Las movilizaciones en todo el país tuvieron su repercusión en Santa Rosa. El gobernador Ziliotto fue el primero en cruzar a Milei por su DNU, que se va a caer, pero ¿es lo mismo temprano que tarde? Ziliotto, uno de los mejores. Di Nápoli para atrás en las encuestas. Jueza y asesora del caso Lucio absueltas, ¿es lo que querían todos?
Por Javier Urban – Hubo poco humo en estas navidades y por ahí la lectura de lo que habitualmente pasa, no aplica precisamente para este año, pero es una costumbre que frente al menú propio de las fiestas de fin de año, uno/a se siente tentado de cometer algún exceso con la excusa de que la fecha lo amerita y que después vendrá la compensación con ayunos y/o actividad física…es así que, aunque saciados, los carnívoros aceptamos comer “un pedacito más” de cordero, chivito, asado y/o pollo, según lo que haya ido a parar a la parrilla; después no nos privamos de las “delicateces” propias del frío invernal europeo y le damos al pan dulce, al turrón, a las garrapiñadas o al maní con chocolate como si afuera estuviera nevando. Y los/las veganos/as también suelen “zarparse” aunque lo suyo sea ¿más sano? E incluso desaprensivamente el abuso suele llegar al rubro bebidas. Se está en familia, con amigos, son noches muy particulares y esas tentaciones son muy poco resistibles. Total “no pasa nada”.
Del mismo modo han operado en la expectativa de muchos y muchas, una serie de hechos que tientan a adjudicarles un significado acorde a las expectativas que tenemos, pero que en la realidad son merecedores de otra u otras lecturas.
Veamos. Muy tentados estamos, los que nos identificamos con lo nacional y popular, con la convicción de que es necesario que el Estado esté siempre presente, con la idea de que la gestión Milei nace herida de muerte con todo lo que pasó el miércoles, desde la “desobediencia” al protocolo de la cada vez más devaluada Comandante Pato por parte de las agrupaciones sociales, por cierto no muy numerosas, hasta la reacción multitudinaria de quienes salieron a la calle, después del DNU anunciado por el loco de la motosierra.

Es que esa irrupción de la clase media, que copó las esquinas y los barrios no sólo de Buenos Aires y varios del conurbano, sino ciudades de todo el país, incluida Santa Rosa, apenas terminó la cadena nacional de este sujeto muy difícil de describir, la que se agrandó al otro día en Rosario, en Mar del Plata, aquí mismo y en otros varios puntos del país. Irrupción esporádica a la que intentaron ignorar olímpica y asquerosamente los pusilánimes de los medios hegemónicos, y que reivindicó con sus cánticos de “Milei basura, vos sos la dictadura”, que hay conquistas culturales de una parte significativa del pueblo argentino, que no tienen chances de retroceso; invita a la tentación de seguir cantando aquello de que “no nos han vencido”.
Particularmente los que salimos a las calles en medio del calor, no tan intenso, pero calor al fin de un verano que está arrancando, nos tentamos a trazar un paralelo con aquel verano del 2008, donde los abusos de aprobar el presupuesto municipal sin consultar al Concejo Deliberante, de la creación una Policía Comunitaria, del cierre del Centro Municipal de Cultura, del aumento de tarifas en un 45 por ciento y de las multas de tránsito en más de mil por ciento, de la prohibición a los menores de 12 años de circular por la calle en bicicleta y la aplicación de multas de 250 pesos a los grupos familiares que tuvieran más de dos perros; hizo reaccionar a un número creciente de vecinos y vecinas que salieron a las calles hasta que se lo llevaron puesto al intendente Juan Carlos Tierno.
Aquel retroceso en la pretensión de validar un año de cárcel por dos en la sentencia a los genocidas, impidiéndoles a muchos de ellos quedar en libertad; y el repliegue momentáneo de la reforma jubilatoria, que el presidente Mauricio Macri quería imponer en el Congreso y no pudo siquiera desplegando 3.000 policías para blindar el parlamento, en la que fue su primera derrota política temporal; fueron conquistas de la movilización popular, resultados con los que muchos se tientan para ilusionarse con que lo mismo pasará con el gobierno de Milei.

Pero, así como no hay ayuno inmediato que tenga como efecto licuar los kilos de más con los que terminamos en las fiestas de fin de año, no será tan sencillo frenar las consecuencias del DNU de Milei.
La bestialidad del decreto en términos políticos, legislativos y constitucionales, es reconocida por absolutamente todas las opiniones de las fuerzas con representación en el Congreso, salvo algunos de la Libertad Avanza claro. Y todos los especialistas sostienen que el decreto, no tiene ni pies ni cabeza técnica para sostenerse. Más temprano o más tarde, porque además un decreto de este tipo se aprueba en paquete, no por partes, se lo van a voltear, en la ley parlamentaria o en la justicia.
Pero lo que seguramente va a ocurrir, y aquí está lo desilusionante, es que no va en el menú de proyectos de ley que Milei envió al Congreso para las sesiones extraordinarias. O sea que recién se trataría en marzo, pero ya con el DNU aplicándose en forma efectiva desde el viernes, el país de marzo será otro, transformado en gran parte por lo que ese decreto establece. Además, no podemos dejar de observar que las fuerzas del centro, peronismo de rasgos muy domesticables y radicales, gobernadores comprensible y exclusivamente preocupados por sus fondos coparticipables y otros, están concentrados, concentradas en discutir formas. No están discutiendo el fondo, discuten o indican que el problema es el formato jurídico, legislativamente autoritario de Miley, pero por lo demás, aprueban o aprobarían lo que propone.

