
Juntas son dinamita, las convicciones de Milei y el ajustazo de los macristas que pretenden quedarse con todo. Las reacciones del gobierno provincial y popular para que nadie quede afuera. El mileismo en Santa Rosa. La movilización popular es y será clave.
Por Javier Urban – Más allá que utilizar el término “explosiva” para caracterizar a la combinación que gobierna la Argentina, sea una pretendida figura literaria, los daños a los que están sometiendo a nuestra Patria son prácticamente equivalentes a explosiones provocadas por el bombardeo de la fuerza aérea de un país que nos estuviera sometiendo en una guerra.
El presidente libertario delira con sus creencias anarcocapitalistas y el orden espontáneo que se dará a través de la negociación entre personas libres, físicas o jurídicas, en un entorno de mercado, sin estar sujetas a ningún método coercitivo. Un “optimo social” al que se arribará eliminando al Estado porque interfiere “con violencia” (por ejemplo, cobrando impuestos) en el entorno decisional. Pero al mismo tiempo ha “concesionado” el Ministerio de Economía a una consultora del medio, especializada en la “gestión de instrumentos financieros” y así el desastre se concretó con el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 que ha generado, entre otras graves consecuencias, a partir de la devaluación inicial de su gobierno de más del 100%, la espiralización de los precios de los bienes y servicios, pero sin ninguna recuperación de los sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones. La gente con los ingresos de siempre, o sea con ingresos viejos, tiene que afrontar precios nuevos que continuamente se van actualizando, siguen aumentado.

Es así que desde que asumió Milei, mañana se cumple un mes, una familia con dos adultos y dos niños, que en noviembre necesitaba para cubrir la canasta basica $182.905, en diciembre necesitó de $ 271.572, o sea un 48.48% más. Los aumentos registrados en la gestión Milei fueron del 58,59% en productos de almacén; del 25,81% en verduras y del 46,58% en carnes.
Con el sueldo recién cobrado de diciembre, que vino engordado por el aguinaldo, la clase media pudo afrontar las fiestas, incluso sin resignar algunos lujos…pero pasados los primeros días del año ya se da cuenta que llegar a fin de mes va a ser una quimera…lo del aumento de los alimentos los deja boquiabierta cuando pasan por el supermercado y el aumento de las naftas los desespera. La semana pasada aumentaron un 27% y fue la segunda vez que aumentaron desde que asumió Milei, la pimera habia sido entre un 35 y 45%, el día después de la devaluación anunciada por Caputo.
Pero si este panorama angustia a la clase media, sumerge en la depresión total a los más vulnerables de nuestra Patria. Definitivamente el hambre campea entre el sector más postergado de nuestra sociedad.

El macrismo desde el ministerio de economia aplica el “feroz ajuste” ortodoxo. Un ajustazo que implementado por cualquier gobierno neoliberal traería aparejado algún tipo de medida contemplativa antes las consecuencias presumibles. Pero el gobierno es anarcocapitalista y, pese al sufrimiento que las medidas causan, se planta en aquello de la negociación entre personas libres que nos hará llegar al “optimo social”. Lo reafirmó el vocero Manuel Adorni: «el gobierno no va a intervenir en los precios».
Y como siempre hemos dicho La Pampa no es una isla y la desesperante situación nos gopea y nos golpeará tan fuertemente como al resto del país. Elocuente es escuchar el testimonio de quienes trabajan en bibliotecas populares o comedores barriales. Como nunca antes les hacen saber que la única comida del día es la que reciben en esos reductos…»un paquete de fideos sale dos mil pesos, el arroz está a un precio imposible, el kilo de yerba a más de mil, mil quinientos pesos, ni un matecocido les puedo asegurar a los chicos», se lamentan ante ellos, los que diariamente están en «el territorio» como se dice, las más que aflijidas madres.

Y el gobierno lo sabe. La Pampa, como todas las demás jurisdicciones, está acorralada. El gobierno de Milei dice haberse propuesto suprimir el déficit fiscal primario y que lo hará a través de la suba en los ingresos públicos y la baja de gastos. Va a fracasar en eso de incrementar los ingresos al Estado, pero va a fondo con la reducción de gastos y es así que disminuye los subsidios, recorta las transferencias a las provincias y fundamentalmente elimina la obra pública. Nada más que desgracias puede esperar Ziliotto de parte del gobierno de Milei, pero decidido está a no dejar a pampeanos y pameanas librados a su suerte cuando el fantasma del hambre merodea como nunca. Pero, sobre todo, tiene claro que no se trata de no ver una luz en el final del tunel, lo que no se ve es el final del pozo en la caida libre a la que nos han empujado.
“Tomamos la decisión de garantizar los alimentos, por el impacto que van a tener todos estos aumentos en el costo de la alimentación. Por eso en el Presupuesto hemos destinado una inversión de más de 10 mil millones de pesos y ya estamos proyectando que la vamos a tener que duplicar”, dijo Ziliotto en la semana e inmediatamente el ministro de desarrollo social, Diego Alvarez, para “anticiparnos a las consecuencias inevitables que traerá el modelo económico» sostuvo, lanzó el programa «Después de hora» de contención alimentaria, social, recreativa y deportiva para chicas y chicos.

