
La estrategia de la distracción constante le permitió a Milei mitigar las reacciones a la carta de Cristina que advierte sobre su plan dolarizador. Sin que se sancionara una sóla ley ya aumentó en más del 10% al número de pobres. En La Pampa une el espanto. No se puede transar con el desequilibrado.
Por Javier Urban – Fue la diputada provincial María Luz Alonso la que ante la primera medida que tomó el presidente Javier Milei, apenas asumió, adelantó que el objetivo final del nuevo gobierno era la dolarización, “por la devaluación brutal que implementó, que fue una transferencia de recursos de los sectores más vulnerables a los más potentes”. Eso va a acelarar la velocidad de los precios y generar una inflación abultada. pretenden que el peso nacional pierda valor y su función y pase a ser excremento, como lo calificó Milei en campaña. Eso va a terminar en un colapso del sistema económico y aparecerá alguien y dirá que la única solución es la dolarización», manifestó Luchy con una claridad propia de lo que es, una economista cuyo pronóstico recordamos inmediatamente al leer la carta de 33 páginas de la ex presidenta Cristina Kirchner, en la que deja ver que percibe simultáneamente desánimo, pero también expectativa, esa que llevó a la mayoría de los argentinos y argentinas a votar por Milei, con la fantasía noventosa de dolarizar. De ahí que las mayorías agachen las cabezas, crean en la promocionada baja de la inflación y así consoliden el delirio del lunático en el gobierno, con consecuencias que serían catastróficas a mediano plazo.
Cristina escribió que es “más que evidente que en la cabeza del Presidente el único plan de estabilización es el de la dolarización”.

Indudablemente esa advertencia de la ex vicepresidenta, tienen asidero en que se van dando las variables apuntadas por la diputada Alonso -“el caos planificado que genera el feroz programa de ajuste que actúa como un verdadero plan de desestabilización”- y, se supone, que en plazos muy cortos; en los dichos de Milei de que “estamos a un 87,5% de chances de poder dolarizar”, vanagloriándose de estar despidiendo cincuenta mil trabajadores del sector público y de estar aferrado a la “licuadora” de pesos e ingresos populares para acercarse a su pretendida “dolarización” de la economía nacional; y, sobre todo, en que la dolarización es esperada con los brazos abiertos por las mafias y los sectores delictivos: calcarían en la Argentina el negocio delictivo de las Maras salvadoreñas, la marginalidad y el narcotráfico en todo el continente, en beneficio de los grande bancos del sistema capitalista.
Pero, hoy por hoy, hay dos razones muy fuertes, casi infranqueables para que ese proceso se lleve a cabo. Por un lado, técnicamente sería imposible que fortísimas instituciones financieras dejaran que lo impongan. Porque en caso de dolarizar, desaparecerían todos los bancos que no sean sucursales de las casas matrices ubicadas en EE UU. Porque si avanzaran seriamente sobre la legalización desaparecerían el banco Macro, el Banco Galicia, el Banco Superville, toda la banca privada. Naturalmente también desaparecería la banca pública, pero ahí la consecuencia sería que todos sus empleados perderían su trabajo, estando a la vista que eso a Milei no le importa un comino. Pero lo de la banca privada es otra cosa, esos bancos perderían sus negocios y eso ninguno de ellos lo va a permitir. Ha quedado claro, cuando intentaron imponer la ley ómnibus que, cuando grandes empresas se le plantan porque les arruina el negocio, Milei recula.

