
Se manifestaron esta tarde en la calle Felice, donde se realiza la obra de asfalto, para pedir a la Municipalidad el servicio de agua potable. El agua que sale de las canillas está contaminada y no apta para consumo humano ni animal. El reclamo es de larga data, pero no tienen respuesta de las autoridades.
Esta tarde, una decena de familias de los barrios El Faro, Las Camelias y Los Hornos II, realizaron una protesta para reclamar por el agua potable.
Se trata de una zona donde hace más de 20 años comenzó el loteo y venta de tierras, en las inmediaciones de la Laguna don Tomás, y cuando todavía no se conocía la contaminación del agua. Hace ya unos años se realizaron análisis que revelaron altos índices de arsénico, flúor y hasta escherichia coli, del agua extraída de las bombas sumergibles. Uno de ellos de la Universidad Nacional de La Pampa, que concluye que el agua no se puede consumir.
Romina Capello, presidenta de la Comisión Vecinal de El Faro, dijo a Plan B que «tras varios reclamos y presentaciones seguimos sin agua».
«En el Faro somos alrededor de 200 familias, pero sumando los otros barrios, incluso el Inti Hue que tampoco tiene agua potable, duplicamos ese número», dijo la vecina.
«Tomamos agua de bidón, pero no es la realidad de todas las familias y algunos no pueden comprar todos los meses. Para lavar o bañarse se usa el agua de la canilla. Hay niños muy pequeños que están expuestos a esto. También vecinos que tampoco conocen la realidad de la contaminación del agua», explicó.

Por la calle Felice pasa un caño que lleva agua al barrio Los Hornos y del que algunos vecinos sacan agua a través de una conexión precaria. El suministro no alcanza para abastecer a toda la zona porque no posee el caudal necesario. Para ello se tiene que hacer una cisterna. Las familias hicieron los pedidos a la administración de Altolaguirre, pero no ingresó en el plan director de obras, y a la de di Nápoli, pero se cayó el plan y los vecinos siguen sin agua. De todas formas, la respuesta fue siempre que no había financiamiento para darles el agua.
«Nos dijeron que armemos la comisión vecinal porque sino no podíamos pedir nada, lo hicimos, después presentamos todos los pedidos con los estudios y tampoco tuvimos respuesta», recordó Capello.
La vecina contó que «cuando nos reunieron para anunciarnos la obra del asfalto dejamos claro que la prioridad era el agua potable. Pero no dijeron que había que conseguir el financiamiento. Y para eso se necesita un proyecto que tampoco está».
«La obra de asfalto está buenísima pero no era la prioridad para los vecinos y vecinas. No es una crítica pero si hicieron semejante obra podrían haber hecho ahí mismo la obra de red de agua», dijo.
Cabe mencionar que a las y los frentistas de la calle Felice, donde se realiza la obra de asfaltado, les hicieron la conexión de agua de red.
«Cuando se compraron los terrenos se pensaba que el agua de perforación se podía consumir. Y si se habilitan barrios nuevos con agua potable ¿por qué nosotros que estamos acá hace años no podemos tener agua?», reflexionó.
«En el barrio se siguen vendiendo terrenos en una zona donde el agua potable no existe y nadie dice nada porque no hacen una análisis del agua», planteó la vecina de El Faro.
Consultada sobre la posibilidad de realizar un consorcio para hacer la obra de agua, remarcó que «nosotros podemos hacerlo, pero tienen que llevar el agua hasta ahí. Y para eso tienen que hacer la obra, y la obra no se pude hacer mientras no hagan el proyecto», cerró.

