
Los dos diputados nacionales del PRO y la diputada radical, tuvieron un comportamiento en Nación, que difiere con el accionar de sus partidos en la Provincia: allá piden una cosa, acá, todo lo contrario. En el medio, las y los pampeanos que soportarán impuestazos, tarifazos, despidos, obras públicas paralizadas, despidos y jubilaciones en peligro.
La evidente contradicción parece no inmutar a los partidos de la oposición, más centrados en los intereses sectoriales provinciales que en pensar en los intereses de los comerciantes, de los y las trabajadoras, de los y las jubiladas, pensionadas, estatales nacionales, empleados privados en La Pampa, víctimas directas de la ley bases que este martes obtuvo media sanción.
Allá, cedieron a todo: la entrega de derechos, el desfinanciamiento de La Pampa, el cese de la obra pública, los tarifazos, impuestazos, el cierre de empresas estatales, el despido masivo, la reducción de presupuestos en salud, educación, pero acá, piden un estado presente que se haga cargo de lo que abandonó Milei.
Martín Ardohain y Martín Maquieyra (que ni siquiera pronunció el nombre “La Pampa” en su discurso) levantaron la mano a todos los capítulos de la Ley Bases, mientras que Marcela Coli tuvo un comportamiento ambivalente entre la aprobación y la abstención, en algunos puntos, del severo plan de ajuste y la creación de nuevos impuestos. Además, cayó en contradicciones personales, entre lo que prometió en La Pampa y lo que hizo hoy en Diputados.
En la Provincia se niegan a tratar un aporte extraordinario de los altos ingresos, que, en Nación, acaban de permitir, con la restitución del impuesto a las ganancias (que, paradójicamente, se llama impuesto a los altos ingresos).
Si el plan de ajuste y de destrucción de vida social cómo la conocemos, consigue el aval del Senado, Milei y sus aliados, habrán consumado el aumento de la edad jubilatoria, el aumento y la creación de impuestos, la reforma laboral para abaratar costos y despedir más fácil, la eliminación de la obra pública, la venta de todas las empresas estatales que se le antojen, la privatización en todo o en parte de la educación, de la salud, gracias a las facultades extraordinarias delegadas por Diputados.
Allá, está permitido desfinanciar a las provincias con la retención de la coparticipación, acá, ponen el grito en el cielo si a algún intendente propio le llegan menos fondos.
Allá, que los altos ingresos paguen más, acá, el aporte por seis meses que garantizaría un paquete social, se niegan a aprobarlo.
Acá piden la eliminación del SIRCREB que perjudica a varios contribuyentes, allá, incorporan de un plumazo a más de un millón de trabajadores a un nuevo impuesto.
Allá, levantaron la mano para declarar todo tipo de emergencia, acá rechazaron la emergencia en la obra pública.
También el pase a disponibilidad de todos los empleados públicos que a Milei se le ocurra, la extensión de la posibilidad de la precarización legal hasta los 12 meses, una exención impositiva histórica a Marcos Galperín, equivalente al presupuesto anual de todas las universidades, a las que, quieren privatizar.
Y, con semejantes poderes delegados, Milei podría avanzar con la suspensión de la comercialización con China y Brasil, la venta de órganos, la venta de personas, la entrega de Malvinas con el reconocimiento a los kelpers…, y la lista podría seguir. Todas estas consignas fueron pronunciadas por un Milei panelista, que hoy, está más cerca de tener superpoderes.
Los allá y los acá, son muchos, y las contradicciones de la oposición, quedaron en evidencia. Las mezquindades políticas, que los llevan a actuar diferente en situaciones similares por cuestiones partidarias, en este caso, afectará a las y los habitantes de La Pampa.
JJB