Y desde lo judicial, que la primera cautelar, antes que la de la CGT, la haya presentado Claudio Lozano desde una ignota Asociación Observatorio de Derechos a la Ciudad se constituye en un obstáculo importante para que la Corte Suprema de Justicia ordene que a esas cautelares las resuelva un fuero Laboral. Porque aquella primera cautelar, la de Lozano, fue presentado en un fuero Contencioso Administrativo, que por ser el primer receptor de las muchas cautelares que se presentarán contra el DNU, será seguramente el foro de atracción que resolverá todas esas presentaciones. El DNU va a caer, pero por ahí nos tentamos demasiado rápido en creer que será pronto. Encima, Milei es máxima autoridad, no habrá un gobernador Oscar Jorge que, de acuerdo con Verna y Marin, mande a la Cámara de Diputados una iniciativa para que destituyan a un intendente, en aquel caso Tierno. Nos tentamos en creer que después de 87 días de mierda también caerá Milei ¿habrá sido en vano?

Y tampoco vale tentarnos con decir que el pueblo pampeano salió a repudiar el DNU de MIlei. Como tantas veces lo hemos marcado, otra vez fueron santarroseños y santarroseñas las que salieron a la calle, acá, en la Capital, que es donde más imprescindible se hace el Estado. En otras localidades, sobre todo en el norte y en el sur, donde Milei ganó con amplitud las elecciones, las cacerolas quedaron bien guardadas.
Ahora, hechas estas advertencias, es bueno remarcar lo saludable que ha venido ocurriendo en los últimos días. En primer lugar la reacción del gobernador Sergio Ziliotto, que fue el primero, antes que Kicillof, en rechazar el DNU de MIlei, diciendo que “la democracia vive uno de los momentos más duros y tristes de su historia”, que “el presidente y su equipo de gobierno han decidido subvertir la Constitución Nacional para imponer un régimen que tiene como principal objetivo concentrar aún más la riqueza en los poderosos, y sin interesarle el avasallamiento de los derechos básicos y el empobrecimiento de la enorme mayoría del pueblo argentino”, y que “la defensa de los derechos populares no se negocia, el respeto a las reglas democráticas menos aún”.
Esa inmediata reacción de Ziliotto se diferencia en mucho de la estrategia de Rubén Marín cuando en épocas de Menem, no le puso en práctica sus políticas en la provincia, pero jamás cuestionó en público. Y también con la actitud de Carlos Verna, que se reveló ante Macri, pero mucho más allá de transcurrida su primera mitad de gobierno.
Aquel twit de Ziliotto oponiéndose al DNU es la imagen de la hora que está viviéndose en la Argentina. A estas alturas con el gobierno de Macri, ya teníamos gobernadores que se entregaban por dos sanguchitos. Entonces, muchas de las reacciones que pasaron en estas horas con la gente en la calle, con los cacerolazos, no sólo habla de una sabiduría, de un saber, de un sentido común básico que tiene la gente y que en estos puntos de inflexión siempre aparece, como algo que es necesario rescatar, porque ya no va a quedarse en el molde.

Esta reacción que hoy observamos en el macrismo apareció a los dos años y medio y la de estos días fue, es, una reacción muy rápida, para destacar.
Y Ziliotto tuvo su apoyo. La CGT centro sur lo respaldó diciendo que “nuestra provincia se ve jaqueada por un DNU que desprecia la condición humana”; los intendentes peronistas lo hicieron “reprochando y remarcando que nuestro pueblo ha sido estafado, ya que este brutal ajuste, esta descomunal quita de derechos, lo paga el pueblo entero y no lo paga ninguna casta privilegiada como prometía Milei por todos los medios y redes sociales”; el PJ La Pampa repudiando el ataque a la Constitución realizado por Milei diciendo que “la hora exige unir fuerzas para resistir” y hasta los radicales se le alinearon advirtiendo desde el Comité Provincia “que el DNU debe discutirse en el Congreso Nacional”.

