
Por Isabel Gigli. Truman Capote es uno de los escritores más importantes de la literatura norteamericana y un representante de la crónica de no ficción. Excéntrico, alcohólico, provocador. Primero amado por la alta sociedad neoyorquina de los años sesenta y más tarde despreciado cuando se encontraron descriptos en sus textos. Al cumplirse cien años de su nacimiento, proponemos un recorrido por sus obras.
Truman Capote nació en Nueva Orleans, Luisiana, el 30 de septiembre de 1924. Uno de sus obras más reconocidas es A Sangre Fría, (In Cold Blood, Penguin, 1966). Después de leer en el diario la noticia del asesinato de una familia en una granja de Kansas, Truman Capote, célebre por su vida glamorosa de Nueva York de los años 60, se instala en el hotel Warren a once minutos de donde el matrimonio Clutter y dos de sus cuatro hijos, habían sido asesinada un sábado a la noche. Capote llega al pueblo Holcomb antes de que la policía supiese quién o quiénes habían matado cruelmente a la familia. Una vez que se identificaron y juzgaron a los asesinos, Perry Smith y Dick Hickock, Capote los visita regularmente en la cárcel hasta la ejecución de la pena de muerte. El significado del sustantivo clutter es confusión o desorden, lo contrario a la vida de esta familia metodista que había logrado construir con trabajo la mejor granja de la zona. Capote también creció en una casa de campo. Pero la suya no fue una familia tradicional. ¿Habrá sido el contraste lo que atrajo a Capote?
Durante su infancia en Alabama, en el sur del país, Truman Capote vivió con dos tías y un tío. Según nos cuenta en El invitado del día de acción de Gracia (Thanksgiving´s visitor, Random House, 1967) compartía su tiempo con la menor de las mujeres, Miss Sook, sesenta años mayor que él y con la cocinera de la casa, que tenía una forma peculiar de hablar: llenaba su boca sin dientes con pelotitas de algodón. En este cuento relata los abusos que sufrió por parte del matón del pueblo, un compañero de escuela.
Otro de sus libros que reúne cuentos costumbristas sobre la vida sureña de Estados Unidos durante la gran depresión es Un árbol de noche (A tree of night and other stories, Random House, 1949). Estos cuentos que fueron publicados en forma individual en revistas como Harper´s Bazaar y New Yorker, reflejan la pobreza cultural y económica y la segregación racial de la sociedad norteamericana.
A Sangre fría se considera como uno de los inicios de la crónica de no ficción. Sin embargo, en 1956, Capote ya utilizaba las técnicas literarias en notas periodísticas. El escritor acompañó en un viaje en tren desde Alemania del Este a Leningrado a la compañía Everyman’s Opera para retratar el tour de “Porgy and Bess”. A través de diálogos, descripciones y elipsis, Capote confronta las políticas dominantes. El artículo fue publicado en el New Yorker, y años después se editó como libro con el título Se oyen las musas (“The Muses Are Heard”).
Desayuno en Tiffany (Breakfast at Tiffany, 1958 Random house) es una bisagra entre sus relatos cortos y la crónica. En “Portraits and Observations” (2013, Random house), traducido simplemente como Retratos, se compilan las entrevistas que escribió para la revista New Yorker. El encanto que Capote mostraba en persona (o el efecto del alcohol que acompañaba sus visitas), se perdía a la hora de escribir y más de un entrevistado se enfureció con sus textos. Especialmente conocida fue la entrevista que le hizo a Marlon Brandon (“The Duke in His Domain”), quizás en las seis horas que duró el encuentro, Brandon se olvidó de que quien estaba delante suyo, aunque no tomara notas, estaba trabajando y tenía una memoria extraordinaria para reproducir las palabras que el mismo Brandon hubiese preferido olvidar. En sus Retratos también incluye a Marylin Monroe. Tal vez por compartir una infancia solitaria, ambos abandonados por sus madres, encontró en ella una amiga y la retrató con mayor cariño.
En 1980 se publica Música para camaleones (“Music for Chameleons”), una colección de cuentos cortos donde se incluye Féretros tallados a mano (“Handcarved Coffins»). ¿Real o ficción? Hubo quienes aseguraron que la historial era real y quienes sostenían que era ficción. Capote volvió a Kansas y a partir de conversaciones con el sheriff que había conocido en el caso Clutter, se entera sobre el incendio de una casa que causó la muerte de un matrimonio y previo a este desenlace, el marido había recibido un féretro en miniatura.
Convencido de ser el mejor escritor de todos los tiempos, cuando sus amigos cuestionaban su obsesión por historias reales, Truman Capote respondía que su novela era de no ficción, acuñando el término. Y lo que empezó como una justificación dio inicio a un género literario que Capote repitió en otras ocasiones. Ya no con la fórmula del policial, pero sí de utilizar material verídico como las intrincadas relaciones de una sociedad millonaria. Los relatos que constituyen Plegarias Atendida (“Answered prayers”, publicado como libro luego de su muerte por editorial Hamish Hamilton, 1984), Capote traiciona a sus amigas de la alta sociedad neoyorkina y esto marcó el derrumbe del escritor en un espiral descendente de soledad, drogas y alcohol.
A veces es mejor inventar una historia que describir amigos.

