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Juicio por el femicidio de Agustina: más testimonios que apuntan a Parra

10 mayo, 2024
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Foto: LM Cipolletti – Anahí Cárdena.

Este viernes, en los Tribunales de Cipolletti, se desarrolló una nueva audiencia del juicio por el femicidio de Agustina Fernández. El jurado popular escuchó testimonios de la Fiscalía, la querella y la defensa.




En la audiencia de este viernes declararon integrantes de las fuerzas policiales, especialistas informáticos, una médica y hasta un transeúnte que pasaba por el lugar. Todos los testimonios ponen en duda la coartada de Pablo Parra.

“El hombre de negro es Parra”

El sargento de Policía Nicolás Venegas, con 12 años de experiencia en la fuerza, es el primer testigo del día. Es miembro de la Brigada de Investigaciones y fue el encargado de analizar cámaras de seguridad para trazar el recorrido de Pablo Parra en el tiempo que estuvo fuera del complejo de la calle Confluencia.

Es un lapso de tiempo clave para las partes. Para la defensa, es una de las pruebas de la inocencia ya que está respaldada por el uso de la tarjeta de débito del acusado para hacer compras. Intentan así ubicarlo fuera de la escena del crimen al momento del hecho.

Para la fiscalía, muestra lo contrario. El auto de Parra se pierde cerca del complejo, cuando él asegura que fue a la casa de sus padres, que tiene cámaras en los alrededores.

Venegas detalló al jurado que pudieron reconstruir el recorrido que hizo Parra en su auto «porque la óptica delantera derecha apunta hacia abajo».

Los investigadores de la Policía encontraron imágenes de 34 cámaras de seguridad. Los agentes «recorrieron las calles buscando cámaras particulares y hablando con los vecinos para que entreguen las imágenes», dijo el testigo. Explicó en un mapa donde las encontraron y detalló que «las del complejo no funcionaban».

Venegas analizó unas 500 horas de video para buscar personas sospechosas que hubiesen merodeado, entrado o salido del complejo. «Algunas tenían buena calidad, otras no, y otras estaban muy alejadas». Se observó a un «sospechoso (vestido) de negro», manifestó.

El hombre sospechoso nunca fue identificado. Su presencia en las cámaras sustentó, por algún tiempo, la búsqueda de un joven con la cara tatuada a partir de un identikit.

La Policía también pudo reconstruir el recorrido de Agustina cuando va a comprar a una verdulería cercana, antes del crimen.

El sargento Venegas, a partir del análisis de las cámaras de seguridad, sostuvo que «la persona de negro es la única que pudo haber entrado al complejo». Lo aseguró porque es alguien a quien «no se encuentra en las cámaras, solo la de una que está en la esquina del complejo, por la que pasa encapuchado y ocultando la cara».

Venegas detalló que «hubo otro sospechoso captado por las cámaras», pero pudieron trazar su recorrido, que se alejaba de la escena y por eso fue descartado.

Para los investigadores, el crimen de Agustina fue entre las 19:32 y 19:39. Y en ese lapso, el auto de Parra no aparece en ninguna cámara, luego de ser visto por última vez a pocas cuadras del complejo.

En función del recorrido del auto, la ausencia de otros sospechosos y el horario del femicidio, el testigo concluyó que el hombre de negro es Pablo Parra.

Inspección: “esto no me pareció un robo”

Tras un cuarto intermedio, la audiencia se retomó con el testimonio de Mario Vera, sargento ayudante de la Policía, que llegó en el segundo patrullero que fue al complejo de departamentos.

El testigo relató al jurado que se encontró con la oficial Huircal -quien el jueves se quebró al declarar- quien lo informó que Agustina «estaba viva».

«Aguantá mamita que ya viene la ambulancia´”, le decía -la mujer policía-, pero la respiración era forzadísima. No había una respuesta a un estímulo que me diera la sensación de que podíamos esperar», relató.

Por la situación desesperante en la que se encontraba Agustina, Vera le tomó tres fotografías como evidencia. Mientras aguardaban la ambulancia, Parra comenzó a dar su versión del robo, por lo que también hizo fotos de los sectores que marcaba el dueño del departamento.

Mientras aguardaban la ambulancia para trasladar a Agustina al hospital, Parra repetía que le habían robado y describía los movimientos del ladrón. Así lo aseguró Vera, al igual que los demás testigos que ingresaron al departamento. Vera registró los lugares que señalaba el dueño de casa e inspeccionó el departamento.