Y por otro lado, los dolarizadores temen que la Corte Suprema de Justicia aborte la idea. Su presidente, Horacio Rosatti, ya dijo en su momento que “si una dolarización elimina la moneda argentina, es inconstitucional”. Porque “se trataría de una moneda que no podría emitir el Estado nacional (…) y porque se trataría de una moneda cuyo valor no podría ser fijado por el Estado Nacional”. Es más, Rosatti, aquella vez, en medio de la campaña electoral, instó a los políticos a “leer la Constitución».
La carta de Cristina sacudió al tablero político discutiendo con las ideas económicas de Milei; insistiendo con que la propia tropa mantenga su unidad, con que los gobernadores no entren en el “toma y daca” en el Congreso como lo hizo el catamarqueño Jalil; y, en la parte más sorprendente de su paper, refiriéndose al mercado laboral, resaltando que hay cuestiones no analizadas en detalle, o que requieren de nuevas regulaciones, porque tanto el teletrabajo como las plataformas digitales son fuentes de oferta y demanda laboral de un modo cada vez menos inédito y más progresivo, manifestando que las formas de contratación laboral deben ser revisadas, actualizando convenios colectivos de trabajo que, acordados hace décadas, no contemplan nuevas realidades. Como otras tantísimas veces el contenido de ese texto de la ex presidenta auguraba un debate al interior de un activo político heredado de los últimos veinte años de marcada hegemonía del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo…

Tres de los tantos periodistas serviles, que buscan normalizar la inocultable alteración mental del primer mandatario y romantizar las consecuencias dramáticas del salvajismo político, le sirvieron para que, otra vez, fiel a su costumbre, acaparara la atención y, ubicado en el centro del ring impusiera su preocupante agenda de creencias falsas basadas en deformaciones de la realidad, lanzando sus habituales críticas a personas de las que leyó cosas que no son de su agrado en alguna red social, y cargando tintas contra los festivales nacionales, provinciales o municipales que se desarrollan en el país -sean públicos o privados- y particularizó, una vez más, contra una artista en particular: Lali Espósito.
Para eso pone como ejemplo ciertos presuntos gastos públicos o subsidios, considerando casi una malversación de los mandatarios que subsidian un recital con cincuenta o cien millones de pesos para contratar un artista. Algo que lo dice con un cierto odio hacia eso, como si tuviera algún problema con los espectáculos públicos. Nunca se puede calificar a la contratación de un artista popular como un gasto, sino como una inversión, que puede ser para promocionar tu provincia o tu ciudad como atractivo turístico o simplemente para que sea disfrutado por tu comunidad, tu pueblo. Lo único revisable serían determinados gastos “anexos» que llevan a que se terminen pagando sumas por encima de las que se pagan en otros lados por el mismo espectáculo o festival. Evitando esos costos, Santa Rosa, por ejemplo, hubiera podido satisfacer la expectativa de un espectáculo como los que la gestión di Nápoli tenía acostumbrado montar en los carnavales.
Más allá de eso, urge aclarar que considerar a los festivales una fuente de gasto desangrante de la economía es una estupidez total. Por mucho que cualquier provincia o municipio invierta en ellos, la cantidad es insignificante, comparada con los 90 mil millones diarios de intereses que el Estado paga, tanto de la tesorería como del Banco Central.

Pero puesto en el centro del ring, donde ninguno de sus entrevistadores osan repreguntarle ni mucho menos contradecirlo, Milei puede decir tranquilamente cualquier barbaridad sobre la situación económica. Así asegura que la economía se alejó de la hiperinflación y que eso es un mérito de su gobierno, pero la Argentina tiene una altísima inflación y no se alejó nada de la hiperinflación. Lo que ocurre es que el gobierno ha construido una barrera artificial contra la inflación, que es la hipermiseria. Ha frenado la hiperinflación con la hipermiseria. Pero es una barrera artificial porque ¿Va a aceptar el pueblo argentino la hipermiseria? ¿Va a aceptar el pueblo argentino que haya familias que no coman, que haya gente que coma una sola vez al día, que no puedan viajar, que no puedan mandar a los chicos y chicas a la escuela porque no tienen zapatillas o últiles escolares, que la Dirección de Asistencia Directa ante Situaciones Espeiales no funcione y los pacientes con enfermedades graves dejen de tener sus medicamentos que cuestan entre 7 mil y 20 mil dólares…? Eso es la hipermiseria, que es la barrera de contención que Milei le puso a la hiperinflación, pero no la ha derrotado para nada.