El ministerio de Alvarez lleva adelante un relevamiento de cada núcleo familiar, único en el país, con el que garantiza el acceso a la canasta básica alimentaria de las familias pampeanas. La tarjeta Social provincial ejecutó 9.500 millones de pesos en 2023 y se estima que invertirá el doble este año. De hecho ya anunció que refuerza en un 100% el monto destinado en diciembre de 2023 al programa de nutrición de las colonias de verano, destinando casi $165 millones al programa alimentario Nutrir, para todas las personas que concurren al Pro Vida.
Así como en la semana causó temor la posibilidad de desborde del Río Colorado en 25 de Mayo, cuyas aguas llegaron a estar a 3 ó 4 metros del asfalto de la ruta 151, último escollo para evitar que avance hacia la zona de chacras de El Sauzal e incluso seguir curso hacia la zona urbana de la loclidad; la preocpación del gobernador es que el aumento de la pobreza provoque el desborde hacia la conflictividad social. Hubo dos testimonios preocupantes en ese sentido.

El fiscal Máximo Paulucci reveló que los delitos contra la propiedad constituyen la mayor cantidad de causas, cuando esto un tiempo atrás no ocurría; y el jefe de la policía, comisario general retirado Daniel Guinchinau dijo que todos los hechos son importantes, pero los hechos violentos no nos dejan vivir tranquilos. El gobernador ya dijo que la justicia pampeana intervendrá en los delitos de narcomenudeo y que habrá una penitenciaría más en la provincia. Por otro lado este año comenzará a aplicarce la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, incorporando la mirada ciudadana de la seguridad, a través de los foros locales donde van a intervenir todos los actores en esa materia, algo que será clave para evitar desbordes policiales. La mayor respuesta la tenemos que tener desde el Estado, dijo Ziliotto a contramano del libertario.
El avance destructivo es por todos los frentes y la reacción del Estado provincial intenta atenderlos todos, para evitar desbordes. Justamente ayer se cumplieron 25 años de la puesta en marcha de CPEnet, el servicio de internet de la cooperativa, que hoy naufragaría sin la bonificación del Estado, provincial, claro. La tarifa que se paga es en dólares, al valor oficial y después de la devaluación las cifras se fueron a más del doble y las prestadoras tendrian que trasladarlo a los usuarios, pero desde el gobierno provincial decidieron que sobre el nuevo valor en dólares a la CPE y demás prestadoras se les cobrará un 40% menos para que el impacto en los usuarios sea menor. «La intención es que nadie se caiga del sistema, que nadie se desconecte de internet y que se pueda ir absorbiendo de a poco el golpe devaluatorio que ha impuesto este Gobierno nacional», aseguró Andrés Zulueta, presidente de la Empresa Pampeana de Telecomunicaciones (Empatel).

Con el fin de encolumnar a todo el arco político en esta resistencia frente al gobierno central avasallador, Ziliotto reunió a referentes de todos los espacios y allí los instó a defender la democracia, porque la primera batalla que se dará en el Congreso será determinar si los malignos DNU y ley omnibus, constituyen o no abuso de autoridad. «Lo que no podemos es botar la democracia porque la gente voto un presidente, no votó un monarca», les dijo el gobernador.
Ziliotto los convocó para alertarlos del momento, pero también para decirles que La Pampa podrá garantizar prestaciones en virtud de la solvencia financiera que tiene.
Inquieta lo del diputado nacional Martín Ardohain, que si bien reconoció que el país vive una «situación muy difícil», chicaneó con que “la libertad asusta” y advirtió que “nosotros estamos como oposición tratando de acompañar en todo lo que se pueda al gobierno nacional”. Inquieta porque él es uno de los que tendrá que votar en el Congreso y no suelta prenda sobre si lo hará a favor o en contra, postura que asumirán los legisladores peronistas, la diputada y el diputado Varinia Marín y Ariel Rauschenberger, y el senador Pablo Bensusan. De Victoria Huala y Daniel Kroneberger, tampoco nada se sabe.
Aunque también chicaneó la diputada del Pro, Laura Trapaglia, que tiró «ahora que no cuentan con el apoyo del Gobierno Nacional, no tienen quorum en la Cámara de Diputados y no les sobra un peso para gestionar, tuvieron que llamar a la oposición a dialogar» y llamó a que se haga un ajuste en La Pampa, hubo una manifestación unificada de defender de manera irrestricta a la provincia de La Pampa.

