
El fallecimiento de dos operarios de una empresa privada que realizaba una obra pública en Santa Rosa dispara el debate sobre la precarización laboral y la reforma que habilita la quita de derechos. ¿Y los elementos de seguridad?
El fallecimiento de dos jóvenes deja en evidencia la falta de controles estatales ante la obra pública que concesiona: ¿alguien constató que se tuvieran los elementos de protección y los dispositivos de medición? En el mercado, ese dispositivo tiene un ínfimo valor para una obra de esas características: se lo consigue por 300 mil pesos. Sin embargo, el jefe de los Bomberos, confirmó que los fallecidos no contaban con ningún elemento. ¿Y las inspecciones?

El ingeniero químico, Martín Solé, le dijo a Plan B que “el fatal siniestro ocurrido en una obra de cloacas de Santa Rosa (realizada por Vial A) que se llevó la vida de dos operarios, nos remite al ocurrido en el mes de marzo pasado en la localidad de Blaquier, provincia de Buenos Aires, donde 6 personas perdieron la vida por la misma causa: la exposición/inhalación a un gas incoloro que no se huele ni siente a altas concentraciones conocido cómo sulfuro de hidrógeno”.
“La impericia de un responsable técnico en la empresa contratista, la falta de capacitación del personal, la falla en los organismos de control municipales y provinciales de estas obras y empresas, la ausencia se sistemas de minimización de riesgos de accidentes y/o de protocolos para este tipo de trabajos en pozos ciegos o alcantarillas, ha sido la verdadera causa de estas tragedias”, añadió.
“En los sistemas cloacales este gas se produce naturalmente debido a la presencia de bacterias que degradan la materia fecal. Existen en el mercado, medidores para detectar la presencia de este gas, cómo así también equipamiento personal como tubos de oxígeno y máscaras para realizar trabajos en este tipo de instalaciones”, indica.
“El sulfuro de hidrógeno desplaza al oxígeno de los pulmones, reacciona fuertemente con las vías respiratorias humedecidas, ya que es muy soluble en agua y provoca la muerte instantánea. Lo sucedido una vez más no puede más que interpelarnos para exigir mayor responsabilidad institucional y capacitación en este sentido”, pidió Martín Solé.

“El ácido sulfhídrico es muy explosivo y tóxico. Puesto que el ácido sulfhídrico es tóxico incluso en concentraciones bajas, es imprescindible detectarlo. En concentraciones muy bajas es fácilmente perceptible, ya presenta un olor característico a huevos podridos. Sin embargo, en concentraciones letales no se puede detectar por vía nasal. Debido a los graves efectos negativos que tiene para la salud, es importante conocer todas las implicaciones de esta peligrosa sustancia”, explica.
“Los detectores de H₂S ayudan a garantizar la seguridad de los trabajadores en entornos peligrosos. Están diseñados para alertar a los empleados cuando se alcanza un punto de consigna mínimo o máximo de H₂S previamente fijado”, finaliza el ingeniero Químico Martín Solé.

