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Alineados, desalineados, degenerados

27 agosto, 2024
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La debacle presidencial descubre cómo empiezan a probarse la pilcha que los libertarios han de dejar, los sectores tradicionales de la política. La reorganización nacional, influye en los armados provinciales.  Todo va quedando más claro. La famiglia judicial volvió a dar la nota.




(Por Javier Urban). El contexto nacional, que siempre influye de manera más o menos determinante en el panorama político de La Pampa, muestra, después de la última semana, a un Javier Milei en medio de un escenario dramático.  Yendo del medio para afuera, los minúsculos bloques en el Congreso con los que cuenta el presidente estallaron de una manera patética:  la diputada Lourdes Arrieta, la del patito en la cabeza, para que la ubiquen, diciendo que Adrián Menem la destrató, que estaba al tanto de la visita a los genocidas, que le dijo putita. Menem hablando de la expulsión que iría a ocurrir, abriendo la posibilidad de que la rajen a Lourdes Arrieta.  Bertie Venegas Lynch diciendo que Arrieta es infantil.  El presidente teniendo que salir a aclarar que no es su agenda la visita a los represores en Ezeiza. La diputada Lilia Lemoine diciéndole a Vicky Villarruel, la vicepresidenta, que se comporte, tratando de encuadrarla.  El senador Francisco Paoltroni diciendo que Milei no es su jefe.  El Presto, influencer libertario, contra Lemoine, acusándola incluso de extorsión con videos. Menem diciendo, tenemos que hacer caso (¿?).

Todos esos hechos se sucedieron en medio de un clima que desde lo político como desde lo económico ha sido irrespirable para un gobierno que está para atrás en todos los rubros.  La situación a la administración Milei se le puso muy tensa en el mercado de divisas.  Ya no la falta de acumulación de reservas internacionales en el Banco Central, si no la evidente pérdida constante de reservas para poder mantener la cotización del dólar blue no demasiado alejado del oficial y así no tener que devaluar, ha colocado al plan económico en un punto de no retorno. A diferencia de otros momentos de la historia reciente, no hay riesgos de una corrida, porque no hay con qué, no hay plata para llevarla adelante, para salir a comprar dólares a lo loco. Ahora si el gobierno no acumula reservas, no puede garantizar el cumplimiento con sus deudores externos –para peor se habría descubierto que Milei/Caputo mintieron cuando dijeron que ya tenían los dólares para pagar los vencimientos de enero del año que viene depositados en bancos de Nueva York-  generándose un punto de ruptura, frente al cual los economistas más escuchados que defienden a Milei salieron a editorializar que si Milei devalúa, se termina su gobierno.

Ese estado de situación retroalimenta al rubro político donde salieron desembozadamente a la cancha los dos grandes jugadores de los últimos años: Mauricio Macri y Cristina Kirchner.

Macri hizo lo inesperado.  Semanas atrás parecía que se estaba conformando –tibiamente- un frente bastante sólido contra la avanzada libertarista cuando todos los diputados nacionales de Unión por la Patria y varios de los distintos sectores del radicalismo acodaron establecer una nueva fórmula en los haberes jubilatorios, lo llamativo fue que ahora, el despecho de Macri –“estoy cansado de que me boludeen”, dicen que dijo- lo llevara a sumarse contra Milei y ordenara a secciones de su tropa que voltearan los fondos reservados de la SIDE y aprobaran en el Senado aquel consenso de la Cámara Baja.   Después era esperable que servicios y trolls, oficiales y ocultos, le tiraran por la cabeza el carpetazo de la causa Correo que está ahora en la Corte Suprema después de que Ariel Lijo –qué justo, ¿No? – la tuviera cajoneada largo tiempo contra el obvio deseo de Macri para lograr la absolución del expediente que lo complica por defraudar al Estado y perdonar una deuda descomunal a sus empresas.  Eso le obligó a salir diciendo que apoyaba al presidente si vetaba la ley del aumento a los jubilados, por el déficit fiscal que generaría y bla bla bla. Pero lo cierto es que no hay ninguna duda que Macri movió sus fichas en el tablero y esto cambia el panorama político.

Y claramente también movió sus piezas Cristina Kirchner.  Por segunda vez en su vida se inclinó por Martín Lousteau, presidente del radicalismo, e hizo que Wado de Pedro, Oscar Parrilli, Leopoldo Moreau, Germán Martínez, Paula Penacca y Florencia López -militantes del cristinismo extremo- lo hicieran presidente de la bicameral de inteligencia, que quedó así en manos del peronismo y del titular de la UCR, dos partidos de la oposición.