Claro que también hubo de los otros, los que están con Milei. “La sociedad votó ajuste. El mensaje fue concreto y directo. El ajuste lo está pagando el sector público, a excepción de los aumentos de precios, que de todas maneras iban a venir por una cuestión de inercia inflacionaria”, dijo el presidente de uno de los partidos libertarios de La Pampa, Luciano Ortiz, aun reconociendo que “no hay ninguna medida en particular que beneficie a los trabajadores”, lo que evidentemente no le importa. Y desde el PRO, el diputado nacional Martín Ardohain dijo que “es urgente que Argentina haga el cambio que necesitamos. Si no es todo, es nada”; y el diputado provincial Enrique Juan, aseguró que es “un nuevo comienzo para nuestro país”.
Con su contundente posicionamiento, Ziliotto ha mostrado una coherencia con su accionar desde la gestión que es lo que seguramente le reconoció la población pampeana cuando al ser encuestada en la primera quincena del mes lo premió con un 58% de imagen positiva, haciendo que ocupe el octavo lugar entre los gobernadores de todo el país.

Un reconocimiento que no tuvo el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli al que sus vecinos lo ubicaron en el puesto 23, solamente mejor considerado que el jefe comunal de Ushuaia, entre los intendentes de las ciudades capitales del país. Seguramente el desdén que le reprochan tiene respecto al estado de las calles, sobre todo en los barrios, donde la gente las padece de un modo insufrible frente a tantas lluvias y el descuido que le endilgan tiene, respecto a la Laguna Don Tomas representada por la mortandad de peces y con la revelación del bombeo de líquidos cloacales, lo que compromete la salubridad del lugar, han de haber sido gravitantes para la opinión de los vecinos, entre los que sólo un 42% tiene una imagen positiva de su gestión. Encima, la desocupación subió en el tercer trimestre en el conglomerado Santa Rosa – Toay fue del 7% y marcó un aumento del 1,1% respecto del 5,9% que había registrado en el segundo trimestre del año.
De todos modos, me parece necesario destacar que las modificaciones que se observan en Ordenanza Tarifaria 2024, son un avance en la pretensión de que los que más ganan más tributen.
Es cierto que la metodología utilizada, aprobando la iniciativa “entre gallos y medianoche” no fue la mejor, pero que, en los grandes rubros económicos, se cambie el paradigma y pasen a tributar conforme a los ingresos brutos como pasa en casi todas las capitales y ciudades grandes del país, donde los comerciantes tributan por lo que ganan, es algo absolutamente progresista. Muchas son las actividades en las que no se necesitan grandes locales para amasar fortunas y no puede ser que sólo paguen por los metros cuadrados que ocupan. Se les va a cobrar de acuerdo a una tasa de ingresos brutos. Los comercios declararán cuánto es, habrá una alícuota, y en base a eso se cobra. Obviamente que esto no es para los kioscos o las despensas. Irreprochable.
Y todo se dio como Ziliotto quería en lo referente al juicio a la jueza Ana Clara Pérez Ballester y a la asesora de menores Elisa Alejandra Catán, por su actuación en los expedientes de tutela y guarda de Lucio Dupuy, asesinado el 26 de noviembre de 2020 por su madre, Magdalena Espósito Valenti, y su pareja, Abigaíl Páez, ya condenadas a prisión perpetua.

El gobernador hizo lo imposible para que el jury a las funcionarias judiciales se hiciera cuando se hizo. O sea, una vez pasado el interminable proceso electoral. Naturalmente suponía que el desenlace iba a ser el que tuvo, es decir la absolución de ambas, y no quería que los medios nacionales, que seguramente hubieran mostrado un interés mayor que el que hubo, en otra época del año, se llevaran la imagen del abuelo de Lucio, descompensado, asistido por el Servicio de Emergencias Médicas y a los gritos de “asesinos, son todos asesinos”.
La verdad, si por la sesgada información periodística que hubo nos guiamos, el juicio fue un trámite para Ballester y Catán. No hubo un solo indicio que hiciera conjeturar que algo distinto podrían haber fallado desde el jury de enjuiciamiento. Tanto es así que sólo una de sus integrantes votó por la minoría a favor de la destitución, considerando que los hechos imputados “quedaron claramente probados”.

Se trata de la diputada Silvia Larreta para quien Ballester en ninguno de los dos expedientes citó ni recabó la opinión del padre, y tampoco comunicó a la autoridad administrativa la posible vulneración de derechos que surgían de las presentaciones judiciales. Calificó a todos esos hechos como mal desempeño de sus funciones, lo mismo que en la causa del cuidado personal, donde según su entender, no escuchó al niño y no le dio intervención al equipo técnico interdisciplinario.
Con relación a Catán, Larreta la responsabilizó de no solicitar en ambos expedientes la comparecencia del padre y no comunicar a la autoridad administrativa. También de no solicitar, en el cuidado personal, que se escuchara a Lucio ni requerir la intervención del equipo interdisciplinario; y, en la tutela, de consentir su archivo mientras el régimen a favor de la tía estaba vigente.
Como lo político se juega en todas las canchas, siempre se dijo que el gobernador Ziliotto y el ex gobernador Carlos Verna tenían expectativas disímiles respecto a si las funcionarias debían ser condenadas o no; y el fallo, en alguna medida está reflejando que nada de lo que se desarrolló en el juicio sirvió para que modificaran posturas.

