
Patricia Bullrich festejó el supuesto triunfo de su mecacnismo represivo de la protesta legítima, pero la alegría le duró apenas unas horas: habló Milei, barrió derechos, y la ciudadanía copó las calles del Congreso e hizo fracasar la represión de la protesta social.
En menos de 10 horas, Patricia Bullrich pasó de ser la ministra de la mano dura que aplicó el protocolo antipiquete a las organizaciones de izquierda que protestaron desde las 16 horas en la capital federal, a la ministra que a las pocas horas fracasó en su idea de prohibirle a la ciudadanía que ejerza su derecho constitucional a la protesta.
Javier Milei habló a las 21 horas y a las 23, el protocolo antipiquete quedó derogado de facto, con la masiva presencia de ciudadanos y ciudadanas en las calles de la Capital Federal.
Ante el decretazo que barre con derechos de trabajadores del sector público y privado, empresarios, provincias, y hasta modifica impuestos de manera inconstitucional, la ciudadanía se olvidó de “protestar por la vereda” como algunos libertarios de La Pampa festejaron en las últimas horas.

Los mismos libertarios pampeanos que todavía no pronunciaron una palabra sobre el decretazo y ajustazo anunciado en cadena nacional por Javier Milei.
Un día le duró la fantasía: la realidad les escupió a la cara que la legitimidad de origen, conseguida en las urnas, no es infinita, se practica y se gana día a día con políticas: ayer, a “ocho días hábiles de asumir”, como dijo el Presidente, ya tuvo manifestaciones espontáneas en contra de su decisión de hacer pagar el ajuste al pueblo y la decisión de mantenerle los privilegios a la casa que dijo venía a hacerle tener miedo.
Ahora, a Bullrich le quedan dos caminos: escuchar el mensaje ciudadano, o ennegrecerse y salir a reprimir a la gente. La legitimidad se va o se queda, según la decisión que tome.
El video de la ficción
A pesar del cacerolazo multitudinario en el Congreso de la Nación, Bullrich publicó hace minutos un video en el que pretende hacerle creer a la sociedad que su mecanismo represivo fue un éxito. Se ve que se fue a acostar temprano o no vio que en la noche, su protocolo, fracasó por la decisión de la sociedad de resistir el avasallamiento por decreto.
UN PAÍS ORDENADO
Se inició un cambio en la manera de tratar con los piqueteros y con los violentos.
La mayoría de la ciudadanía decidió ser libre y no concurrir al corte de calles previsto.
Se terminó el “vale todo”. Los que cortan, no cobran. Los que rompen, pagan.
Los que… pic.twitter.com/pZYIH7ZLDw— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) December 21, 2023
En suma, la represión legal tiene un límite: es el límite que la sociedad le permite. Y anoche, no lo permitió.