En Santa Rosa, mientras tanto, la polémica se ha instalado por la tasa de seguridad e higiene de los comercios que a partir de una reciente ordenanza estará vinculada a la declaración de ingresos brutos, que hemos celebrado en este espacio por su característca progresiva ya que pagarian más los que más ganan y apuntaría a las grandes empresas, bancos, cadenas de supermercados y empresas de telefonía. Aunque es cierto que, de alguna manera, debería asegurarse que esas empresas no trasladen el nuevo costo a los clientes santarroseños; y también lo es que Luciano di Nápoli seguramente pretende de esa forma mejorar la recaudación y los índices de coparticipación de la capital pampeana, algo que lo desvela.
Pero en su afán de defender la iniciativa, un ex funcionario salió a reclamarle a quienes la cuestionan que no traten de tapar el sol con la mano, que el problema no es una ordenanza tarifaria sino las decisiones de Milei. Algo que es cierto. Pero lo inaceptable es que políticas de Milei se apliquen en Santa Rosa, o que se parezcan en mucho, como viene sucediendo.
Para encarar su segundo mandato serruchó el organigrama e hizo desaparecer secretarías, subsecretarías y direcciones (igualito al presidente cuando gritaba ¡afuera! y eliminaba ministerios) y la falta de esos organismos hace que hoy a Santa Rosa los propios vecinos y vecinas la comparen con la de la gestión Altolaguirre en cuanto al pésimo estado de las calles (insólitamente las del centro también) y al abandono de parques, cubiertos de yuyales y con los insectos proliferando sin control alguno. «En la laguna ya no se puede estar, no te podés sentar en ningún lado y te devoran los mosquitos», se quejaban hasta la semana pasada.. Seguramente Copete argumentará «no hay plata» para arreglar calles ni para la nafta de las cortadoras de pasto.

Claro que eso no es lo más lamentable. Di Nápoli se asemeja a Milei en el desprecio a aquellos laburantes que perdieron su fuente de ingresos porque de ellos prescindió, como los miles de estatales que echó el libertario cruelmente.
Pero tan enorme como la angustiante realidad, es la posibilidad de vencerla. Aquellas protestas espontáneas de los vecinos en la emblemática noche del 20 de diciembre, cuando los cacerolazos se escucharon en muchas ciudades y su transformación en cortes callejeros desconocieron el protocolo antipiquete, tendrá su continuidad mañana en el cacerolazo cutural nacional. De aquí al 24 de enero, día del paro de la CGT, las manifestaciones multitudinarias contra el actual gobierno, seguramente concitarán analogías con lo ocurrido en el 2001, cuando los piquetes convergieron con las cacerolas en la batalla contra los mismos personajes que reaparecen en el gobierno actual (Bullrich, Sturzenegger). La expropiación de ahorros -que en ese momento sufrió la clase media- se ha transformado ahora en una confiscación de ingresos.
Este gobierno no sólo destruyó los ingresos, la capacidad de compra, pero de compra de alimentos y medicamentos, de jubilados, pensionados, trabajadores formales e informales; si no que como nunca antes ha destruido el “valor” en la economía de cientos de miles de empresas argentinas. Se han desvalorizados las agencias de turismo, los ingenios azucareros, los buques de pesca, las automotrices que hoy no valen nada porque si se abren totalmente las importaciones, en 5 o 6 meses, quizás lleguen autos a 3 mil o 4 mil dólares. Todo es un desastre.
Sin dudas, la derrota del ajuste depende, ante todo, de la lucha social y en segundo térm
ino de las contradicciones que genera el plan oficialista en las clases dominantes. Pero sin resistencia masiva esas tensiones quedarán acotadas, porque los poderosos comparten el propósito de demoler los sindicatos, las cooperativas y las redes democráticas.
Existe la posibilidad de una victoria popular, ante un presidente embarcado en consumar un atropello monumental. Milei no tiene el sustento necesario para esa escalada. Comanda un gabinete improvisado para aplicar un proyecto muy ambicioso. No cuenta con los gobernadores, ni con los legisladores e intendentes que se necesitan para efectivizar un plan, que irrita al grueso de la población.
Milei no define la forma de instrumentar el paquetazo que afronta la amenaza de un veto parlamentario. Si ese rechazo se concreta, las 300 leyes propiciadas por el libertario ingresarán en la congeladora de la justicia, afectando la impaciencia de los capitalistas. Esa eventual desactivación del atropello patronal sólo depende de una sostenida protesta en las calles.