Buena movida de Cristina que entregó el 1 y puso el 2 y el 3 –Moreau y Pichetto-.  Pero Cristina no se quedó en eso. Interesadamente muchos la quisieron pegar con la vicepresidenta Victoria Villarruel –básicamente porque en la entrevista que hiciera cuando el aniversario de la muerte de Perón con Pedro Rosemblat dijo que “Si le hubiéramos dado un poquito de bola a esto de que cada argentino produzca al menos lo que consume, te cierra un poco el termino productividad…” y salieron a subirla a un carro ultranacionalista. Sumado eso al coqueteo que insinuó el senador José Mayans con la vicepresidenta- y salió a poner las cosas en su lugar: “Pericia psiquiátrica le vamos a pedir a los que dicen que Villarruel es peronista” y punto.

Y mucho de esto tiene que ver con los alineamientos que se siguen dando en el peronismo pampeano.

Varios son los factores que habilitarían, a quienes así quieran hacerlo, leer como un importante retroceso, si no derrota política, para el gobernador, que haya tenido que recurrir al envío de una ley de actualización presupuestaria con la inclusión de un  aumento en el impuesto a los ingresos brutos a los bancos y al Casino, para atender con esa recaudación la emergencia alimentaria.

Contrariando a las simples lecturas con que los medios, algunos interesadamente, presentaron a este recurso del mandatario como una mágica salida al empantanamiento en el que se encontraba la ley de aporte solidario obligatorio, la “solución” infiere una interpretación en la que Sergio Ziliotto alcanzará a recaudar lo que pretendía, e incluso más -si es que al proyecto que envió para incrementar el presupuesto se lo aprueban con la mayoría simple que corresponde y también al del aporte solidario, que se modificaría automáticamente ya sin el incremento en los ingresos brutos que contemplará la normativa que sube el monto asignado en la ley de leyes para este año- pero, que todo le haya llevado más de seis meses de tratamiento -que justamente no fue tal- sin lograr que su proyecto original sea el que terminen aprobando, lejos está de ser un triunfo.

Es más, que el vocero del oficialismo para pedir que el dictamen sobre la iniciativa de aporte solidario volviera a comisión, en el recinto, no haya sido el presidente del bloque, que es quien había llevado adelante las negociaciones, y que justamente no estuvieran presentes, manteniéndose en la postura de no dar quorum hasta que ese despacho fuera retirado del orden del día los diputados de Comunidad Organizada, dieron muestras claras –simbólicamente hablando y para quien lo quisiera ver- que los ganadores, si se quiere, fueron los dos protagonistas que citáramos en este espacio la semana pasada: el diputado oficialista que sin ser jefe de bloque es el referente del sector mayoritario en el FreJupa y el líder opositor que no es diputado, pero supo manejar a todos los que sí y no son oficialistas.

Los intereses encontrados dentro del partido gobernante se pusieron de manifiesto también en otros hechos significativos de la semana.

Quizá más ruido del que generó el documento titulado “Unidos para defender La Pampa”, en el que treinta y nueve jefes comunales hicieron público su apoyo a la gestión que encabeza Ziliotto y cargaron contra bloques opositores de la Legislatura a los que les pidieron “celeridad” para tratar el proyecto enviado por el Ejecutivo para ampliar el Presupuesto con el fin de asistir a familias vulnerables; hizo la ausencia entre los firmantes de los intendentes Fernanda Alonso, Luciano di Nápoli y Ariel Rojas, de Pico, Santa Rosa y Toay, todos identificados definitivamente con el ex gobernador Carlos Verna.

Por otro lado se presta a una lectura sugestiva la fractura del bloque del FreJuPa en Eduardo Castex, donde el concejal justicialista Martín Araya votó en línea con sus pares de JxC que impidieron el tratamiento sobre tablas del proyecto que manifesta «preocupación» por la emergencia alimentaria que se desató entre las familias beneficiarias del RAFE, e instar a los legisladores para que traten «urgente» los proyectos para garantizar la disponibilidad de los fondos destinados para financiar el programa social. La iniciativa es de autoría de la compañera de bloque de Araya, Nora Rodríguez.

Lo cierto es que el peronismo pampeano vive horas convulsionadas porque emerge lo que siempre estuvo, pero no explícito, hasta que hace algunas semanas la reaparición twitera de Verna no dejó lugar para jugadas con pretensión de ser disimuladas. 

Y como decíamos antes, eso está en línea con el escenario nacional donde el peronismo propone variantes ante la cada vez menos sólida permanencia libertaria en el poder.  Descartada por afiebrada la alternativa de nacionalismo oligárquico pamperonista representado por Guillermo Moreno promoviendo a la Vilarruel, aparecen los dos espacios en los que los sectores mayoritarios del oficialismo provincial quisieran anclar al partido. Por un lado ese arco que, sin descartar a sectores del PRO, nuclea a peronistas del tipo Miguel Pichetto, radicales del tipo Martin Loustau, sueltos carismáticos del tipo Nicolás Massot, lilitos, republicanistas con o sin territorio. Ahí, es donde desembarcarían los no alineados que se alinean detrás de Verna que empiezan a percatarse sobre eso de una salida de extremo centro.

