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Van a a fondo y no les importa nada

12 noviembre, 2024
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Con sus relatores produciendo a destajo para demostrar que lo que hoy disfrutan otros, algún día te va a tocar a vos. Y mienten asegurando tener un plan para hacerlo. Milei es Milei y sus políticas son brutales como siempre. En La Pampa Ziliotto está seguro que no le creen y no deja de ser su enemigo. La patronal agraria quiere filtrarse en la interna del PJ.

(Por Javier Urban) Desde que un par de semanas atrás el diario Clarin publicara una nota del economista Ricardo Arriazu, en la que expuso que la política económica de Javier MIlei, llevada adelante por “Luis “Toto” Caputo, responde a un programa planificado y que lo va sucediendo no es producto del azar ni mucho menos una articulación de medidas que no tiene en cuenta al conjunto, en el gobierno libertario reina la euforia porque, supuestamente, ese programa está dando los resultados esperados y la consecución en su instrumentación garantiza los éxitos por venir. Prueba de eso son el equilibrio fiscal persistente, la caída casi constante del dólar blue que prácticamente lo pone a la par del oficial, la demanda creciente de los bonos argentinos y el derrumbe del riesgo país. Y más aún. Apoyados en una estadística de CAME, sostienen que se acabó la recesión y, respaldados en el índice de la CABA –que fue del 3,2%-, anticipan que en octubre habrá otra baja en la inflación.




Ahora, nada de lo que ha puesto al borde del éxtasis al presidente y los suyos es real, porque lo que Arriazu presentó como un programa es la revelación de la inconsistencia del mismo; por más que exhiban supuestos logros. Lo que el economista –presentado por Clarin como el único que acertó con Milei- sostiene que en la economía bimonetaria –que desde hace décadas es la Argentina- la clave está en lograr superávit fiscal a como sea, sin importar el cómo; y tener controlado el dólar. Con eso, la inflación desaparece. Y después, lo único que tiene que hacer la política económica es que las microdevalaciones –llamadas crowling peg- cada vez sean menores. Desde la gran devaluación de Milei se dispuso que haya minidevaluaciones mensuales del 2% y habría que bajarla al 1%, aconseja. En síntesis, para Arriazu, el equilibrio fiscal lo es todo. O sea, primero hay que tener superávit fiscal primario –los ingresos corrientes son mayores que los gastos corrientes-, y con la plata de ese superávit se compran los dólares con los cuales se pagan los interese de la deuda externa, y así, se alcanza el equilibrio fiscal. Pero está claro que hasta ahí llegan las medidas económicas de Milei. La premisa es lograr eso y la economía funciona.

Ahora este gobierno no tiene para nada en cuenta a la competitividad de la economía y la sacrifica en el altar del equilibrio fiscal. Así hay un montón de empresas que colapsan y por lo tanto también colapsa el trabajo asociado a esas empresas. Y el gobierno se desentiende del crecimiento de la economía, nada le importa que haya depresión económica, ni depreciar a la industria que es la generadora de trabajo. Dieciséis mil quinientas pymes ya han caído. Todo es relato.

La única verdad es que la Argentina tiene desequilibrio externo, algo que está reflejado en la propia tasa de devaluación del gobierno y, sobre todo, en el cepo cambiario que el gobierno no levanta. Si bastara con el superávit fiscal, ¿para qué seguir con el cepo y para qué seguir devaluando? Que no devalúen más y chau. Que dejen libre el tipo de cambio. Pero no. La supuesta estabilidad, el supuesto superávit, se corresponde con un enorme aumento de la deuda, porque a lo que deberían pagar lo han venido enchufando en el capital y entonces cada vez es mucho más grande lo que se debe.

Lo de la caída del riesgo país no es porque el mundo advierta que la Argentina es confiable, sólo es consecuencia de un mecanismo utilizado por Milei-Caputo para que inversores compren los bonos de deuda argentina. Mirá, en enero la Argentina tendrá que pagar intereses y amortización de los bonos del sector externo. ¿Qué hicieron? Sacrificaron las reservas internacionales y enviaron a los bancos de Nueva York los fondos a pagar y allí los dejaron depositados, con lo cual, si la plata está depositada, no hay riego que no se vaya a pagar la tasa de interés que tienen que pagar los bonos. Por ende, no hay “riesgo país”. Pero además, Caputo anunció que hay bancos que van a prestarle al gobierno en una especie de “repro” –reprogramación de deuda-: sobre la deuda le prestan más, para garantizarle a aquellos que quieran cobrar los intereses suculentos que aseguran los bonos argentinos y después salir de esos bonos. Podrán hacerlo, llevándose toda la plata en dólares. ¿Y cómo hizo Caputo para conseguir esos préstamos? El secreto está en el oro que hace unos meses sacaron del país para garantizarle a los bancos que van a cobrar lo que le presten a la Argentina, para que pueda hacer frente a los intereses fantásticos que cobrarán los tenedores de bonos, que los compran al 50% de su valor y por los que le pagarán un 5% de interés en dólares, que se harán un 10% porque por esos bonos pagaron sólo la mitad. Ganancias que siempre el “Toto” les asegura a sus amigos de los mercados financieros, que están contentos porque les están dando tasas de interés en dólares monstruosas y así compran los bonos de la deuda porque les han asegurado que les van a pagar los intereses y después, el que se quiera ir de los bonos lo podrá hacer porque para eso Caputo nos endeuda con el préstamo “repro” que supo conseguir.

