
Con los partidos de fútbol como alegoría, la dirigencia peronista de La Pampa jugará las elecciones de octubre “como una final”. Ziliotto plebiscitará su gestión. Guiños al vernismo. Milei y la elección de la CPE. Todos y todas, a votar.
Por Javier Urban – “Los muchachos se tomaron muy en serio lo de cuidarle los votos a Milei…hubo alguno de nuestros fiscales que llamaban para que vayamos a reponer boletas, decían que se las estaban llevando todas…y sí, se las llevaban no más, pero para mandarlas a las urnas” compartían, entre divertidos, asombrados y preocupados, varios de los asistentes a una de las varias reuniones en las que, durante la semana pasada, el gobernador Sergio Ziliotto bajó línea sobre la necesidad de «defender a La Pampa» y «cuidar el futuro», jugando a fondo por la candidatura presidencial de Sergio Massa con la intención de llegar al balotaje.
Evidentemente hubo en las primarias una estrategia equivocada, a partir de un a priori muy errado. En La Pampa, y tal vez porque se confiaba en un diagnóstico nacional, se especuló con que la única oposición era JxC y había, entonces, que tratar de empujar a Milei para que les dispute ese espacio y así consolidar al oficialismo. La orden era, sabiendo que Milei no contaba con fiscales, que se le diera una mano, chequeando que “algún vivo de JxC hiciera desaparecer sus boletas y así quien no quisiera votar por un precandidato de UP no tuviera más alternativa que inclinarse por uno de los precandidatos cambiemitas”. Ya en las primeras horas de aquel domingo 13, a los fiscales generales del peronismo les empezó a parecer raro que “hicieran desaparecer tantas boletas de Milei y en tantos lados”. Contaban que desde Winifreda habían pedido a la Junta Electoral en Santa Rosa que mandaran más boletas del libertario. Y ya al cierre de la jornada, antes de comenzar a contar los votos, se dieron cuenta que “cuidarle los votos a Milei” no había sido negocio.

Está clarísimo que si algo no volverá a hacer el peronismo en octubre será evitar que a Milei le falten boletas. Sin fiscales propios, el riesgo que desaparezcan no lo aventarán con la colaboración de los fiscales peronistas. No esta vez. Más bien todo lo contrario, anticipan algunos pícaramente.
Ahora, también está claro que la dirigencia del PJ precisa, rápidamente, poder comprender que no los va a salvar preguntarle a un intendente qué necesita para que le fiscalice mejor la elección, o pedirle que dé las razones por las que obtuvo menos votos que el 14 de mayo. Nada de eso les va a salvar el pellejo de los quilombos que se pueden aproximar.
Como en el resto del país, a la dirigencia peronista de La Pampa lo único que les puede salvar la elección, es comprender a ese pueblo de carne y hueso que acaba de provocar que la mitad de los votos que pusieron al Frente de Todos en el gobierno se hayan ausentado de las urnas, hayan votado en blanco o se fugaran hacia otras opciones electorales.
Ziliotto juntó a los intendentes e intendentas y, antes de viajar a Tucumán para respaldar en vivo y en directo a Sergio Massa, dio instrucciones precisas a todos los responsables para que, junto a la jefa de campaña, como siempre Elsa Labegorra, acuerden estrategias para sacar del pozo en el que cayó UP al haber obtenido menos de 57 mil votos en las PASO y así el peronismo, por primera vez en la historia, terminar tercero en La Pampa. Se juramentaron aproximarse lo más que se pueda a los 97200 votos que el peronismo obtuvo tres meses antes, cuando Ziliotto fue re electo.

Que se descentralizará el manejo de recursos; que se irá a convencer a los que no fueron a votar, más del 30% del padrón, empezando por los afiliados que no lo hicieron, para que el 22 de octubre sí vayan; que se dará espacio a los jóvenes que ya están enfocados en revivir a la “gloriosa JP”, para que sean ellos los que interpelen a sus pares que fueron tan decisivos para el triunfo libertario, que al menos se moderará esa manera arrogante de aparecerse en los barrios –incluso hasta en autos lujosos- para ir a llevar la boleta, aunque en realidad se iba para “salir en la foto” – habiéndose llegado al extremo de que la jefa de campaña de Santa Rosa ponía el horario en el que se estaría tomando la misma y “había que estar”-, que se hará un puerta a puerta donde los funcionarios “hablarán con la gente y, sobre todo, la escucharán”, se dijo…es lo que dejaron trascender como modo de encarar los 40 días que quedan para la elección general.

