
Con Caputo casi de salida, Milei ni el pacto de mayo que hizo firmar en julio puede festejar. El peronismo y el PRO se van alistando. Ziliotto es jugador de grandes ligas pero…la opo se arma y se desarma.
(Por Javier Urban) El medio millón de habitantes viviendo en la indigencia en la Ciudad de Buenos Aires, expuestos cruelmente en las 5 personas que no pudieron seguir soportando el frío de la calle y murieron, le hizo ver a Mauricio Macri la necesidad de salir en apoyo de su primo el intendente y de ya ir poniéndole punto final a la relación con el presidente Javier Milei.
Por un lado le facturó a Milei el hecho de venir apoyándolo «desde antes de ser gobierno y especialmente en la materialización de la estratégica Ley Bases”, y le reclamó que le pague a la ciudad gobernada por su primo Jorge lo que indicaron los jueces supremos, porque “antes que crear nuevas leyes hay que cumplir con las existentes, en especial, cumplir con los fallos irrevocables como es el caso de la deuda de coparticipación que la Nación mantiene con la Ciudad de Buenos Aires”. Y por otro, decidió hacerse cargo de su rol de patrón del PRO y, como ocurre siempre en el sistema capitalista el patrón jamás deja que los gerentes se queden con su negocio. En su momento no lo dejó a Horacio Rodríguez Larreta y ahora tampoco la dejó a Patricia Bullrich, con quien ya había arreglado que sería la presidenta de la Asamblea partidaria y así, en medio de gritos, insultos y portazos, claramente ordenó su espacio y en su lugar ubicó al diputado nacional y ex intendente de Pinamar, Martín Yeza, que estrenó su nuevo cargo advirtiéndole a Milei que si le retiraran el apoyo político, podría quedar el país en una situación de peligro, “este es un gobierno con minoría institucional y si nosotros tomáramos una actitud de mirarnos un poquito más a nosotros y menos al gobierno para ver cómo ayudar de una manera sana, es cierto que se podría poner peligrosa la Argentina”, afirmó el elegido por Macri para exterminar a la Pato.

Macri podrá haber estado en Tucumán en la firma del pacto de mayo/julio –cagándose en el protocolo de estricto negro, se apareció en jeans clarito- aportándole aún la dádiva de ser una de las pocas figuras de peso que se sumó a su acto, pero claramente ha dado a entender que está alistando al PRO para hacerse cargo de una, cada vez menos eventual, transición.
Con los hechos que generó la semana pasada está claro que ha vislumbrado lo mismo que, una semana antes, dio a entender una mayoritaria parte del peronismo cuando generaron hechos políticos significativos en torno al día del aniversario de la muerte de Perón. Concretamente, Cristina, frente al cadete que hacía que la entrevistaba, sentenció que “la derecha de acá es muy anacrónica, que se quedó en la Guerra Fría y habla de comunismo, mientras el mundo se va reacomodando geopolíticamente”. Señaló a Milei como el único que sigue creyendo que el problema de la Argentina es el déficit fiscal, cuando el verdadero problema es que se quedó sin dólares y con un altísimo endeudamiento. Aseguró que ni con el RIGI va a entrar un miserable dólar.

Dijo que lo del déficit fiscal cero es una truchada ante la que el mercado sabe que si tenés cero dólar y te entra cero, estás en problemas, que de la única manera que lo podría sostener es con dolarización, que es hacia lo que apuntaba cuando incorporó a Luis Caputo que le prometió esos dólares imprescindibles para dolarizar y no los ha conseguido. Cristina además reafirmó que para ella como peronista la única verdad es la realidad, que cada uno tiene que producir lo que consume y que ella le supo decir a Xi Jinping que cuando los chinos aún comían con las manos, en la Argentina ya fabricábamos aviones. O sea dejó claro que hay un tema de oferta y que se hace imprescindible la reindustrialización del país. Para gobernar hay que crear trabajo, música para los oídos peronistas. Lo mismo que lo dicho por Axel Kicillof en la quinta de San Vicente, que frente al actual experimento anarco capitalista liberal libertario que tanto daño le está haciendo a nuestro pueblo, la alternativa se llama ‘peronismo”. Que “les va a resultar imposible convertirnos en colonia porque por acá pasó Perón y dejó el peronismo instalado en la conciencia, en la voluntad y en el corazón del pueblo”. Están empezando a decir lo mismo, en una auspiciosa señal de que estarían haciendo primar en su relación lo que los unifica, que es lo que se necesita.

