
Así lo decidió la Convención Nacional del radicalismo. “No queremos que se agrave” la situación dejada “por el pésimo gobierno anterior”, señalaron.
El texto completo del documento, con el que rechazan las iniciativas de Javier Milei plasmadas en el DNU y la ley ómnibus, dicen:.
Desde la Comisión Federal de la Convención Nacional del partido, queremos dar cuenta de nuestro posicionamiento frente al proyecto de ley “ómnibus” enviado por el gobierno que se está discutiendo en el Congreso. Comprendemos el momento dificilísimo que vive nuestro país, consecuencia de un pésimo gobierno que concluyó en 2023, pero no queremos que estos se agraven a partir de iniciativas improvisadas y poco democráticas que quiere llevar adelante el nuevo gobierno.
Los miembros de este organismo nos pronunciamos contrarios de la forma y del fondo del proyecto.
Sobre el modo de haber llevado al parlamento estas iniciativas -un proyecto de ley inabarcable, heterogéneo y con altas dosis de improvisación-, somos suma-mente críticos, sobre todo teniendo en cuenta las convicciones republicanas que enarbolamos históricamente desde el radicalismo.
Sobre las cuestiones de fondo, cuestionamos la mayoría de las iniciativas propuestas por el gobierno, como las facultades delegadas, la derogación de la fórmula jubilatoria, la suba de las retenciones para las economías regionales, las privatizaciones y la modificación del régimen electoral, entre muchas otras.
Del mismo modo, somos enfáticos sobre aquellos puntos que no están formulados como centrales para el gobierno -cuestiones ambientales, de infancia, de género, de cultura, científicos, entre otros- que nos resultan tan claves y rebatibles como los primeros.
Los miembros de este organismo queremos reconocer en este comunicado el gran trabajo que están haciendo los diputados y diputadas de nuestro partido de estudiar y discutir seriamente el proyecto, trabajando para conciliar dos aspectos: dar las herramientas indispensables de gobernabilidad al nuevo gobierno votado por 15 millones de argentinos; y, a la vez, mantener sin menoscabo nuestros ideales, lo que implica procurar un dictamen propio del proyecto, que contemple los ideales del radicalismo y que pueda servir de base para obtener el consenso de otras fuerzas políticas que compartan nuestros valores democráticos, republicanos y federales.