Haciendo un paréntesis, es interesante eso de que los funcionarios salgan a tocar el timbre o golpear las puertas y hablar con la gente. Parece que han advertido que hay mucho hijo/a de…que por ser tales son hombres y mujeres de confianza para el superior que los designó, incluso para el propio gobernador, pero nunca militaron. Y, reproche mediante de los que repararon en ese detalle, ahora tendrán que patear la calle, “como antes lo han hecho otros, para que ahora estén ocupando el cargo que ostentan”. Cerramos paréntesis.
Ha venido quedando expuesto, al menos hasta el acto del sábado en Tucumán, que el peronismo, y los demás integrantes de la propia coalición oficialista, paradójicamente después de haber dado el golpe de palacio entronizando un “candidato competitivo”, no han demostrado militar, ni bancan, ni creer en el candidato a presidente de UP, Sergio Massa. Frente a eso, lo decidido por el peronismo pampeano en la semana que dejamos atrás es fortísimo: “habiendo tanto en juego, se apuntará a plebiscitar la gestión de Ziliotto en estas elecciones”, aseguran cercanos al Ruso.

Para que el gobernador haya llevado ese pesado mensaje a Tucumán, a la reunión que los mandatarios tuvieron con Massa, es porque definitivamente está convencido de poder dar vuelta las elecciones, caso contrario, será mucho lo que pierda, teniendo en cuenta que desde el 10 de diciembre deberá afrontar 4 años de gestión, sea quien fuere electo presidente.
Va a fondo y su exposición nacional fue inédita. Hizo uso de un espacio muy “visitado” como es el portal especializado Letra P, donde advirtió que «están en juego las conquistas de la democracia, la integridad social y la representatividad política, pero también quién administrará nuestros recursos naturales, tan estratégicos como fuertemente demandados desde afuera, si a esa riqueza la distribuirá le Estado o el mercado”. También expresó “según quien gobierne, el pueblo quedará adentro o afuera del crecimiento y de la inclusión, el Estado buscará compensar la baja participación del trabajo, mientras que el mercado ampliará la brecha a favor del capital”. Una vez más exhibió los padecimientos de La Pampa cuando en Nación hubo un presidente de derecha: rutas nacionales sin mantenimiento, sólo 63 viviendas sociales en 4 años, ninguna obra pública de magnitud, sólo la construcción a medias de 3 jardines de infantes…y pese a eso y a los sucesivos pactos fiscales en los que se tuvo que resignar recursos para apuntalar la administración nacional, La Pampa históricamente ha estado bien administrada, financieramente sana, socialmente armónica y productivamente pujante”.

Lo decía antes, Ziliotto está convencido de poder dar vuelta la elección y seguramente no lo estaría, si no estuviera seguro de que todo el peronismo de La Pampa lo acompañará en esta patriada que pinta tan complicada. Y ese todo, debe incluir naturalmente al sector que lidera el ex gobernador Carlos Verna, con la influencia enormemente gravitante que tiene, sobre todo en General Pico que ha dado muestras de que es capaz de ser la capital del Peronismo -aportando la determinante cantidad de votos que asegura una victoria provincial- o el bastión perdido que se torna ilevantable y arrastra a la derrota provincial.
Ziliotto va a fondo porque confía en los dos guiños que le hizo al líder de la línea plural, que considera definitorios para contar con su apoyo y ¿por qué no? su involucramiento directo en la campaña. Más allá de que el propio Massa en Tucumán hizo la lectura que Verna desde hace tiempo hace, del contexto de estas elecciones, al convocar a tener “la humildad de pedir perdón porque sabemos que muchas cosas que esperaban que no se hicieron”, el asado dominical prometido, según Verna, Ziliotto fue condescendiente con el ex mandatario provincial en dos cuestiones.