Y eso se impone porque el experimento selvático que votó la mayoría de los argentinos para que gobierne, a 7 meses de haber asumido está exhausto y sin haber logrado absolutamente nada, por más que festeje leyes todavía inocuas y un pacto desvirtuado en todo sentido –en título, en contenido y en adhesión, sólo 18 gobernadores lo firmaron y reprimieron a manifestantes que lo rechazaban-. Como muestra, un botón: uno de los puntos del texto de la penosa Acta de Mayo establece la reducción del gasto público en un 25% del PBI. ¿Qué significa esto? Tener menos médicos, menos policías, menos docentes, menos investigadores. Significa tener medicamentos más caros. Significa tener más gente en la calle. Y otra muestra: siete juzgados intimaron a la ministra Pettovello para que entreguen las cinco mil toneladas de comida. Ahí están todavía, guardándola en el galpón, porque les chupa un huevo.
Sin temor a equivocarme, estoy seguro de que quien no tenía ninguna duda en Milei, ya tiene dudas. El que tenía dudas empieza a rumorear por abajo, a manifestar su descontento por abajo cuando carga combustible o cuando hace las compras en el súper. Y aquel que ya tenía críticas a Milei, las expresa en voz alta, y el que las expresaba en voz alta, hoy lo re-putea al Presidente. Eso lo estamos escuchando, lo estamos viendo ¿Verdad? Y lo peor está por venir.

Fijate, el ministro Caputo no consigue que el FMI ponga plata, porque ya le prestó cuando era funcionario de Macri en 2018 y no confía. Eso no permitió conseguir reservas importantes, más allá de las que se consiguieron por patear pago de importaciones, en el marco de una recesión muy grande en los primeros 2 o 3 meses de gobierno, unos 7 mil millones de dólares, pero no consiguieron un crédito importante. Ningún especulador internacional se animó a poner guita en la Argentina. Todos los dólares que espera el gobierno ya no vienen de carácter financiero, sino de las exportaciones, y lo que se ve es que los exportadores no le están liquidando. Está claro que lo más probable es que termine volando Caputo. Ya desembarcó formalmente en el gabinete Sturzenegger (que irrumpió en modo Maximiliano Alliaga despreciando la idoneidad de los empleados públicos, haciendo gala de una marcada ignorancia ya que por los concursos , los propios laburantes vienen bregando) y lo sustituirá con su propuesta de devaluación. O sea que hará lo que quiere el FMI. “Bolaceará” con la idea de que el libre mercado va a determinar el precio del dólar. Dirá que no devaluará, porque el superhábit fiscal, el financiero, el ajuste monetario hará que el dólar se equilibre. Pero la experiencia indica que en la Argentina, cuando dejan flotar el dólar, en estas condiciones, sube. Y cuando en Argentina sube el dólar, sube la inflación. Y si Milei, con la recesión seguida de depresión, ya ni puede frenar la inflación, será imposible que ya no la veamos. Quedará expuesto que el problema particular que cada uno o una está sufriendo, se llame desempleo, se llame ingresos, se llame educación de sus hijos, se llama acceso a la salud, tiene como común denominador que todo eso es por culpa de Milei.

Quedará expuesto lo que viene diciendo el gobernador Sergio Ziliotto que semana a semana viene demostrando que se ha visto obligado a cambiar su vieja estrategia de no inmiscuirse en las disputas chiquitas ligadas a lo electoral. “No me voy a distraer un minuto en la gestión, para hacer campaña” decía hasta el año pasado. No sólo que esta vez ha asumido ser la voz del oficialismo dentro de la provincia, sino que definitivamente ha quedado enrolado en las grandes ligas, siendo uno de los más representativos del sector del peronismo nacional que confronta con Milei. Todos los informativistas que hacían mención al listado de gobernadores que no acompañarían al pacto de mayo, que Milei hizo firmar en julio, lo nombran en el podio de referentes que naturalmente rehusarían a hacerlo. Junto a Kicillof aparece la figura del ruso en cada foto, en cada imagen, que ilustra los reportes que citan a los, más que díscolos, en decidida batalla contra las políticas del presidente. Y si bien algunas voces se hacen escuchar por lo bajo rechazando esa postura a la que poco redituable la ven, Ziliotto desarticula a quienes cuestionan, confrontándolos con la realidad de lo poco que han conseguido quienes reptando llegaron a Tucuman para suscribir ese pacto vago, superficial y vergonzoso.
Claro que, más que por la actualidad, a la que quieren clausurar, negándose siquiera a sesionar en la Cámara de Diputados donde, por más que paguen el costo de haber quedado expuestos como rendidos ante los lobbys de quienes cuentan con distintos activos que en muchos casos no encajan con el estereotipo de empresario sacrificado, aunque sean ricos. Se les impondría por sólo seis meses una contribución solidaria ante el hambre que campea y los radicales, macristas y tiernistas, les son útiles para que zafen. Y casi que ya lo dan como tema terminado. Ahora su preocupación está en lo que viene, que para ellos, que no tienen ninguna responsabilidad de gobernar, son las elecciones.

