
Músicos, poetas y artistas de todo el país harán oír su voz en defensa y desagravio a la tierra argentina frente a la concesión vasalla de sus reservas naturales a capitales extranjeros que -contra nuestra Constitución- intenta llevar a cabo el actual gobierno.
Este movimiento propiciado por CONASUD (Convocatoria por la Naturaleza como Sujeto de Derecho) ha reunido destacados representantes de la cultura nacional quienes desde sus provincias (CABA incluida) organizaron una serie de festivales de música, poesía y otras expresiones artísticas, abiertos, solidarios y gratuitos para expresar su firme rechazo ante la venta infame de nuestra soberanía.
EL GRITO DE LA TIERRA
Músicos, poetas y artistas de todo el país alzarán un gran canto en homenaje y desagravio a nuestra tierra.
La primera fecha será este domingo 8 de septiembre a las 19:30, en la Sala del Bicentenario de Toay, con la actuación de los y las toayenses Javier Avalis, Julieta Pérez Peyran, Silvia Zabzuk, Belkis Quiroga, Pablo Ardovino, Valeria Ruggieri, Vero Be, Caren Salvini, Ale Burgos, Verónica Eyheramonho, Iago Avellaneda, Marcos Ladreche y Martín Varela. Todos ellos estarán reunidos por el ciclo Manantial de Fuego, que vienen desarrollando desde comienzos de año.
Este homenaje es porque es de la tierra la memoria, el espíritu y el vuelo de toda creación; y de ella, también, la vida, el sustento y el futuro de las generaciones venideras. A la vez, es un desagravio contra la brutal política vende patria del gobierno actual que, regido por los más oscuros intereses, pretende ceder a los especuladores de turno y a las multinacionales extranjeras nuestro patrimonio natural y reservas ecológicas. Mediante un extractivismo sin control se arrasan bosques y se envenenan ríos, destruyendo así el porvenir de nuestro suelo.
Mientras se les niega a los campesinos y a los pueblos originarios el reconocimiento de las tierras que, por imperio de la ley, les pertenecen, se permite la degradación de las mismas con el monocultivo o con el saqueo impune de las empresas mineras y sus nefastas consecuencias, entre ellas la devastación de los humedales por la explotación del litio. Tampoco se reacciona ante el despojo de nuestra riqueza ictícola por las flotas pesqueras de Gran Bretaña y de otros países o a la explotación ilegal de petróleo en las Islas Malvinas. Esta indolencia perversa lleva a la entrega total de la soberanía argentina.
Con una calculada y aviesa ceguera ante el cambio climático que arrasa el planeta con inundaciones, desertificaciones y pertinaces sequías, mientras desaparecen los glaciares y sube el nivel de los océanos, el Estado persiste, violando nuestra Constitución, en consumar este expolio irreversible. Ante el silencio cómplice de muchos de los actores políticos, se alza la voz de los creadores.

