
Hay una gran cantidad de simpatizantes colombianos que aún no pudieron entrar al Hard Rock Stadium.
La final de la Copa América entre la Selección argentina y Colombia comenzará media hora tarde debido a incidentes en el ingreso al Hardo Rock Stadium de Miami.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Los incidentes comenzaron pasadas las cinco de la tarde y el epicentro del descontrol inicial fue la Puerta Sudoeste de la casa de los Miami Dolphins. Allí fue donde fanáticos de ambos seleccionados, aunque en su mayoría cafeteros, intentaron primero filtrarse por la zona de acceso de los periodistas acreditados y después comenzaron a trepar las vallas. Eso obligó a que entrara en acción el fuerte operativo de seguridad desplegado por las autoridades policiales de Miami y que se procediera a una serie de detenciones.
Hubo desbordes en el ingreso al estadio y los hinchas colombianos saltaron los molinetes.
Como consecuencia de aquellos incidentes, la Policía armó un vallado detrás de los encargados de controlar los accesos y eso produjo que las puertas se cerraran durante unos 45 minutos.
Esto es una vergüenza. pic.twitter.com/BM0lrewxbO
— Team Leo Messi (@TeamLeoM) July 14, 2024
Mira lo que es esta foto. Son una vergüenza, país de primer mundo y son el próximo organizador del mundial. Familias y nenes GOLPEADOS. pic.twitter.com/CNCZlimR7e
— Carpeta Millo (@CarpetaMillo_) July 14, 2024
❌ ESTO ES UNA VERGÜENZA.
— dataref (@dataref_ar) July 14, 2024
La situación provocó la impaciencia de los hinchas que intentaban ingresar con sus entradas. Todo agravado por el intensísimo calor -unos 34°C- que por momentos se tornó insoportable por la altísima humedad y por el nivel elevado de alcohol en sangre en algunos de los fanáticos.
Parecía que todo se había tranquilizado, pero la paz duró un puñado de minutos. Es que un grupo de colombianos quiso mandarse de prepo y sin tickets y la Policía volvió a clausurar ese acceso. El problema es que los ánimos se volvieron a caldear porque la organización decidió cerrar más puertas para evitar un mayor descontrol. Y sólo habilitaron una. El efecto embudo, sumado al calor intolerable, provocó que la gente se comenzara a desesperar en los alrededores del estadio. Y más todavía cuando la Policía ordenó a cerrar todas las puertas.
«Estamos desde hace más de dos horas tratando de entrar y no podemos. Es una locura, toda la gente apretada, hay nenes, hay gente llorando», sostuvo un hincha que había perdido la paciencia ante las cámaras de TyC Sports.
«Hubo mucha gente que ingresó sin tickets. Esto va a terminar muy mal», denunciaba un fanático de Colombia. El descontrol fue total. Tanto fue así que la Policía esposó y detuvo a uno de los gerentes de uno de las empresas que tienen los derechos de televisación de la competencia. No les importó siquiera que tuviera su credencial correspondiente.
Los incidentes tuvieron su correlato dentro del campo de juego. Es que los futbolistas de Argentina y Colombia habían comenzado a hacer la entrada en calor y tuvieron que frenar porque desde la Conmebol alertaron sobre la posibilidad de demorar el inicio del match. Se notó la cara de preocupación de los futbolistas, que buscaban con su mirada a sus familiares y no los podían detectar. Efectivamente, la mayoría de las familias estaban afuera.
Los rumores, finalmente, se hicieron oficiales y pasadas las 20.30 se informó por altavoces que el partido se postergaría hasta las 21.30.
Pasadas las 20.45 volvieron abrirse las puertas de acceso para que la gente comenzara a entrar al estadio. Eran por oleadas. La seguridad por momentos frenaba el ingreso y la gente volvía a estallar en contra del caos organizativo. Al mismo tiempo, los arqueros de la Selección volvieron al campo de juego para hacer una vez más la entrada en calor. Pero fue por un ratito. Dibu Martínez y compañía regresaron a camarines. La bronca de uno de los héroes de Argentina en Qatar era evidente: revoleó la pelota a una de las tribunas.
Hasta esos momentos de tensión y nerviosismo no habían aparecido problemas y la convivencia entre los fanáticos había sido totalmente armónica. Los hinchas, en su mayoría colombianos -es un 70-30-, convivieron sin problemas en el estacionamiento. Del lado de los cafeteros se escuchaban vallenatos a todo volumen, mientras que entre los argentinos sobresalían las parrillas y los bombos, todo al ritmo de la cumbia. (Clarín).

