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La abogada Camila Aimar, defensora de Yanina Coronel, aseguró que hay contradicciones en la acusación del policía Páez Albornoz y que sin embargo la violencia de género que él ejercía sobre ella y su hijo quedó acreditada en juicio.
La letrada aseguró que “hubo muchas contradicciones y dudas” por parte de los testigos que declararon en las primeras jornadas. “Creemos que no es muy sólida la teoría del caso de la fiscalía y la querella”, agregó.
La semana que vienen declaran los testigos de la defensa y después del 7 de agosto se desarrollarán los alegatos de clausura.
“Nosotros no desconocemos que hubo una intoxicación del muchacho pero no está claro de qué manera o que participación tuvo mi defendida en esa situación, que se develará al término del debate”, dijo al periodista Daniel Luchelli.
El abogado de Páez dijo que las denuncias por violencia de género y el hecho de intento de homicidio deben ir por separado. Al respecto, Aimar respondió que “es cierto que van por carriles distintos porque las denuncias fueron a posterior del hecho. Pero, paradójicamente, cuando Yanina está encerrada en un calabozo de la Comisaría Sexta es cuando se siente segura y empieza a manifestar estos hechos de violencia, que con anterioridad había querido denunciar pero que nunca pudo porque este muchacho se lo impedía o la misma policía no le tomaba la denuncia. Lo raro es que el querellante, antes de comenzar el debate, trató de incorporar pruebas de esta situación a lo cual el juez le dijo que esperara porque ni siquiera estaban hecho los alegatos de apertura”.
La abogada dijo que “Páez Albornoz declaró que Yanina Coronel y su hijo eran lo más importante que tenían, su centro de vida, sin embargo hace dos años que no ve a su hijo porque nunca quiso acatar una sola regla que le impuso el juez de familia. Él tiene interrumpido el vínculo con su hijo por voluntad propia”.
Por otra parte, respecto de las denuncias realizadas por Coronel en la policía contra Páez Albornoz, la abogada dijo que “a Yanina nunca jamás le dieron una mínima respuesta, le avisaban a él, incluso ahora con el CECOM, no le ponían la tobillera a él y si no fuera porque Yanina salió a los medios, la tobillera no aparecía. Ni siquiera hubiera tenido en botón antipánico. Así es como se maneja la policía cuando sus efectivos cometen los delitos”.
De todas formas, Aimar resaltó que “más allá de que no haya podido radicar una denuncia por esto mismo, la violencia quedó acreditada porque pasó por las pericias psicológicas dentro del mismo juicio, que es la documentación que hemos aportado”.
“La Fiscalía debería haber apoyado las denuncias y solicitado el botón antipánico. Sin embargo fue un juez de familia el que le ordenó que le colocaran el botón. Nunca investigaron nada. Para ellos si no está golpeada, quebrada, o peor muerta, no hay un delito porque no está tipificado en el código, no pueden hacer nada. Esas fueron las palabras que en su momento emitió la Fiscalía”, agregó la abogada defensora. (Ndr: Aimar hace referencia a otra fiscalía, no la de Cazenave).
Intento de homicidio
Respecto de la acusación en contra de Coronel, la abogada remarcó que «vamos por el beneficio de la duda» porque «no queda claro como ella habría hecho el licuado y lo probó». De todas formas mantuvo la cautela a la hora de dar más precisiones, ya que faltan declarar testigos.
Por otra parte, Aimar se mostró «muy tranquila» con el desarrollo del juicio y manifestó su «satisfacción» por el accionar del Tribunal.
Perspectiva de género
Finalmente, la abogada defensora se refirió al pedido de perspectiva de género en los fallos judiciales. «En los alegatos de apertura hice especial mención y pedí que cuando vayan a sentenciar que apliquen perspectiva de género y tengan en cuenta el contexto en el que se encontraba Yanina. Que no quiere decir que lo quiso matar por que le pegaba. Nunca vamos a reconocer eso porque no existió ni en su cabeza. Cuando la fueron a detener ni sabía que estaba pasando», cerró.
Yanina Coronel se encuentra en libertad desde noviembre del año pasado y el policía Páez Albornoz tiene restringido el acercamiento con ella y su hijo.
El martes pasado comenzó el juicio en su contra por el supuesto envenenamiento de Gabriel Páez Albornoz, su expareja.

