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El presidente de la Nación volvió a negarse a hablar de todo el daño que está causando en las familias, en el empleo, en la economía, en la salud, en la seguridad y en la educación.
Javier Milei quiso comparar al que tiene un solo Lamborghini en un barrio de pobres, y al que lo tiene en un barrio de ricos, con el padecimiento que transita la mayoría de los argentinos para resolver su vida mes a mes, día a día.
Menem, en otro contexto, durante la campaña presidencial de 1989, generó la frase “por los niños que tienen tristeza”, en el remate de cada acto. Allí, fiel al peronismo, nombraba con sus arengas a todos los sectores sociales, a los que buscaba convencer para que lo voten. De “los niños que tienen hambre” a los “niños ricos que tienen tristeza”.
En otro tramo de la entrevista, la periodista de The Free Press le preguntó sobre lo que sentía el pueblo argentino ante la imposibilidad de comprar alimentos debido al descontrolado aumento de precios de los últimos meses. La respuesta del ultraderechista la dejó concertada: “Yo no tengo por qué lidiar con las emociones. Yo hablo de números y de realidad, no de emociones”, le contestó el presidente.
Luego ensayó una extraña explicación, poniendo como ejemplo un artículo de lujo, cuando la periodista estaba preguntando por un derecho básico, la alimentación: “Una persona supongamos que tiene un Lamborghini, entonces ¿Cuáles son las emociones de quien tiene un Lamborghini? No lo sé, porque probablemente si está en un lugar muy pobre puede ser que se sienta muy bien con su Lamborghini, pero si vive en un lugar donde todos tienen 15 Lamborghinis se siente miserable. Entonces no puedo lidiar con las emociones, solo puedo lidiar con la realidad”.
La entrevistadora, sorprendida, le dijo que ella estaba hablando de gente que no puede pagar la comida, más allá de las “sofisticadas explicaciones económicas” del ultraderechista.
Ante la repregunta, Milei le dijo que “no se puede caer en la falacia del paraíso”. Y desarrolló: “Hoy hay 15% de la población que es indigente, no logra satisfacer las necesidades básicas. Si hubiéramos seguido con lo que se venía haciendo, hoy habría 60% de indigentes. No se puede caer en la falacia del paraíso. Si me vas a comparar con el paraíso, la vida siempre es horrible. Ahora, si comparamos con el escenario alternativo, el 60% de indigentes hubiera sido una verdadera catástrofe peor de la que tenemos ahora”, indicó el mandatario, quien dijo que hoy “la inflación en alimentos está muy por debajo de la evolución de los salarios, con lo cual en términos de alimentos los salarios están subiendo muchísimo”.