Justamente para demostrar que ese es el espacio en el que la mayoría de los peronistas pampeanos quiere estar, sobre todo los del norte que nunca podrá decir que en su hoja de ruta figura una opción de alianza con el mundo K, es que han ido apareciendo las reuniones que hace tiempo llevan adelante los que se alinean tras el ingeniero, aunque se presenten como no alineados.

Todos ellos han hecho escuchar sus quejas de que Ziliotto y los suyos están más interesados en lograr una transversalidad inédita en la provincia, donde se agrupen todos los que compartan la idea de un gran frente anti Milei.  Y ese pedido para que se esfuercen por tejer alianzas con todos los sectores de la oposición, lo tuvo a un cada vez menos outsider de la interna Z-V, Espartaco Marin, usando las redes sociales para, con motivo de su visita al gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, llamar a un frente con el radicalismo.

Es que el radicalismo, justamente, estuvo dando señales en los últimos tiempos, de una desorientación lógica ante lo que históricamente representaron y las acciones que han llevado adelante en lo que va del año, tanto en el orden nacional como en nuestra provincia. Vocero de eso fue ex diputado provincial, Marcos Cuelle, cuando les dijo a los muchachos del programa Resumiendo, en Radio Noticias, que “hoy hay una gran sensación de que no sabemos dónde estamos ubicados en términos partidarios”.  Y ejemplo de eso fueron las posiciones enfrentadas que parecían esgrimir el intendente de Acha, Abel Sabarots –que representa el sentir de muchos de sus pares- y el Poli Altolaguierre, que comanda a los boinas blancas en la Legislatura.  Los intendentes necesitan la plata que no se libera porque los diputados no daban quorum para tratar los proyectos del Ejecutivo.

Pero esa transversalidad, deseada por los peronistas zilliotistas, que esos desencuentros radicales podrían hacer suponer como viable, parece no cuajar, al menos por ahora.  Por un lado, Altolaguirre se mandó hasta Acha con la excusa de acompañar los festejos por el aniversario de la residencia geriátrica e hizo las paces con Sabarots. “Está todo aclarado con Abel” manifestó y se comprometió a que prestarán «celeridad» al tratamiento de la ley de ampliación del presupuesto y del aporte solidario obligatorio durante los próximos días, en la Legislatura. Y fue otra diputada del radicalismo la que pretendió sepultar esos deseos de conformación de un frente electoral con el peronismo, «es un manotazo de ahogado», dijo, para agregar «no lo entiendo a Marin. Una semana nos pega y a la otra pide la alianza».

Sobre todo por su decidido accionar anti Milei, a Ziliotto se lo identifica con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Él no reniega de eso, aunque sabe que ser compadre de Kichi le genera una inmediata ligazón con el kirchnerismo y que nadie aceptaría en este tiempo mezclarse con los K en un armado político. Pero es paciente, su especulación está anclada en el final del camino y a futuro, nadie  descarta por completo la decisiva presencia que podría tener dentro del peronismo, el kirchnerismo.

Pero lo que más repercusión ha tenido en los últimos días ha sido que, como pocas otras veces, la situación de los jubilados fue tenida en cuenta en el Congreso y se legisló un merecidísimo aumento, que es poco, pero es.  Claro que ya salió Milei a decir que subir las jubilaciones afecta al equilibrio presupuestario y que va a vetar esa ley. Además hipócrita y cínicamente llama a los que votaron ese aumento, degenerados fiscales. Y lo dice con esa cara de goce que pone cada vez que pronuncia la palabra degenerado. Como quien habla de niños embaselinados, o cual diputado de La Libertad Avanza que está prófugo por cometer delitos de pedofilia y pornografía infantil.  Es como el mismo molde, ¿vieron?

Ahora, si aumentar a los jubilados es ser degenerados fiscales, ¿cómo deberíamos llamar a los integrantes de la “famiglia judicial”, a la que por fin parecía que se les cobraría impuestos a la ganancia –como injustamente se hace con todos los  trabajadores de mayores salarios-.  Pero al final no. Mediante una reciente acordada del Superior Tribunal de Justicia, los “supremos” determinaron que quedarán excluidos de pagar el impuesto en cuestión los que aun habiendo accedido a un cargo de mayor jerarquía este año –que es lo que establece la ley como obligación- arriben al mismo desde la carrera judicial, es decir los que claramente pertenecen a la “famiglia”. Los que pagarán -aunque algunos ítems solamente- como el resto de los laburantes, serán los que entren desde “afuera” a la Justicia -un abogado/a que no viene del sistema y pudiera ser designado/a en un puesto de juez/a o prosecretario/a, o cualquiera fuera el puesto-.  Es la casta defendiendo a la prole de la casta.  Definitivamente, como dijeron por ahí, son degenerados sociales.

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