
La periodista presenta este viernes el libro “Muerta o presa. La trama violenta detrás del atentado” contra Cristina Fernández de Kirchner perpetrado el 1 de septiembre de 2022 frente a su casa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La cita es este viernes a las 20 horas en el café “La Maroma” de Santa Rosa, ubicado en Alvear 42. Estará presente la autora, Irina Hauser, y moderará la charla el profesor y juez de Paz de la capital pampeana, Rubén Funes.
“El juicio ha quedado muy recortado y no está la posibilidad de averiguar quién estuvo detrás, ya sea por su injerencia, por lo financiero, o por el clima de violencia que se venía cocinando desde hace bastantes años”, indicó.
Mencionó que la investigación judicial se centró Fernando Sabag Montiel, con su novia, y con Gabriel Carrizo, el dueño de un emprendimiento de copos de azúcar que la pareja usaba para hacer inteligencia en la casa de Cristina.
“El atentado tuvo algunas peculiaridades. Fue un momento en que un sector de la derecha estaba muy exacerbada, muy violenta desde el punto de vista de pedir erradicar o sacar de la faz de la tierra al kirchnerismo, que no quería decir otra cosa que atacar a Cristina como líder política”, indicó Hauser en diálogo con el periodista Daniel Lucchelli.
Además, “la proliferación de una cantidad de grupos que ejercían acción violenta en las calles y en las redes sociales. Y uno de ellos es Revolución Federal, que no existe más, pero que tiene algunos miembros activos que siguen con la misma idea. En la plataforma de Twitter hablaban de cómo matar a la exvicepresidenta”, resaltó.
“La causa judicial tuvo muchísimas irregularidades, pérdida de pruebas. Quedaron muchos blancos, muchos baches. En el libro logramos mostrar que había un entorno, un contexto facilitador para que tuviera la definición de tomar un arma e intentar hacer lo que hizo Sabag Montiel”, aseveró.
“Montiel estaba en condiciones de hacer lo que hizo y venía muy propiciado por la propia clase política, y por la proliferación de producciones periodísticas, intelectuales, de algunos grupos de personas que hoy rodean a Javier Milei”, describió.
“Con el ‘Ministerio del odio’, un canal de Youtube, hacían transmisiones por streaming que seguían muchas personas. En ese canal instigaban a llevar a cabo acciones contra algunos dirigentes. Uno es Presto, que tuvo un romance con la chica que es novia de Sabag, y que incluso tiene una condena por hostigar a CFK”, recordó.
“En el juzgado de Capuchetti quedaron muchas pistas abandonadas. Estoy azorada con Gerardo Milman, que fue jefe de campaña de Bullrich, que fue su jefe de seguridad, que fue funcionario de ella, había presentado un proyecto para pedir información sobre la custodia de Cristina. Todo en un tono muy provocador. El texto del proyecto terminaba diciendo ‘hay peronismo sin Cristina’ y se preguntaba ‘hay argentina sin peronismo’”, contó.
“Ahora en el juicio, la propia CFK le adjudicó incitación a la violencia al fiscal Diego Luciani. En mi opinión personal, hizo algo nunca visto, hizo un alegato muy exacerbado, se transmitía a pantalla partida, con Luciani en una mitad, y en la otra mitad, mostraban la casa de Cristina”, señaló.
“Los ataques a la expresidenta comenzaron en un plano judicial en la que tuvieron mucho que ver los medios. Algunos jueces iniciaron investigaciones por una nota, y nunca sabés si hubo un acuerdo entre ellos. Con cristina pasó todo eso, una cosa muy desproporcionada, que provocaba títulos catástrofes, y cuestiones que se fueron inculcando en la ciudadanía”, aseveró.
“Al punto de que Sabag Montiel dijo que la quiso matar ‘porque era una chorra’. Ese tipo de campaña se fue afincando, normalizando, y puso en jaque la tarea periodística. Algunos colegas discutíamos qué hacer con causa judiciales truchas, como el caso del dólar futuro, una medida política que la habían convertido en delito. Nos interpelábamos para ver qué se hace con esos materiales. Eso ha pasado y sigue pasando”, finalizó.

