
Pasó el Congreso de PJ. ¿Salió todo como se esperaba? ¿Ziliotto conducción? Di Nápoli mostró lo suyo. El temor al desborde. Los que añoran los 90. Berhongaray va por todo.
(Por Javier Urban) No es posible intentar un análisis de lo que fue una semana clave para la política provincial sin detenernos en lo que, por absoluta casualidad, ocurrió a nivel nacional en el inicio de la misma, cuando el presidente Javier Milei emplazó el busto de Carlos Menem en el salón de honor de la Casa Rosada, diciendo que «les duela o no, ha sido el mejor presidente de la historia».
Ya antes, en el día de la mujer, su hermana Karina le había cambiado el nombre al salón de las mujeres, rebautizándolo como el de los próceres y colocando la foto del expresidente Menem como uno de ellos.

Con ese reconocimiento del presidente libertario fue que comenzó la semana en cuyo cierre el Peronismo de La Pampa celebró su congreso provincial.
Y es preciso no desligar una cosa de otra porque, si bien la coincidencia temporal fue absolutamente casual, el homenaje que se le hizo a Menem invitó a recordar la identificación que una muy buena parte del peronismo pampeano tuvo en la década del 90 con aquel mandatario que, se decía, representaba la adaptación del peronismo a los nuevos tiempos, cercanos a la caída del Muro de Berlín, el fin de la llamada “Guerra fría” y el “Fin de la Historia”, con un relato para “digerir” la catástrofe genocida cercana a la de los “dos demonios” y de la “vuelta de página”, con amnistías a dirigentes de las organizaciones armadas y los generales genocidas por igual. Un peronismo acorde al consenso de Washington, muy lejano a su histórico núcleo duro dogmático de las banderas de soberanía política, independencia económica y justicia social, pensado más que nada como una “identidad” popular y no como un programa político emancipador. Un peronismo pensado más como un “folclore” y una “lógica de poder” para acceder al gobierno, que como un movimiento con una teleología basada en la ética de la justicia social, desplegando un programa que significó una mayor dependencia económica al llevar adelante una política de mayor endeudamiento con organismos internacionales como el FMI; reinsertarnos en la división internacional del trabajo, al llevar adelante políticas que destruyeron la industria nacional y las empresas estratégicas estatales. Una preponderante dependencia política con EEUU a través de llevar adelante una política internacional de “relaciones carnales” con aquel país, al adherir a su programa político y económico continental. Resultando todo esto en mayores niveles de injusticia social, con tasas de desempleo de dos dígitos y una distribución regresiva del ingreso.

Es así que claramente, tomando como referencia la doctrina y la filosofía que el general Perón se encargó de desarrollar definiendo lo que es o no es el peronismo, dejando en claro cuál es su núcleo duro dogmático, su teleología, frente al riesgo de sufrir un vaciamiento que convirtiera al movimiento en instrumento para la dependencia económica y la falta de soberanía nacional, donde reine la injusticia en nuestra sociedad. Y como claramente de eso se trató el menemato en los 90, se puede afirmar que se trató lisa y llanamente de una traición, algo que el homenaje de Milei termina certificando. Pero Menem en La Pampa fue electo con el 50% de los votos en 1989 y re electo con más del 50% en 1995. Y en el 2003, Menem ganó en La Pampa con casi el 28% de los votos, contra menos del 18% que sacó Néstor Kirchner.
Y a esto es importante marcarlo porque, en los días previos al Congreso, dentro del partido se escuchaban voces que, sin reivindicar a Menem, cuestionaban duramente –siempre por lo bajo- la dureza confrontativa del gobernador Sergio Ziliotto con el gobierno nacional, ya que, decían, advertían que una muy buena parte de pampeanos/as, le adjudican al gobierno del monigote de Alberto –a quien votaron por el contraste entre el gobierno de Macri y el previo de Cristina- la incapacidad para revertir el derrumbe del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones que se produjo en el macrismo con cuya lógica Alberto negoció la deuda y gobernó. Esos sectores dentro del oficialismo sostenían que la hipérbole del gobernador respecto al actual presidente, ignora que Milei se explica con mucho de lo que no se hizo, o se hizo mal, en los últimos años de gobierno peronista, porque ahora a la gente le entra el discurso de que se gastaba como locos, que no se hicieron reformas fiscales a su favor y que Milei está yendo contra la corrupción. En definitiva, no pocas voces del peronismo pampeano instaban a Ziliotto a que, aun sin concederle nada a Milei por el ajuste al que somete a la provincia, se encamine a algún tipo de negociación.
No obstante, eso, en la Cámara de Diputados, los legisladores peronistas fueron unánimes a la hora de rechazar el proyecto de resolución de sus pares del PRO-MID que propone instar al gobernador Ziliotto a aceptar la propuesta del Presidente de la nación Argentina, de asistir a la convocatoria del día 25 de Mayo en la provincia de Córdoba.
El contexto previo al Congreso se complementó con el anuncio del gobernador de las promociones del Banco Pampa de incremento del límite de las tarjetas de crédito, préstamos en 20 cuotas a través de las tarjetas con bajos intereses y créditos a tasa cero para el pago de aguinaldos para los dueños de comercios y empresas –celebrado por la presidenta de la Cámara de Comercio, Graciela Bejar “porque ante la merma del consumo permitirá sostener las actividades y los puestos de trabajo” aunque antes, insólitamente, había repudiado el paro contra Milei, el provocador de esa caída en el consumo- y el inicio de una nueva novela en el ámbito legislativo con su proyecto de aporte solidario donde la oposición se niega rotundamente y el bloque oficialista avanza cansinamente.