Primero hizo público que hay ciclos que se cumplen y, sin hablar de funcionarios que no funcionan –“cristinismo” usado por Verna para calificar a determinados integrantes del gabinete provincial-, dejó claramente expuesto que el 10 de diciembre habrá nuevos ministros en el staff gubernamental.
Pero además, y seguramente lo de mayor contundencia, fue el nombre que propuso para reemplazar a la renunciante Elena Fresco en el STJ: Verónica Campo, la hija del ex vicegobernador Cacho Campo y de la ex ministra de educación de Verna, la “Nuchy” Cristina Garello. La doctora Campo siempre ha estado identificada políticamente con Verna y se cree que su designación pasará como por un tubo en la Cámara de Diputados y será la nueva integrante del cuarteto judicial.
El gobernador está convencido que, de este modo, el vernismo se constituye en un refuerzo relevante y decisivo para afrontar el partido por los puntos, como definió a las elecciones de octubre.

Y para continuar la metáfora futbolera, el radicalismo en La Pampa está tan asolado como los hinchas de River, que creíamos que este año llegaríamos al menos hasta instancia finales de la Copa Libertadores de América y quedamos afuera al toque, por lo que sólo nos queda mirarla por TV y cruzando los dedos para que no la ganen los que te dije.
Sin siquiera tener candidato propio para ir por la plaza que dejarán vacante en el Congreso el 10 de diciembre, los intendentes radicales se juntaron en Castex pero no para discutir nada sobre las elecciones, que increíblemente no es asunto para ellos, sino para debatir sobre el fondo adicional de $ 3.500 millones, que se tratará en la Cámara de Diputados, para ser incorporados en los recursos coparticipables del año próximo. No es tema para el grueso de la política provincial en estos días pre electorales y por eso, difícil será que prospera la reunión que resolvieron solicitarle a los bloques de legisladores provinciales.

Más allá de eso, fueron con tundentes los intendentes Hugo Kenny de Victorica y Abel Sabarots, de General Acha, al ser consultados periodísticamente por un eventual triunfo libertario en las elecciones, “sería catastrófico para la Argentina que Milei sea presidente” dijeron a dos voces. Y es muy llamativo que, a 40 días de las elecciones, esa mesa de intendentes de JxC reunida en Castex no le haya dado el apoyo a la candidata Patricia Bullrich. La verdad no se entiende cómo es que el radicalismo no le da bola a Ricardo Alfonsin y “abandona este acuerdo contra natura que ha hecho con el PRO, un partido que nada tiene que ver con nosotros”, dijo el hijo de don Raúl. La verdad, no se entienden tantas cosas del radicalismo.
Si Alfonsin todavía les entusiasmara, Ricardo los convocó a votar por Massa en la primera vuelta, porque Patricia Bullrich no le ganaría a Milei y si lo hiciera, no habría diferencias porque Macri hará que JXC arregle con los libertarios”.

Y el “fenómeno Milei”, el “que se vayan todos”, es lo que habría inspirado a Jorge Lezcano a ir nuevamente por la Cooperativa. Una gestión Celeste cuestionada como nunca, representada en el derrumbe literal de las oficinas comerciales de la calle Raúl B.Díaz, más el descontento generalizado contra cualquier tipo de dirigencia que perciben; ha llevado, según allegados al sindicalista titular del IPAV y de una línea interna justicialista, a armar una lista opositora con referentes políticos, ex empleados y actuales empleados de la CPE identificados con el gremio de L y F La Pampa, el que lidera Julio Acosta, y también vecinos sueltos, que hará de la elección de delegados y delgadas del 23 de setiembre una confrontación inesperada, donde además genera morbosa expectativa que la disputa sea entre la lista oficialista apoyada por el intendente Luciano di Nápoli y la que tiene como referente a uno de sus funcionarios, José Minetto, que respondería a Lezcano.
A 40 años de la vuelta de la democracia, qué hermosas posibilidades que tenemos de definir nuestro porvenir, eligiéndolo. Vaya, que no es poco cosa.


