
Una de las partes ejecutó la planilla de sentencia que utilizó el propio estudio Moslares – Cagliolo cuando pidió honorarios la primera vez. La actuación no afecta los intereses del club, que recuperará lo perdido.
La abogada Rosanna Bertolini, en representación de Raúl Talmón, ejecutó la sentencia en la que se fijaron los honorarios de los abogados del estudio Moslares, calculados en 700 dólares, que, con intereses, llega a los 1.000 dólares.
La intervención de un nuevo actor en el escenario jurídico que preocupa al Club Santa Rosa, por los altos honorarios demandados por Moslares y Cagliolo, se resuelve con mucho menos de los 400 mil dólares reclamados.
El cálculo surge de la notificación de la sentencia que emitió el juzgado de Concursos y Quiebras de primera instancia, del 27 de abril de 2016, donde fijó los honorarios en dólares en un monto de 700.
Con intereses, y utilizando la misma planilla de cálculo que Moslares y Cagliolo usaron para reclamar casi medio millón de dólares, Bertolini ejecutó el cierre de la causa y pagó los 1.000 dólares.
La jueza Adriana Cuarzo, advertida del error procesal, emite ese mismo año una rectificatoria de sentencia, pero vuelve a equivocarse: dice que en lugar de 700 son 700 mil dólares, pero refiere a una parte del expediente que nada tiene que ver con la regulación de honorarios.
En la rectificatoria dice que en determinadas fojas cometió el error al colocar el monto de los honorarios, pero las adjudica a una parte del expediente que nada tiene que ver con los honorarios. Traducido, rectifica una parte de la sentencia equivocada, lo que deja al expediente, por el paso del tiempo, como sentencia firme de primera instancia.
Mil dólares
La parte interviniente tomó la sentencia existente y que luego se quiso rectificar, pero ya había quedado firme. El único que podría solicitar la revisión de ese error jurídico sería el Club Santa Rosa, pero no lo haría, porque tendría que pagar los 400 mil dólares, que ya calificaron de exorbitantes, y causantes de una posible quiebra.
En esa sentencia de primera instancia se basa el pago y el pedido de nulidad de todo lo actuado desde el inicio. La situación solo se refiere a los millonarios honorarios reclamados por el estudio y no afecta al club, que sigue con sus conversaciones para recuperar lo perdido.
Bertolini pidió la nulidad de todo lo actuado en el expediente por razones procesales que resultarían “jurídicamente imposibles de ser subsanadas”.
El monto pretendido en la demanda ronda la friolera suma de U$S 400.000, frente a lo cual Bertolini responde con un pedido de nulidad de todo lo actuado, y realizó un depósito de honorarios que asciende a una cifra cercana a los U$S 1.000, en los cuales, según fuentes cercanas al poder judicial, estarían incluidos los intereses.