Relató al jurado que Parra le dijo «por dónde había ingresado el ladrón y qué le había sacado» y le hizo referencia a la habitación y a la puerta de acceso al patio interno. El acusado por el femicidio marcó objetos que habría usado el ladrón para trepar el muro, por lo que el policía los fotografió.

En la habitación, en tanto, al policía le llamó la atención lo que encontró. La escena no se correspondía con lo que Parra manifestaba. Según afirmó «habían movido un cajón y nada más». Allí, sacó dos fotos. En ese momento, ordenó a los demás policías que no entrase nadie, hasta que no llegara el personal de Criminalística, para preservar la escena.

Vera aseguró: «En mis años de policía vi muchos robos. Esto no me pareció un robo».

Médica: «Parra hablaba como si nada»

Cintia Olguín es médica y trabaja hace 13 años en guardias médicas. Fue quien llegó en la ambulancia ante el pedido urgente que hicieron los policías. Dijo al jurado que encontró «una chica tirada en el piso, con muchos golpes, mucha sangre. Una imagen impactante».

De inmediato confirmó que requería atención urgente porque detectó «respiración estertorosa, que habla de la gravedad del cuadro».

La subieron a la camilla para el traslado y dio aviso a la guardia de «clave roja, la máxima gravedad» que puede presentar un paciente.

Olguín sostuvo que le generó impresión «que el brazo izquierdo tenía muchas lesiones. Fracturas de defensa, como cubriéndose la cara. Tenía heridas defensivas y las manos hinchadas».

La médica declaró que mientras estuvo en el departamento le llamó la atención que «había alguien hablando como si nada, como relatando una película». Era Pablo Parra.

La versión del robo no la convenció, pese a no ser experta. Sostuvo que le generó dudas porque Agustina era «muy flaquita» por lo que un ladrón podría haberla reducido sin dificultad. Y fue contundente: «No costó nada levantarla. En otros casos cuesta y hasta debemos pedir ayuda».

Sobre su relato, la defensa consultó especialmente sobre el traslado. Como pasó con otros testigos, el abogado de Parra intenta establecer que otras personas tocaron a Agustina. La médica explicó que el traslado se hizo «entre los tres», en referencia al chofer de la ambulancia, el camillero y ella.

Peritaje telefónico y una frase de Parra: “No hay pruebas, ya está”

Luego del cuarto intermedio del mediodía, la audiencia se retomó con una declaración por zoom. Las partes escucharon el testimonio de David Baffoni, un ingeniero que realiza el peritaje de teléfonos y con datos de redes sociales o sitios de internet.

A raíz del monitoreo de teléfonos y redes sociales, se obtuvieron escuchas y mensajes de las personas de interés para la investigación. En la audiencia, durante el testimonio de Baffoni se reprodujo el audio de una conversación entre Parra y un amigo.

Cuando su amigo le mencionó que la madre de Agustina reclamaba que se haga justicia, Parra respondió: “No hay pruebas, ya está”.

En la grabación, Parra no se autoincrimina, pero una vez más denota falta de preocupación por la muerte de la joven, algo que otros testigos recalcaron durante sus testimonios. Los policías que ingresaron al departamento y descubrieron que aún estaba con vida, por ejemplo, recalcaron que en ese momento nunca dejó de hablar del robo.

Parra no colaboró con la investigación

Luego fue el turno de Gastón Semprini, integrante del Laboratorio de informática forense. Informó al jurado que analizó los dos teléfonos denunciados como robados (a través de los chip duplicados), dos notebooks de Agustina y una de Parra.

En el caso de la víctima, los investigadores pudieron recopilar gran cantidad de información, ya que tenía el teléfono vinculado a cuentas de correo electrónico, incluidas las redes sociales. Esa información, por ejemplo, permitió reconstruir su relación previa con Parra, que fue además relatada por amigas de la facultad y de La Pampa.

En el caso de Parra, los peritos no tuvieron el mismo resultado, en gran medida, porque las acciones del acusado. Según relató Semprini, cambió la cuenta Gmail y no dio la contraseña correcta. Es una actitud que difiere con la estrartegia de la defensa, que sostiene que Parra colaboró con la investigación desde el primer momento.

Con información de LM Cipolletti

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