
Luciano González confirmó que todo el persona fue echado por Milei. Realizan una protesa en la sede del organismo y reclamarán judicialmente. “Nosotros no nos damos por despedidos”, dijo a Plan B.
Este miércoles 3 de abril, desde las 8 de la mañana, las y los trabajadores del Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (exAgricultura Familiar) realizaron una protesta en la sede Santa Rosa del organismo.
La Asociación de Trabajadores del Estado convocó a una jornada Nacional de Lucha contra los Despidos en el Estado Nacional con protestas en todas las provincias. En Santa Rosa será desde las 8 en la sede del INAFCI (frente al Centro Cívico) con ingreso a los puestos de trabajado “para manifestar el rechazo a los despidos y al cierre del Instituto”.
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En diálogo con Plan B, Luciano González Cabiati dijo que “estamos sufriendo los despidos, en nuestro caso, en forma casi masiva. Como en todo el país, nos estamos convocando en esta jornada lanzada por ATE y estamos haciendo presencia en el lugar de trabajo, ya que no hemos sido notificados formalmente de nuestros despidos”.
“Además, no hemos cobrado los salarios correspondientes a marzo. Sí lo hicieron para el personal de la administración pública, pero en Agricultura Familiar no fueron liquidados y no tenemos novedades”. 
Luciano González confirmó que todo el personal fue despedido y que desde el jueves no pueden ingresar al Sistema de Gestión Documental, ni a sus correos electrónicos. “En algunos casos, nos llegó un correo electrónico, diciéndonos que se nos daba de baja”.
“Nosotros no nos damos por despedidos, estamos acá haciendo presencia, cumpliendo nuestro horario y vamos a intimar judicialmente a la patronal que nos restituya los correos electrónicos y los usuarios que nos fueron retirados. Veremos qué hace la patronal desde su parte. Hace dos semanas, el vocero presidencial manifestó que el Instituto se cerraba y que iban a quedar 64 trabajadores, de casi 1.000”, agregó Luciano González.
González Cabiati recordó que ya fue despedido en el gobierno de Mauricio Macri y tuvo que ser reincorporado. “Aquella vez la lucha la ganamos y hoy tenemos más posibilidades. El ataque no es solo para Agricultura Familiar, sino para todos los trabajadores del estado y también en la actividad privada, donde se están perdiendo puestos de trabajo, están cerrando empresas, y el estado no avala las paritarias que estén por encima de la inflación”.
“Falta la reacción de las centrales sindicales, fundamentalmente de la CGT. Entendemos que hay que ir a un nuevo paro nacional, ya que no se trata de despidos en un sector particular, como es en nuestro caso, que somos estatales nacionales, sino que están golpeando a todos: a jubilados, a quienes cobran un programa social o a los comedores y merenderos, a los que no les mandan la comida”.
Consultado sobre los servicios que prestaban en el Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, González recordó que el organismo se creó hace más de 30 años. “Nació en 1993 y no en 2022 como anunció el vocero presidencial. Se trabaja con asistencia técnica a agricultores que no tienen otra alternativa, que no pueden pagar un veterinario privado o que no pueden avanzar en la formulación de proyectos para mejorar la infraestructura de sus predios, poder sembrar, tener sus gallinas o pollos parrilleros”.
“Esto perjudica a todo un universo que no se ve. El campo que no es el de la soja y que genera alimentos para los argentinos. La Agricultura Familiar genera entre el 60 y 70% de lo que comemos cada uno de nosotros. Ese sector, que la está remando desde hace años, con el cierre del Instituto, pierde esa herramienta que le permitía poder seguir viviendo y desarrollando su actividad productiva. A nivel nacional, Agricultura Familiar atiende a unas 200.000 familias”, agregó.
Por otra parte, el veterinario Osvaldo Folmer explicó que las y los despedidos son trabajadores contratados. “Hoy a la mañana nos anoticiamos que salió publicada en el Boletín Oficial la intervención del Instituto. Nosotros veníamos reclamando contar con algún jefe y ahora habrá un interventor con el que intentar dialogar mientras se están llevando adelante todas estas acciones”.
“Los contratos eran anuales. El más viejo que tenemos, es el del 2003 y la mayoría del 2008, 2009 y 2010. La mayoría de acá, tiene más de 13 años de antigüedad en la institución”, detalló.
“¿Qué hago yo? Soy especialista en Producción Agrícola. Además de ser veterinario, hice una especialización y me dedicaba a todo lo que tenía que ver con el desarrollo avícola en La Pampa. No somos una provincia que se dedica a la producción de huevo y carne de pollo. Tenemos poca experiencia y desarrollo y me dedicaba a proyectos vinculados a eso”, explicó. “Y, en todo lo que es el oeste pampeano, brindaba asistencia técnica, colaboración a pequeños productores. Cuando uno llega al interior: Santa Isabel, Algarrobo del Aguila, el productor chico pocas veces tiene contacto con veterinarios que pueden colaborar en la producción primaria y lo que buscábamos, era la inocuidad. La mayoría de los alimentos que consumimos, son provistos por pequeños productores y productores familiares”.
“Lo que hacíamos, es que en la etapa previa, la crianza del animal, en productos como verduras y demás, se lleve adelante en buenas condiciones y que el producto sea inocuo para nuestra salud. Todo lo que dejamos que hacer ahora, repercutirá en tareas que desarrollarán otros organismos, como Senasa y, en el caso de las verduras, no tengamos un grado de inocuidad de lo que llega a nuestras mesas: es decir o lo hará Senasa, o no lo hace nadie”, cerró Folmer.

