquella década ganada, claramente más representada por Juan XIII que por el superministro de economía que ya está pidiendo por otra oportunidad, admitiendo errores.

Y a eso hay que sumarle que, así como las y los bonaerenses que voten a Massa o a Grabois en provincia de Bs As estarán votando también a Kicillof como gobernador; en La Pampa, votando al de Patria Grande o al de Tigre, se estará votando a Ariel Rauschenberger diputado nacional.  De ahí que absolutamente nada de campaña se está haciendo por el candidato oficialista.

Aunque la también inexistente dirección de la campaña oficialista nacional conjetura que si Grabois a nivel país obtuviera bastante más que un 5 % de los votos, Massa correría el riesgo de no ser,  personalmente,  el candidato más votado y esa posibilidad afectaría sus chances por la influencia sicológica de enfrentar instancias decisivas como perdedor;  los y las kirchneristas cada vez con más decisión manifiestan en La Pampa, sobre todo en Santa Rosa, que el voto a Grabois, expresa, al mismo tiempo, nítidamente, la preferencia por un programa de defensa de los intereses nacionales y populares y condicionar positivamente un hipotético futuro gobierno de Massa.   “Cuantos más votos saque Grabois”, dicen los k pampeanos, “menos margen tendrá Massa para tomar en el futuro decisiones antipopulares”.

¿Y Ziliotto cómo la ve? Como siempre, lo suyo es no distraerse en campaña electoral alguna (no lo hizo cuando él era candidato) en la convicción de que no hay mejor forma de conquistar el voto que con gestión.  Y esta semana lo hemos visto enviando a la Cámara de Diputados el proyecto de ley que prorroga los remates en el oeste; habilitando líneas de crédito y subsidios que hagan de estímulo para las cooperativas de trabajo; licitando por más de mil 800 millones de pesos la ampliación y refacción del hospital de Victorica y en constante gira de inauguración y entrega de viviendas, con las que esta vez se benefició a 20 familias de Lonquimay, localidad para la cual anunció la construcción de otras 20 más.

Los buenos entendedores creen que a Sergio le da lo mismo que gane su homónimo de Tigre o el amigo del Papa Francisco. Con el que gane, ganará también Rauschenberger, así que espera tranquilo la llegada de las PASO.  Sobre todo, porque, además de tener definida su re elección; junto a Buenos Aires y San Luis, La Pampa es la otra provincia sin superávit fiscal primario, por lo que no está en una posición fiscal para que se le exija una “voluntad política” de asistencia a la campaña nacional de Massa, como lo harán gobernadores de otros distritos, financiando un “plan platita” preelectoral, ya que esta vez está muy complicado para financiarlo el gobierno nacional.  Digamos que no necesita gastar en eso.  Además de entre las 14 jurisdicciones que recibieron ATN en los que va del año, junto a Salta, San Luis y Chubut, cerramos con $300 millones el listado de adjudicatarios que encabeza provincia de BS AS con más de cuatro mil 300 millones.  De ahí que los pocos dirigentes peronistas pampeanos que hablan del tema, dicen que su candidato es Sergio Tomás, pero hasta ahí.  De hacer campaña…ni carteles han salido a pegar, por más que en las últimas horas un grupito fue a la Plaza y el intendente se mostró en un par de fotos.

Ah, un dato más: Patria Grande convocó a la gente a sumarse como fiscales para las PASO y el partido de Grabois en Santa Rosa, ya recibió medio centenar de voluntarios.  No es un dato menor.

Esa incertidumbre que pareciera se ha instalado en la PASO oficialista en La Pampa, no tiene parangón en la de JxC.  Ya que por más que el Cato Ardohain haya apelado al surrealismo, convocado a la ex campeona de boxeo, la locomotora Olivera, para que “lo entrene para la pelea”, no es rival (ni por historia, ni por estructura partidaria, ni por la influencia del contexto nacional) para Francisco Torroba.

Lo que sí llama la atención es que, desde ese lugar de favorito que ocupa Torroba, esté siendo anfitrión de Gerardo Morales, el candidato a vicepresidente de Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador de Jujuy, la provincia que desde hace dos meses y pico viene siendo noticia por la represión que allí ejerce.

Digo esto por lo que representa Morales, cuyas manos están manchadas de sangre dando las órdenes represivas. Nadie puede negar que detrás de la reforma de la Constitución que impuso o quiere imponer, en dos artículos plantea que los pueblos originarios pueden ser despojados de sus tierras, con la sola exhibición de un registro precario de propiedad, está el litio, está el cobre y el conjunto de las riquezas de aquellas tierras apropiadas por multinacionales junto a las familias de la burguesía jujeña, de la que forma parte Morales. Por eso son un estorbo los que pisan esas tierras, los pueblos originarios, que, en la lógica racista y entreguista de las clases dominantes jujeñas, deben ser desplazados. Esa es la verdadera razón de ser del conflicto en la provincia de Morales. Y por eso también necesitan avanzar con los artículos que restringen las movilizaciones sociales, porque saben que el principal escollo a sus planes neocoloniales es la capacidad de movilización del pueblo.

De ahí que se puede inferir que Morales necesita más instalarse en La Pampa, que Torroba de que venga a respaldarlo.

Y en su raid por nuestra provincia, es tan llamativo como paradójico que se lo reciba en Acha, donde Abel Sabarots será radical, pero sus actitudes y actos de gobierno, no comulgarían para nada con el jujeño.  Morales se la pasa intentando mostrarse capaz de reprimir tanto o más que lo que promete Patricia Bullrich… ¿Puede ser que Torroba esté en la misma?

 

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