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Batacazo en contramano

15 agosto, 2023
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Lo inesperado fue que Milei haya sido quien dio el batacazo, pero se percibía que, en estas elecciones, “lo normal” no pasaría. En La Pampa perdieron todos y no todo fue por el disgusto con la realidad que nos emparenta con el resto del país. Hubo cosas que no se hicieron y otras que se hicieron definitivamente mal.

Por Javier Urban.  Nadie lo vio venir.  Sin pretender salirme de ese colectivo que revela la falta de percepción de la inmensa mayoría a la que nos sorprendió la contundente elección que hizo el candidato a presidente por la Libertad Avanza que le ganó a todos, dejándonos tan asombrados como preocupados, me permito decir que una parte de lo acontecido, lo presumíamos con anticipación y de algún modo lo planteamos.




A 20 días de las PASO decíamos que se percibía en Santa Rosa una paradoja inquietante. Porque si bien Cristina había habilitado a Juan Grabois para que dispute por la candidatura a presidente, en lo que se leía como un probable acierto táctico para contener dentro del espacio al disgusto que generó la nominación de Sergio Massa, el candidato de Cristina (además del de toda la estructura peronista, intendentes, gobernadores, el manejo de resortes del Estado, la cobertura de medios de comunicación del palo) era Massa.  Y señalábamos que todo eso sonaba muy forzado y que definitivamente nadie creía que Massa tuviera el ADN kirchnerista.  Hablábamos de ese ADN propositivo, inclusivo, transformador y reparador dentro de los límites del capitalismo, digamos keynesiano, que se prepara a resistir para no ser vestigio de un estigma suprimido bajo la figura estereotipada del mal absoluto, la barbarie capaz de “alejarnos del mundo”, que es igual a proponer un distanciamiento abismal de la “civilización”.

Apuntábamos también que por más que Cristina se hubiera visto obligada a proponerlo, el electorado peronista/kirchnerista no encontraba para nada, en Massa, ese ADN kirchnerista que repone el sentido de antiguas narraciones al tiempo que las altera, las transforma, las reinventa. Un ADN que se apreste a batallar ante el intento real, cierto, de una restauración de la denominada escuela austríaca que pretende un Estado mínimo ante la supremacía total del mercado; un ADN que se plante para no ser barrido literalmente frente a los embates de los representantes locales de aquellos intereses foráneos que operan regionalmente por retrotraer la historia a la reinstalación de ese Estado inoperante y mínimo subordinado a los inexistentes derrames de lo que no derrama porque no existe, porque se esfuma o hasta es apropiado antes de evaporarse.

Arriesgábamos entonces que para los y las peronistas el voto a Grabois, expresaría, al mismo tiempo, nítidamente, la preferencia por un programa de defensa de los intereses nacionales y populares y condicionar positivamente un hipotético futuro gobierno de Massa.  Y que en la convicción de que cuantos más votos sacara Grabois, menos margen tendría Massa para tomar en el futuro decisiones antipopulares, se daría un batacazo en la provincia.

Y si bien asegurábamos que Massa sería el candidato más votado en La Pampa, decíamos que Grabois haría una notable elección, incluso que ganaría la interna de UP en varios distritos, muy por encima del 5% que estimaban en el orden nacional obtendría.  O sea, para este locutor periodístico, en La Pampa se estaría castigando las promesas incumplidas de Alberto Fernández, del asado barato, de la heladera llena, de los sueldos que le ganan a la inflación, como bien lo resaltó el ex gobernador Carlos Verna, no votando masivamente a Sergio Massa. Insisto, eso es lo que presentábamos como el batacazo posible.

Sin embargo, como en el resto de la mayor parte de la Argentina, pampeanos y pampeanas fueron más allá y responsabilizaron, también, al peronismo por lo estéril que se muestra la política para resolver una realidad que castiga el bolsillo de la mayoría de los argentinos y las argentinas.  No se bancaron más esas palabras de todo dirigente oficialista que celebran el crecimiento económico, el boom de exportaciones y el crecimiento de los precios internacionales de las materias primas, sin darse cuenta, hasta el domingo, que terminan por chocar contra la realidad.