Y parecía llegarse al Congreso en un marco de menor tensión que la que se advertía en los últimos tiempos entre los dos sectores cubiertos bajo el mismo manto de la línea Plural, los identificados con el ultra vernismo y los señalados como ziliotistas, con respaldos oficialistas por fuera de la agrupación liderada por el ex gobernador Verna. Ambos bandos se repartirían la mayoría de los cargos partidarios y Ziliotto no comprometería la presencia del conductor en el club Estudiantes, bajando a su candidato, Facundo Sola, para sustituir al jorgista Fabián Bruna en la presidencia del Congreso, que quedaría en manos de la promovida por el ingeniero, la vicegobernadora Alicia Mayoral. El intendente de Realicó no quedaría muy contento, pero no era un costo demasiado alto con el que el gobernador pagaría la tranquilidad que reinaría en semejante cita.
Pero algo pasó …ya en el medio-día del viernes trascendió que Mayoral no sería la presidenta y, al día siguiente, si bien los vernistas estuvieron todos, el ex gobernador no participó del Congreso. Y aunque en la lista de delegados y delegadas titulares al Congreso Nacional fueron designados Alicia Mayoral, Daniel Lovera, Fernanda Alonso y el propio Carlos Verna, ningún otro/a de su sector ocupó cargo en el secretariado del Congreso, que terminó teniendo como presidente a uno de los más ziliotistas de entre toda la concurrencia, su secretario de Trabajo y Promoción del Empleo, Marcelo Pedehontaá. Llamativo. De todos modos, la distribución de cargos no generó ningún desencuentro -al menos explícito- y todos parecieron conformes.
Y después del sentido homenaje a Rubén Marín, destacándoselo “como el padre del peronismo de La Pampa, hacedor de viviendas para crear hogares, escuelas para igualar oportunidades, hospitales para tener derechos a la salud, caminos para encontrarnos y servicios para el bienestar de cada familia pampeana”, al que Silvia Gallego despegó de las políticas privatizadoras de Menem, marcando que «defendió el banco de La Pampa y lo hizo crecer aún más para que hoy pueda ser la herramienta que pueda ser usada para impulso de la economía pampeana»; el gobernador reafirmó su posicionamiento anti Milei.

Cuentan que en la previa desactivó cualquier intento de pedido de morigeración en su discurso, dando por cerrada cualquier discusión explicando: “¿Qué quieren que aplauda? ¿el 8 por ciento de inflación del qué se ríe Milei? ¿A costa de qué es ese 8,8%? A costa de miseria, de hambre, de desocupación, de tarifazos, de jubilados cagados de hambre ¿Eso quieren que respaldemos? ¿Eso dicen que la gente votó? No, yo a ese lugar no me corro”.
Y en su discurso llamó a resistir el embate de Milei, que busca «asfixiarnos económicamente», pero esta «no debe ser la lucha de un gobernador, hay que poner la unidad por encima de todos y de todo y cada uno y una de las dirigentes y militantes tome el bastón de mariscal y se ponga a la altura de las circunstancias. Es momento de estar más unidos que nunca y de discutir, pero tengamos en cuenta que en el peronismo no sobra nadie».