También ha dicho que está resolviendo el balance del Banco Central, cuando en realidad lo que está haciendo es una barbaridad: compra dólares con deuda. Más allá de que es totalmente incongruente porque dice que el Estado está dándole solución a ese problema y él no cree en el Estado, reveló que, con pesos, el Estado compró siete mil millones de dólares e incrementó así las reservas del Banco Central. De esa manera expande la base monetaria, que es toda la masa de dinero legal en circulación junto a las reservas disponibles en el Banco Central, porque las compra con pesos que emitió -algo que decía que no iba a hacer-. Así el exportador le vendió dólares al Banco Central, que le dió pesos a cambio. Ahora, Milei volvió a recomprarle esos pesos al exportador a través de los “pases” o bonos, o sea que, en definitiva, está comprando los dólares con deuda, una barbaridad. La misma que hizo Prat-Gay en el gobierno de Macri y Guzmán primero y Massa después, en el de Alberto Fernández: todos compran dólares con deuda, algo que naturalmente Milei no dice. Y además no están pagando las importaciones –igualito a Guzmán y después Massa-, por eso acumulan dólares, pero endeudándose con el sector externo, con los exportadores del mundo. Así, los importadores argentinos se endeudan a razón de tres mil millones por mes. Milei está creando una deuda en el Banco Central en dólares, o sea contra una institución que no genera dólares.

Otra barbaridad es que diga que si la inflación que se esperaba era del 35% y terminó siendo de un 30%, es un gran éxito de su gobierno. ¿Cómo puede considerar un éxito la inflación del 30%? Evidentemente es una manera de presentar la situación que abusa de una posición dominante que tiene el presidente en los medios. Porque no hay ningún éxito en ese control de la inflación, es más, para su concepción anarcocapitalista debería considerarla de un fracaso absoluto. Porque la inflación sigue siendo alta y, si no es más alta es porque tiene pisados los salarios y las jubilaciones. Por convicción ideológica Milei no tendría que intervenir en la economía, pero está interviniendo a dos manos, pisando los salarios. Y la consecuencia es que con los salarios tan deprimidos, los asalariados no pueden comprar y así, a las empresas no le cerrarán los números y cuando se le caiga la demanda en un 50%, las cerrarán y habrá despidos masivos, inevitablemente. Está claro que a aquellos principios anarcocapitalistas los revoleó y la radicalidad ideológica que están implementando los grupos económicos que planifican el devenir de los acontecimientos políticos y económicos nacionales, es lo que manda.
En definitiva poca repercusión efectiva tuvo el contenido de un documento que auguraba debates y tensiones, y terminó escondido detrás de Lali Espósito.
En el marco de esta descabellada coyuntura, donde la gestión del presidente sólo ha consisitido en ajustar el gasto público, materializándolo en jubilaciones, pensiones, prestaciones sociales, obra pública y asistencia a las provincias, subiendo la pobreza del 45% al 57 y medio por ciento, y en el incremento de manera drástica del pago de la deuda externa, en La Pampa el espanto sigue unificando sectores, todos perjudicados.

Las empresas constructoras confirmaron que abandonan las obras del Procrear por falta de pago. No cobran certificados desde octubre del año pasado. Echaron a más de 400 empleados. “Es el quiebre de una cadena de producción que se encontraba en funcionamiento, cuya reactivación, de existir, conlleva pérdidas económicas de gran magnitud”, alertaron los empresarios. Sumando los certificados nuevos, más unos reconocimientos de diferencia de precios de las obras ya ejecutadas, la deuda del gobierno de Milei es de $3.500 millones. Adrián Pérez Habiaga, el presidente de la Cámara Constructora sostuvo que “la situación es terrible y catastrófica” y que “históricamente siempre hay buen dialogo, la Cámara nuclea a 1.400 empresas que hacen la obra pública nacional y no los han atendido. Hay muchos estamentos sin cubrir, nadie firma ni autoriza nada. Es un desmadre, un desmanejo”. La reconstrucción de la ruta 152, cuyo paso por La Pampa hacia el sur es clave y ha sido un reclamo de años por parte de la provincia, se cayó definitivamente, ya que el gobierno nacional paralizó el trámite de adjudicación a la única empresa que se había presentado en la licitación.
La misma situación sufre el IPAV, al que el Gobierno nacional dejó de financiarle la construcción de viviendas sociales –Plan Casa Propia- y otras obras de infraestructura complementarias en distintos puntos de la provincia. Así, entre lo que les debe a los privados y al IPAV, Nación tiene acumulada con La Pampa una deuda de más de mil ciento cincuenta millones de pesos.
La Universidad declaró “la emergencia de su sistema de comedores universitarios, a raíz del congelamiento presupuestario de los gastos de funcionamiento que sufre todo el sistema universitario nacional, a lo que se suma el envío de 100 millones de pesos menos a la UNLPam el mes pasado, y todo dentro del contexto inflacionario nacional”.

Por otro lado, si bien en la provincia las escuelas están todas preparadas -se invirtieron más de 18 mil millones en infraestructura- los fondos para las colaciones, para los gastos de funcionamiento, los útiles, todo asegurado, también el pago de los salarios, con una paritaria abierta y con el gobierno de Ziliotto haciéndose cargo del incentivo docente… Milei, para desfinanciar la educación pública, argumentó que “la responsabilidad de la educación es de los gobernadores” y, por lo tanto, el Fondo de Incentivo Docente “lo tienen que pagar de la propia”, porque Argentina “es un país federal”. Y otra vez: “Que dejen de hacer recitales a beneficio y paguen a los docentes, en lugar de estar contratando artistas para hacer publicidad política”. Ni ahí evalúa el presidente convocar a una paritaria nacional, y “si no se abre la paritaria nacional, evidentemente vamos camino a un conflicto”, advirtió la secretaria general de UTELPA, Roxana Gugliara, porque el conflicto se nacionalizará y no comenzarán las clases en todo el país.
El alejamiento de los intendentes de JxC del presidente libertario es cada vez más notorio en La Pampa. Uno de los intendentes que mostró su disconformidad es Abel Sabarots, de General Acha. El jefe comunal pertenece a las filas del radicalismo y en la última semana, en declaraciones radiales afirmó: “No tenemos el teléfono de ningún funcionario nacional, cero contacto” y cuestionó la “incertidumbre” que existe por las obras con financiamiento nacional: “en La Pampa, no llegan fondos de Nación para las obras conjuntas y continúan por la determinación del gobierno provincial de poner los recursos en los proyectos”.

“No tengo ningún contacto con la Nación. En otros gobiernos como el de Macri, por ejemplo, había referentes provinciales que se encargaban de contactarse con los municipios más allá de la posición política, pero con Milei hasta ahora no hay nada”, afirmó Hugo Kenny, el intendente de Victorica, algo que ratificó Leonel Monsalve Hererra, “cero contacto con Nación» dijo, planteando tambien la falta de obras nacionales en su localidad.
Y definitivamente fue el jefe del radicalismo, Federico Guidugli, el que con contundecia arremetió contra Milei diciendo que si bien “es innegable el deterioro institucional tiene el país desde hace tiempo y que en este gobierno se ha profundizado en mayor medida por la intolerancia por el que piensa distinto, y la actitud de imponer los cambios y no trabajarlos con consensos, diálogo y política”.
Como “un mamarracho que roza la ilegalidad, un condimento más del brutal ajuste que se somete al pueblo», calificó el intendente de Santa Rosa, a la quita de subsidios al transporte público que lo obliga a llevar el valor del pasaje de los micros urbanos de 190 a 715 pesos.

E irónicamente hasta la Asociación Agrícola Ganadera se suma al cuestionamiento que de la ley óminibus hace el gobierno provincial. «Ahora están comenzando a comprender el impacto negativo de las retenciones», señalaron al conocer que el titular de I- Comex advirtiera que el aumento de los derechos de exportación incluidos en la ley ómnibus, aumentaría más del 66% las retenciones para casi todas las exportaciones pampeanas, elevándolas, del 8% actual al 15%, lo que le haría perder a La Pampa casi 14 millones de dólares. A los “picarones” de la Agrícola, hay que decirles que no hay un nuevo aire en la concepción peronista. Siempre el problema ha sido la planificada destrucción de la industria nacional, lo que ubicó a nuestro país mundialmente como un exportador de materias primas, entonces de esa soja que se exporta, se le saca un poco de retenciones para sostener la poca industria que tenemos para que el país funcione, porque el campo solo toma un 5% de la población económicamente activa. Además, como los sueldos son magros y la industria absorbe a poco menos de la mitad de la población económicamente activa, se ha pagado del Estado para complementar los ingresos de los trabajadores de la economía informal con planes. Eso no cambia en la concepción que se tiene, lo que era ilógico era la tremenda suba de las retenciones que impulsaba el chiflado libertario en aquella ley ómnibus que no pasó.

Ahora, frente a todo esto, tenemos que ser completamente francos y decirnos ¿alguien imagina que los luchadores sueltos, referencias culturales e intelectuales, grupos de izquierda ortodoxa, combatividad o capacidad de desafío y denuncia de algunos medios y periodistas, son un recurso capaz para enfrentar tamaña andanada? Lo digo por las buenas intenciones que tienen todos aquellos asambleistas que desesperan por frenar a Milei e incurren en manifestaciones válidas pero inocuas. Se autoconvocaron frente a Camuzzi y frente a la CGT local -a riesgo de dividir, incluso- pero la no muy significativa concurrencia termina tornando esas iniciativas en sólo arrebatos.
Esa disposición, esa actitud, es condición necesaria pero no suficiente, el camino se marcó el 24E cuando hubo una sola voz, cuando nos unimos para gritar juntos porque a este tipo no hay que dejarlo seguir y a esta grieta no la debemos cerrar jamás, porque con esta gente no hay que hacer pactos nunca jamás, con esta gente no hay que hacer nada. Esta grieta no se cierra, no hay que cruzarse de vereda. Porque no hay que transar con quienes están a favor de la muerte, el desánimo y la disgregación.
Javier Milei no es una persona equilibrada. Su destino final es una Asamblea Legislativa que lo destituya. Es cierto que el poder judicial, por ahora, está pintado esperando la crisis que le moldee las nuevas funcionalidades, ahora, si el sistema político y social aún está aletargado -todas las transformaciones económicas que han empobrecido a nuestro pueblo en millones de nuevos compatriotas que no alcanzan a cubrir una canasta súper básica, se ejecutó sin que se sancionara una sóla ley- e impotente para plantarse y defender la república, sus instituciones y la economia popular, sólo la Corte Suprema puede frenar a estos disquiciados y devolverle tranquilidad a un angustiado pueblo argentino.

Y el gobernador Sergio Ziliotto ya los puso a prueba. Ante el corte de transferencias a las provincias para el autotransporte de pasajeros, claramente una medida que es contra millones de trabajadores, estudiantes y jubilados que utilizan diariamente el transporte público para movilizarse; y que perjudica y destroza el tejido social y productivo del país, además de mutilar los servicios de transporte municipales que desaparecerán, el gobernador de La Pampa presentó un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia «para que se deje sin efecto en forma urgente» la eliminación del Fondo Compensador al Transporte Público. La respuesta de la Corte será el termómetro del momento.

