
Estuvo todo 2023 al cuidado de sus abuelos y ahora está con el padre. En la escuela, un lunes, la niña le pidió comida a la maestra porque “papá no me dio nada”. La Defensoría de Niñez y Adolescencia de La Pampa pidió el 7 de mayo que se tomara una medida de excepción por el “riesgo psico-físico” de la niña.
El padre estuvo preso 30 días por violencia de género, fue condenado y exonerado por esa causa de la Municipalidad de Santa Rosa. Durante 2023, mientras se resolvía la situación de violencia de género hacia la madre, la niña estuvo al cuidado de su abuelo y abuela materna.
La cuidaron con un permiso de palabra de la Dirección de Niñez de Santa Rosa. Durante ese tiempo, se encargaron de las actividades escolares, de las lúdicas fuera de horario educativo, y de su crianza.
El caso fue analizado primero por Niñez de Santa Rosa, intervino la Defensoría de Niñez y Adolescencia de La Pampa, y ahora, pasó a Toay, porque su padre fijó domicilio allá, y se la llevó.
Una tarde de enero de 2024 se la arrebató de las manos de la madre, que estaba en un comercio de Toay, y se la llevó en taxi a Toay.
Desde entonces interviene la Dirección de Desarrollo Social y Humano de Toay.
El 7 de junio se hizo una denuncia contra el padre por supuestos malos tratos, detectados por sus abuelos en una conversación: mientras la abuela hablaba con la niña, se producían silencios cuando se le preguntaba si quería verlos.
Luego, cuando el padre se las tuvo que dejar para ir a trabajar al campo, la niña contó que cuando la abuela preguntaba si quería estar con ellos, quería decir que sí, pero el padre le tapaba la boca para que no emitiera sonido. Cuando pudieron estar con ella, la niña tenía los “ojos hinchados” de tanto llorar.
Esa denuncia del viernes pasado, recién le llegó a Niñez de Toay este miércoles. Desde el viernes hasta hoy, no se hizo nada, no se supo nada, y se desconoce el estado de la niña.
El riesgo psico – físico del que habla Niñez y Adolescencia fue desatendido por Niñez de Provincia, ya que consideraron que no había causales para dictar una medida excepcional.
Hoy los familiares no saben si la niña come e incluso, no saben si va al jardín. En este inicio de ciclo lectivo de 2024, que fue el viernes 1 de marzo, el padre no la envió. Recién asistió a clases el miércoles siguiente, cuando fue la policía a buscarla.
Este miércoles hay una audiencia de “escucha” al padre en Toay. El padre, por orden de la Fiscalía Temática por delitos de Violencia Familiar y de Género, está en una suerte de “prisión domiciliaria”, ya que le ordenaron fijar domicilio “y no abandonarlo sin autorización judicial”.
Los familiares de la niña esperan una pronta resolución por la salud de la menor y reclaman que les vuelvan a confiar la crianza, como lo hicieron en todo 2023.

