
Milei posa en el sillón de Rivadavia, el máximo referente unitario.
La reforma política de Javier Milei instala una vez más la lógica Unitarios contra Federales: reduce la participación de las provincias y aumenta la de Buenos Aires. La Pampa pasará de cinco diputados nacionales a solo dos.
La reforma política que forma parte de la ley ómnibus enviada ayer por Javier Milei lleva a nuestro país al siglo XIX, donde el centralismo se batió en guerra para moldear el modelo económico, político y social.
Reforma política de Milei: “una pieza sacada del museo”, sin “federalismo” ni “género”
Buenos Aires fue la última provincia del país en ingresar a la República Federal. Lo hizo porque no quería perder el control de los puertos y el comercio.
Javier Milei, vuelve a revalorizar el centralismo porteño (AMBA se le dice hoy), y a reducir el poder de decisión de las provincias en el estado federal: en el caso de La Pampa, pierde tres de los cinco diputados nacionales.
Con esta decisión, las provincias pierden 28 representantes y las delegan en Buenos Aries, que suma 27 de esas 28 bancas. Además, cambia el total, de 257 diputados y diputadas actuales, quedarán 254, donde la preponderancia de los bonaerenses aumenta de una forma sideral.
¿Cómo lo hace? Elimina el piso de cinco diputados nacionales por provincia y hace que la representación se elija según la cantidad de habitantes: hoy está en un legislador en Diputados cada 161 mil habitantes y lo eleva a 180 mil habitantes o fracción no menor a 90 mil habitantes.
Para el establecimiento de la cantidad de representantes en la Cámara de Diputados de la Nación se tomará como base el último censo nacional de población.
Si el cambio se aprobara, así quedarían las provincias representadas en Diputados:

En la catualidad, los las diputadas nacionales por La Pampa, son Martín Maquieyra y Martín Ardohain (PRO), Marcela Coli (UCR) y Ariel Rauschenberger, Varinia Marín. (PJ).
Más de una persona pensará que menos referentes son menos “casta”. Sin embargo, ese cambio refleja la imposición de la postura de Buenos Aires sobre el resto de las 23 jurisdicciones. Y es el principio. Con semejante poder, podrán modificar el reparto de fondos federales y vaciar el interior.
El número es nuevo, la política es vieja: más centralismo para un país extenso en territorio y realidades.

