
La ayuda económica para quienes asisten a la educación pública de gestión privada, no llega a los dos mil destinatarios en la Provincia.
El gobierno de Javier Milei busca subsidiar la demanda educativa y no la oferta, tal como lo dijo durante su campaña electoral.
Si bien, cuando quedó al desnudo que la privatización de la educación iba a dejar a las mayorías sin poder acceder a uno de los derechos consagrados por la Constitución Nacional, dijo que solo avanzaría cuando el trabajador pudiera pagarla, pero a los meses, lanzó los váuchers.
Lo mismo afirmó con respecto del transporte y la salud, pero lo concreto, es que la salud privada es impagable para muchos que estaban afiliados y el transporte aumentó más de un 1.000 % ante salarios que siguen perdiendo con la inflación.
El dato duro dice que se entregaron 1952 váuchers educativos en La Pampa, ante una población estudiantil que llega a las 100 mil personas, donde la mayoría asiste al sistema público.
Además de escasos, son insuficientes, ya que, a lo sumo, cubren entre un 20 y un 40 % del costo total de la cuota mensual.
La medida fue innovadora y toda una declaración de principios: eliminó el Fondo Nacional de Incentivo Docente, y a la vez, inauguró un subsidio a sectores económicos acomodados. Pero como el intento de control de los costos de la salud privada, la política libertaria resultó insuficiente, en el monto y en el universo beneficiado.