Con eso último, Ziliotto dejó en claro que más allá de la coyuntura, que es lacerante y que para su atención le pidió a la militancia «que le exijan a los funcionarios que vayan al territorio para dar respuestas”, el peronismo en La Pampa tiene que empezar a ordenarse para los compromisos electorales que, después de los ocurrido en las presidenciales del año pasado, se presentarán como inciertos para un partido que viene invicto desde el año 1983.
Ziliotto aseguró que su objetivo es “entregarle el mandato en 2027 a un compañero o dirigente popular”, pero a su vez dijo que “hoy estamos peor que el año pasado y no tenemos indicios de que esto vaya a mejorar» y si bien manifestó que “tenemos que entender entre todos donde está el enemigo”, sabe que se ha deteriorado el salario, que de la licuación de los ahorros de la clase media no se habla porque la magnitud de otros problemas lo esconde y que será clave para conservar el voto que tradicionalmente ha acompañado al peronismo, lo que, como congresal, el ex concejal de Santa Rosa, José Luis Sander advirtió el sábado: “hace falta más humildad y menos soberbia, para recuperar a los compañeros que hemos perdido, como los estatales”, que justamente mañana, en la paritaria, estarán esperando del gobierno una fuerte recomposición de sus salarios. Una demanda que será constante, mes a mes. Y con la atención puesta en la revuelta de Misiones, que los alerta a todos, Ziliotto comparte con Milei un mismo temor: que el descontento social se desborde.

Otros datos de color que tuvo el Congreso del sábado fue la demostración de poder de convocatoria que quiso mostrar el intendente Luciano di Nápoli. Sin intenciones de hacer una exhibición de fuerzas, las líneas que componen el peronismo movilizaron a algunos de sus militantes sólo para darle marco a la asamblea máxima del peronismo pampeano. Seguramente porque era local, al celebrarse en Santa Rosa, Copete comprometió a todas las Unidades Básicas para que lleven su gente con la romántica remera celeste diluida en rosa, con la leyenda “consejo local de unidades básicas”. Así, lo que di Nápoli expuso fue que lógicamente hubo más santarroseños que de otros lares en Estudiantes; que, al no sumar sus militantes tras la bandera de La Cámpora confirma que está fuera del kirchnerismo; que tampoco se encolumna tras el gobernador ni con el vernismo; que al retomar los colores que utilizó en su momento de gloria, cuando ganó la mítica interna de 2019, estaría dispuesto a pintarse la cara nuevamente; y que definitivamente su fuerza se circunscribe a la avenida de Circunvalación y eventualmente a los barrios capitalinos que están fuera de ella.

Y también llamaron la atención la ruidosa demanda de sectores que se sienten con derecho a contar con representación en la conducción partidaria, aunque sus representados no parecieran ser tantos como para validar ese reclamo.
Pero en la semana no sólo el peronismo generó resonancia, sino que también el radicalismo puso sobre la arena política dos hechos significativos. Por un lado, el encuentro regional en la zona sur celebrado en Macachín y en el que hicieron la doble demostración de convocatoria y unidad. Hubo intendentes, concejales y autoridades partidarias de esa región y se vio a figuras representativas, al senador Daniel Kroneberger, a la diputada nacional Marcela Colli, al Poli Altolaguirre, a los Torroba, padre e hijo, al ex diputado y a quien heredó su banca. Informaron que debatieron políticas de gestión local, provincial y nacional. Pero mostrarse en movidas semejantes es porque se tiene lo electoral entre ojos.

A eso lo confirma la presencia en el lugar de Martín Berhongaray que parece haber vuelto con todo y por todo. En la semana se lo vio asiduamente en la Cámara de Diputados de la provincia y él mismo se encargó de difundir un mapa pintado de amarillo en los departamentos en que se impuso sobre Ziliotto, que son casi la misma cantidad de los pintados de azul en los que ganó el candidato justicialista. Así recordó que, hace un año, le faltaron poco más de 11 mil votos para ser gobernador, que es casi lo mismo que anunciar que irá por ellos ¿o no?

