
Entre el sábado 14 y el lunes 16 de octubre se desarrolló en Bariloche el 36º Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. La ciudad rionegrina fue testigo de jornadas multicolores, diversas y disidentes, de abrazos, debates y encuentros.

Prohibido girar a la derecha.
Viernes por la tarde. Una primera vuelta por el Centro Cívico. Tortillas rellenas a la parrilla, algún puesto de choripán, ropa, stickers y remeras, también quienes no están muy de acuerdo con la confluencia de reclamos en la ciudad donde el monumento a Roca se encuentra cubierto con un kultrún. “Salgamos de acá, está llena de tortilleras”, dice una chica de pelo negro y tez blanca, el rechazo a lo diferente, a la Argentina originaria, profunda y mestiza.



El sábado, la apertura a las 7 de la mañana, con una ceremonia ancestral mapuche a orillas del lago Nahuel Huapi. Reivindicaciones y reclamos de comunidades originarias en el centro de la escena. No solo en la Patagonia, también con la presencia de integrantes del 3º Malón de la Paz, que busca la nulidad de la reforma constitucional impulsada por Morales.

Si hablamos de organizaciones, todas: las históricamente reivindican la lucha feminista, también las delegaciones de las diferentes provincias, integrantes de gremios y personas sueltas. Me cuento entre ellas.

El sábado, la Marcha por los Travesticidios y el domingo la tradicional Marcha del Encuentro. Ambas multitudinarias. La advertencia contra el fascismo: “Alerta, alerta, alerta que Milei, se dice libertario y es peor que el Opus Dei”, uno de los cánticos.



Y entre días, caminar por la Bariloche-Furiloche y verse sorprendido por megáfonos al grito de “¡Poder, poder, poder popular”!, o “¡Ahora que sí nos ven…”!. La energía que se siente en las calles impacta y contagia, roba sonrisas y más de un aplauso. También comentarios desdeñosos y minoritarios, en un fin de semana largo donde conviven turistas extranjeros y de otros puntos del país que miran azorados a una marea humana que advierte sobre femicidios y travesticidios, el ecocidio o el fracking.


El Centro Cívico es uno de los epicentros de talleres y gazebos. Reconozco el de La Revuelta, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. No falta el de Pan y Rosas, Mala Junta o PDT, por nombrar algunos. Y la sorpresa de uno, de cristianas y feministas, pero te lo cuento mañana.

El otro epicentro, el lago Nahuel Huapi, los picos nevados de fondo, la necesidad de las delegaciones de acercarse y coincidir con ese oleaje continuo que no ceja, que rompe contra el muelle y la costa, como las voces que ya llevan 36 encuentros.


También hay un espacio para la Primera Feria del Libro y Publicaciones. Desconozco mucho, debo ser sincero. Me recuesto en libros de poesía o ficción: Claudia Masin, Liliana Ancalao, Adela Basch o Camila Sosa Villada. “Quiero comprar todo”, dice una piba a mi lado.


Tribus y tribus cantando por la ciudad. ¿Cómo no comulgar con reivindicaciones negadas y en disputa?. Alegría y comunión, si tuviera que eligir algunas palabras. También rabia y denuncia, pero sobre todo organización, coincidencias y abrazos, la promesa de volver a encontrarse el año que viene. Esta vez, en Jujuy.
Horacio Beascochea
Jujuy será la próxima sede del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades

