
El 31 de marzo de 2009, a los 82 años, fallecía el presidente que simboliza la recuperación de la democracia.
Raúl Alfonsín fue electo presidente en octubre de 1983 y gobernó desde el 10 de diciembre de ese año hasta el 8 de julio de 1989, cuando entregó el mando, seis meses antes de la finalización, a Carlos Saúl Menem, el primer gobernante neoliberal elegido por el voto popular.
Durante su mandato, Alfonsín anuló la autoamnistía que se habían otorgado los dictadores y genocidas antes de dejar el gobierno de facto.

La política de Derechos Humanos incluyó la realización del histórico juicio a las juntas militares, con una condena ejemplar por haber sido los ejecutores del terrorismo de estado que desaparició a 30 mil personas, muchas de ellas torturadas, violadas, o arrojadas vivas al mar. También se robaron unos 500 bebés y sentaron las bases del neoliberalismo en el país, con una política económica extranjerizante y destructiva de la industria nacional.
Pero también fue Alfonsín el presidente de la ley de obediencia debida, que exculpó a represores de rangos inferiores y la ley de punto final, que paralizó las causas judiciales iniciadas en 1985 contra los represores.
Fue el presidente del fortalecimiento de las instituciones y el que inició el camino democrático más largo de la historia Argentina, que ya lleva 40 años ininterrumpida, a pesar de los levantamientos militares que intentaron derrocar al propio Alfonsín y a Carlos Menem.

Alfonsín dejó el gobierno seis meses antes por la hiperinflación y la grave crisis económica. En 1994 fue el mentor del pacto de Olivos, que le otorgó la reelección a Carlos Menem, pero a su vez, permitió la modernización del sistema jurídico y de la Constitución Nacional.
Fue diputado nacional, senador nacional, convencional constituyente, y protagonista de la salida institucional a la crisis de 2001, con el fin de mantener la democracia, cuando el radical Fernando De la Rúa, dejó el gobierno con una cuarentena de muertos producto de la represión a la protesta social, en medio de una crisis inédita hasta ese momento.
En el siglo XXI fue reconocido hasta por el peronismo como el padre de la democracia y homenajeado en vida por su aporte a la vida institucional de nuestro país.

