
Foto: Instagram Sororidad y Fe.
El colectivo se formó hace unos años y generó buena recepción en católicas y evangélicas, que se reconocen como feministas cristianas que buscan resignificar los conceptos de la fe cristiana a la luz de los estudios de género.
Entre el sábado 14 y el lunes 16 de octubre se desarrolló en Bariloche el 36º Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries.
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Entre los stands que llamó la atención fue el de Mujeres Cristianas, algo que, a primera vista, parece una contradicción. La organización está conformada por mujeres y disidencias católicas y evangélicas, que se reconocen y definen como feministas cristianas. Promueven la teología feminista e inclusiva y busca resignificar los conceptos de la fe cristiana a la luz de los estudios de género.

“Nosotros somos cristianas ecuménicas, católicas y evangélicas y este movimiento surgió, motivada por las compañeras de Católicas por el Derecho a Decidir, que en el año 2018, se venían juntando alrededor de la Teología Feminista que, para nosotras -yo soy evangélica- era como algo invisibilizado”, dijo a Plan B Natalia.
“Así, las chicas de Córdoba, evangélicas, con las chicas de católica, vinieron a Buenos Aires y así, empezamos a juntarnos. En el año 2019, en el 8M, marchamos juntas y ahí creamos el Colectivo. Le pusimos Sororidad y Fe y, como ninguna de nosotras tenía conocimiento de la Teología Feminista, nos empezamos a juntar de manera circular, a leer Teología Feminista y aprender juntas”, agregó.
“Con esto de las redes, armamos Instagram y Facebook y otras compañeras, comenzaron a surgir en Entre Ríos, Bahía Blanca y se empezaron a generar estos grupos. Y algo que empezó, para compartir Teología Feminista, se terminó estrenando como grupos de acompañamiento y apoyo y empezamos a hablar de otros temas, como violencia religiosa, cosas que teníamos como muy naturalizadas que pasaban en los ámbitos religiosos y eran violencias”, detalló Natalia. “Y en el relato de la otra, te das cuenta que esto es violencia”, agregó.
Consultada sobre cómo fue recibido el colectivo en la comunidad católica y cristiana, Natalia dijo que “para muchos sectores cristianos, no podés ser feministas y para muchos sectores feministas, no podés ser cristiana y feminista. Pero, las chicas de católica, vienen hace años participando muy fuertemente, y nosotras nos sumamos el año pasado en San Luis”.
“Fuimos con pie de plomo, a ver qué onda. Y marchamos con la bandera cristiana, y fue muy lindo. Todo lo contrario a lo que pensábamos, mucha gente se acercó al stand, se llevaban cosas y nos decían, ‘yo no soy cristiana, pero tengo una tía, una prima’. La recepción, en líneas generales, como el 8M, el 3J, el 28S, es muy buena, para sorpresa nuestra”, destacó Natalia.
“Y en el caso de San Luis, el año pasado, participamos en los talleres que son alrededor de religión y ahí nos pusimos en contacto con compañeras judías feministas. Y ahora estamos tratando que el colectivo sea interreligioso, no solamente ecuménico”, cerró Natalia.