Pampeanas y pampeanos también entienden que la democracia está desnaturalizada en su esencia, que hay una crisis muy grande de representatividad. Que los representantes supuestamente del pueblo son solo representantes corporativos de partidos políticos y de multinacionales. No son gobernantes ni son funcionarios: son gerentes ejecutores de las multinacionales y de los terratenientes.  Esa lectura hizo y por primera vez en la historia relegaron al peronismo pampeano a un tercer puesto.  Según el cuadro expuesto por Verna: la mayoría de las y los pampeanos están enojados con la administración  Macri que destruyó fuentes de trabajo y recibió a un país con el 25% de inflación y lo llevó al 50% y también enojados con la administración de Alberto Fernández que recibió a un país con el 50% de inflación, la llevó hasta ahora al 115% y si bien hay trabajo, hay trabajo de baja calidad, por primera vez con un gobierno peronista hay trabajadores que en blanco, o sea trabajadores registrados, cobran por debajo de la línea de pobreza; y terminaron votando a Milei o no fueron a votar. “Yo creo que Milei va a sacar votos y creo que el porcentaje de participación en las elecciones va a ser menor al que nos tienen acostumbrado en La Pampa y en el país. Y eso es malo, es malo para la democracia porque la debilita y es malo para las instituciones porque le hace perder calidad” dijo certeramente el ex gobernador.  Y fue un tremendo batacazo.

Aunque se le pueda reprochar que al ya no arriesgar nada en estas elecciones era aún menos posible esperar algo de entusiasmo y compromiso militante en los intendentes y de ahí para abajo en la militancia;  es válido destacar el oportunismo del gobernador Sergio Ziliotto al haber, en su momento,  desdoblado las elecciones, porque eso le permitió al peronismo conservar la gobernación, aunque con una diferencia de 5 puntos sobre JxC cuando, en el 2019 el mismo Ziliotto había obtenido una diferencia de 20 puntos sobre los opositores.  O sea que, aún con 11 mil votos menos que 4 años antes, y perdiendo en varias localidades, el peronismo retuvo la provincia el último 14 de mayo, gracias a haber adelantado las elecciones, porque después de lo registrado el domingo el peronismo pampeano estaría en vilo de cara a octubre.

Pero si destacamos aquella jugada de Ziliotto, no se puede dejar de analizar que su participación no fue menor en esa liga de gobernadores a la que le había caído   como una bomba la fórmula Wado de Pedro-Juan Manzur, ya que venían apostando a construir otra opción en torno a una candidatura de unidad encabezada por Sergio Massa.  Es más, se dice que fue uno de los al menos seis gobernadores con los que se comunicó Massa en aquellos días en los que parecía inevitable la PASO entre Wado, Daniel Scioli y Agustín Rossi, para alertarlos del vacío de poder que se generaría si el candidato del gobierno termina tercero con menos de diez puntos en la primaria por la división del voto. «Al otro día el dólar habrá que ir a buscarlo a la Luna», les dijo Massa, recordándoles que le había pasado a Macri cuando perdió las primarias (como en las películas, dan ganas de decir que cualquier parecido con la realidad…)

Después de aquellos llamados, los gobernadores Gerardo Zamora y Raúl Jalil se aparecieron casi por sorpresa en la Casa Rosada y se improvisó un almuerzo con Alberto Fernández en el que le dijeron sin vueltas “Queremos lista de unidad y que el candidato sea Massa».  Y una vez que el presidente bajó a Scioli y a Rossi, y que le rodearon la manzana a Cristina para que bajara a Wado, Ziliotto celebró con los demás mandatarios la fórmula de unidad.  Incluso el 5 de julio cuando los gobernadores del PJ celebraron una cumbre con la fórmula de Unión por la Patria, fue el vocero de ese respaldo de modo contundente a la postulación de Sergio Massa como presidente. “Lo venimos diciendo a gritos, nos une una Argentina federal, inclusiva, soberana y con igualdad de oportunidades», dijo el pampeano a la salida.

Salvo un puñado de esos gobernadores en cuyas provincias la formula Masa-Rossi se impuso, el resto perdió. Ergo, esa exigencia de candidato único para ganar, satisfecha porque de ellos provenía, fracasó.

Contra fáctico, pero, si el ego de Rossi no se hubiera visto complacido con el integrar “la fórmula” y se hubiera mantenido en lo que aseguró hasta minutos antes de que le ofrecieran ser candidato a vicepresidente, cuando decía que no le parecía razonable el tono autoritario de los gobernadores con eso de ‘exigimos que haya candidato único”.  “Si alguno midiera 25 o 30 puntos, entonces habría un candidato de consenso, pero no hay nadie que esté en esa circunstancia -decía con razón, Rossi- entonces lo lógico, al contrario del camino que piden los gobernadores, es ponerse en otro lugar y garantizar que haya una participación libre y abierta y lo más amplia posible”.  E incluso aseguraba que “tratar de imponer una lista de consenso es un error histórico del que habrá que hacerse cargo; no hay condiciones, los consensos no se imponen a sangre y fuego, se generan cuando aparece una ecuación que genere el consenso necesario”.

Tal vez si se hubiera mantenido en esas convicciones, los resultados del domingo hubieran sido otros a partir de la disputa de fórmulas fuertes dentro de UP. Pero parece que Rossi entendió como “consenso” simplemente que lo sumaran a la fórmula así nombrada.

Y si a la falta de competencia interna que movilizara al electorado para aumentar su base, lo advertimos como un error en el orden nacional, también debemos considerarlo así en la provincia.  El retroceso de Ziliotto en ese sentido fue algo lógico porque no podía, menos aún después de haberlo obtenido tras exigirlo firmemente a nivel nacional, no consagrar su candidato del consenso.  Pero, también en La Pampa quedó demostrado que contar con un candidato único no es garantía de infalibilidad, muy por el contrario, aun siendo el candidato individualmente más votado, los sufragios en blanco fueron más que los que colectó Ariel Rauschenberger, en el peor resultado electoral del peronismo en toda su historia.

También contra fáctico, pero, toda la movilización que supone una interna ¿no hubiera aumentado la base electoral? Imaginate a Roberto Robledo saliendo a buscar votos para sí, a Rodrigo Genoni moviendo a los mercantiles, a los kirchneristas movilizados para que Saúl Echeveste fuera el elegido…

A propósito de Echeveste, el voto joven, ese que dicen mayoritariamente votó a Milei ¿no se hubiera visto interpelado en La Pampa por este pibe si hubiera sido al menos precandidato?  A propósito de kirchneristas, por más que los medios nacionales se hagan los otarios (y los de acá también) en las únicas provincias en las que ganó el peronismo, el gobernador es de ese palo (Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Formosa y Santiago del Estero) y en las dos municipalidades con intendentes k en La Pampa, Santa Rosa y Telén, también se ganó.

Lo que queda claro es que, para el peronismo, para UP en La Pampa, para el primer partido por los puntos, según el decir del gobernador, que será en octubre, se impone la elaboración de una estrategia diagramada entre todos los sectores. Será imprescindible cuidar ese detalle. Es poco gravitante la provincia en el concierto nacional, por lo escueto de nuestro padrón, pero cuando el fascismo viene degollando, el puñado de arena que se pueda aportar es importante para hacer crecer la montaña.

Y si poco entendible fue todo lo que pasó el domingo en las elecciones dislocadas, lo del radicalismo en este proceso de dos meses es verdaderamente absurdo.  El 14 de mayo hizo la mejor elección de toda su historia. Ganó una parva de intendencias, la misma cantidad que el peronismo.

La proyección del que fue su candidato a gobernador parecía sin techo y aunque el 2027 quedara lejos, los de boina blanca tenían derecho a frotarse las manos.  Pero de repente hicieron todo, todo mal y el 10 de diciembre se quedarán sin siquiera un diputado nacional.

Lo mismo que a nivel nacional, donde era el radicalismo el que se imponía dentro de JxC, en Córdoba, en Mendoza, en Santa Fe, lo que nos hacía creer que tenían la oportunidad histórica de redimirse después de haber traído a la Argentina la desgracia en formato de clan mafioso.  Porque Mauricio Macri jamás hubiera sido presidente sin la ayuda del radicalismo y el Pro no se mantendría expectante de ganar las elecciones de octubre si no tuviera la apoyatura del partido centenario. Parecía ser la hora de que también se encargaran de no darles otra oportunidad para que sigan saqueando el país.  Una derrota del grupo Malbec hubiera enviado a Macri al retiro voluntario.  Pero no, los radicales a nivel nacional desperdiciaron la hora de redimirse, votaron a Patricia Bullrich y ahí estuvo, otra vez, Macri sobre el escenario.

Y en La Pampa lo mismo. Primero le dieron lugar a Francisco Torroba para que desinflara aquella proyección de Berhongaray impidiéndole que fuera por su re elección como diputado nacional y el domingo al votar por la Bullrich, como hicieron mayoritariamente los radicales en todo el país, terminaron consagrando como candidato al Cato Ardohain, que será legislador nacional casi sin haber hecho campaña, sólo por haberse postulado con el aval de la comandante del grupo Malbec.

Y para terminar, volvemos a lo que decíamos al principio, lo de Javier Milei, nadie lo vió venir.  Lo padecen tanto peronistas como radicales y macristas…pero en La Pampa, se han de estar dando la cabeza contra la pared tanto el dirigente piquense Raúl Aragonés como Juan Carlos Tierno…estuvieron a punto de haber sido “su” candidato a diputado nacional.

Pero, después de las elecciones adelantadas en distintas provincias,  Milei venía en caída libre y parecía que el león liberal que impresionó a la sociedad iba desapareciendo de a poco, tanto que a los vacíos libertarios de clase media ya le decían “habitación de hotel” porque terminaban «cuartos, cómodos y calentitos»; y sobre todo,  porque antes que pagarle la campaña, Milei les exigía una generosa contribución para ser su candidato en La Pampa, ambos le dijeron metete la candidatura debajo de la peluca y hoy,  se estarán queriendo balear en un rincón. Hubiera sido la inversión de sus vidas.

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