Y ya se han juntado y se siguen juntando, todos los que se definen como no oficialistas para intentar encontrarle la vuelta a la manera de aprovechar el tiempo que con buenos pronósticos imaginan que vendrá. Han logrado –sostienen- permanecer unidos en su negativa a facilitarle herramientas al gobierno, aun teniendo que oponerse al clamor de sus correligionarios intendentes que le espetan la necesidad de aprobar lo que el Ejecutivo les reclama para recibir los recursos que sus vecinos en cada pueblo les demandan. Ni eso los ha conmovido y priorizan la posibilidad de hacerle daño al oficialismo, para debilitarlo de cara a las elecciones. Y fíjate hasta qué punto que Martin Maquieyra, quien jamás se involucró en el reclamo que el gobernador hace por los montos coparticipables que Milei no envía a La Pampa –esta semana fue noticia que las transferencias automáticas cayeron casi un 25%-, salió a bancarlo a Macri cuando se le plantó a Milei para que cumpla con lo que le adeuda a la Ciudad de Buenos Aires…
Pero todos ellos creen que ninguna de estas insensibles actitudes les ha restado en la consideración de los y las pampeanos/as. Casi terminaron empatados, dicen, en la última elección a gobernador, de echo consiguieron la misma cantidad de diputados y lo que se viene, imaginan, es una mayor adhesión electoral con la que terminarán con la hegemonía peronista.
Y por estos días se los ve a todos muy juntitos, casi que noviando se diría, mientras diagraman alianzas y suman potenciales votos. Pero nada es lineal.
Se habían propuesto sumar a los libertarios y así ya se veían dándole el tiro de gracia al oficialismo. Pero está claro que la ambición es siempre el denominador común en estas cuestiones. Y poco a poco todos van esbozando su esclarecedora postura: “tenemos que ir todos juntos y yo conduzco” y las intenciones de unidad comienzan a sufrir a las fuerzas centrífugas inevitables.
Es natural que con su líder presidiendo la Argentina, los libertarios no quieran ir a la cola. Es lógico que quieran probar suerte solos, porque si retuvieran una buena parte de los votos que consigió Milei de entre los pampeanos, por lo menos de una banca se apoderarían. Incluso Karina, no permitirá que hagan alianza ninguna. Quieren libertarios puros y de la conversada unión, entonces, los mileistas, afuera.

El PRO de La Pampa tiene mucho por resolver. Ahora conduce Macri ¿estarán todos detrás de él como para que sea quien defina hasta dónde y con quiénes jugar juntos? Si Mauricio representó históricamente al conservadurismo, ¿no pedirá que en La Pampa los suyos hurguen en algunos sectores peronistas siempre distantes de lo que en los últimos años representó el kirchnerismo? Pero también cabe la posibilidad de que Patricia Bullrich reclame adhesión en la provincia. Dicen que Milei la hará jugar como candidata a diputada nacional para birlarle la Ciudad de Buenos Aires al macrismo. Si lo consiguiera, quienes se muestren alineados tras la comandante, seguramente serán premiados en futuros armados.
Y el que todos suponen que irá a reclamar un lugar preponderante en las listas, será Juan Carlos Tierno. Lleva años esperando por condiciones que le permitan capitalizar su pasado peronista con la identificación que tiene con las ideas de Milei y mucho más con el protocolo de la comandante Pato. Con un buen plafón, podría ser el hombre del presidente, se imagina.

¿Y los radicales? Bueno, para los radicales se acaban los adjetivos. A nivel nacional ya son más jocosas que patéticas sus andanzas. Y en la provincia ¿hasta cuándo van a seguir perdiendo prestigio político en las alianzas a las que se suma y donde cede lugares que bien podría retener con sus votos? Por ejemplo, hace poco más de un año tuvieron a su candidato a gobernador respirándole en la nuca a quien fue re-electo, pero al toque perdieron todo en una interna incomprensible y hoy ¿dónde está Martín Berhongaray, aquel postulante que tan cerca había quedado? ¿Seguirán manoseándolo en esas alianzas que se arman y se desarman como si nada, cuando tan cerca estuvo de coronar? Los radicales no se quebrarán, pero no siempre tendrían que estar doblados.