Por otro lado sostienen que terminó la recesión y se atan a informes como el de Pablo Wende, uno de esos periodistas que se esmeran en encontrar virtudes a un esquema económico fallido. Dice él que algunos sectores han crecido contra el mes pasado. Pero las estadísticas se hacen contra el año pasado y todas dan para abajo. Y en la última semana se vendió el 40% de lo que se vendía el año pasado. Dirán que terminó la recesión, pero lo que no terminó es la depresión. Sin embargo, siguen con esa mentira, respaldándose en el enorme crecimiento de aquellos a los que les aseguraron negocios fabulosos. Esos empresarios que ya en diciembre del año pasado no podían creer lo que les estaban dando porque era mucho más de lo que pedían. Y claro, los balances de esos empresarios del primer semestre, revelan que la rompieron, que les fue bárbaro, ¿por qué? Porque les liberaron los precios. Así, el sector petrolero tuvo ganancias de un 700% y el sector financiero del 500%. Pampa Energía –del grupo Mindlin- creció un 352% contra el primer semestre del año pasado; Transportadora de Gas del Sur, un 695%; Central Puerto, 779%; Transener, 212%; Metrogas, 2.581%; Edenor, que es Vila, Manzano y Filiberti, 727%; YPF, 606%; Pan American Energy, la familia Bulgueroni, 421%; Tec Petrol, grupo Techin, 1.860%; Compañía General de Combustible, la petrolera del grupo Eurnequian, 3.121%. Todas empresas de energía. Hay también de alimentos, ARCOR, que tuvo aumentos de hasta el 656%. Empresas del mundo financiero como el Banco Santander, que está 727% arriba en el resultado neto y en el agro se destaca Molinos, de la familia Pérez Compán, con mejoras de arriba del 800%.

Para los relatores del libertarismo el crecimiento de esas empresas está marcando el fin de la recesión, una recesión que particularmente nunca atravesaron. Pero en la semana tuvieron el descaro de agregarles al brutal enriquecimiento de esos privilegiados, cuestiones exóticas porque, dicen, que otra señal del fin de la recesión, es el aumento de la confianza según el índice Di Tella. ¿Qué tendrá que ver la confianza del índice Di Tella con el aumento de la producción? No hay plan económico, sólo un esquema que lo que busca es que los ricos sean más ricos y que los pobres sean más pobres.

E insólitamente festejaron en Olivos que Trump haya ganado las elecciones en EEUU. Por ahí celebrarán las coincidencias superficiales: se trata del primer presidente norteamericano convicto de la justicia, con 34 causas, que se jactó de ser listo para no pagar impuestos. Dato objetivo equivalente al cipallo que eligió a los fugadores de divisas para el elogio y calificó a Al Capone como un héroe -fue antes de las elecciones que lo eligieron presidente de estas pampas, como para que nadie se llama engaño-. Se puede ir más allá y ligar lo de Trump con Milei en que no basta con ser listo, es necesario tener al pueblo embrutecido con divisiones identitarias, con individuos alienados por las mismas tecnológicas que dominan la economía, la política y la geopolítica. Y también en el hecho de que Trump conquistó la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. Ya de antes tenía el control de la Corte Suprema porque había nombrado magistrados durante su primera presidencia, lo que lo convierte en uno de los presidentes con más poder en la historia de los Estados Unidos, que es a lo que aspira el desquiciado presidente argentino. Pero después, Milei no tiene nada que hacer al lado de Trump, que es una persona nacionalista que cree que América debe volver a ser grande. Pero es una América en la que ninguno de nosotros vivimos. América para él es Estados Unidos y las esperanzas de Milei de que Estados Unidos ayude a su gestión en la nueva etapa es un delirio. De hecho, los latinoamericanos casi no fuimos mencionados en la campaña del presidente electo.

La única verdad es la de siempre. Milei celebrando despidos: «Echamos a 33.000 ñoquis, además echamos a 3.155 hijos de puta que los perseguían desde la AFIP». «Damos de baja los contratos que se van venciendo que no tienen verdaderas funciones», aseguró en la Cámara Argentina de Comercio y Servicios. Y medidas cada vez más brutales contra quienes no encuadran en su modelo de sociedad, mostrando que los que queden afuera, son desechables y cada día se amplía más la base a desechar. Jubilados, trabajadores estatales, maestros, Universidades y, en estos días la crueldad política llega para ajustar Salud. Hoy vemos que no hay existencia de medicación para HIV., reproducción sexual, vacunas, históricamente “tradicionales” (sarampión), dengue, ó “disminución” de la medicación otorgada por PAMI., y hasta provocan demoras en su entrega, desmejorando el sistema de provisión a farmacias. Unos días previos a esta criminal actitud, se había discontinuado la provisión de remedios oncológicos. Los últimos índices de pobreza, indigencia, desempleo, baja productiva y de consumo, elevan esos cimientos a destruir al 90% de la población, incluso con la desaparición de muchas escalas medias, que otrora fueran importantes.

Por otro lado, anunciaron que empieza una purga para lograr la pureza ideológica de cancillería. La purga ideológica, pureza ideológica, notable denominación nazi en un gobierno que se la pasa vociferando ¡viva la libertad carajo! ¿Qué viene después de esto? ¿Pureza ideológica en el Estado, en las universidades, en los medios?

Frente a todo eso, no es cierto que está todo perdido. Que la gente banca todo y que la estrategia del ataque constante termina por acostumbrarnos a vivir en esta mierda. No es cierto. La gente no se acostumbra. No le tengamos miedo. Es cierto que pueda haber varios que mirando sólo su ombligo digan “yo voté a Milei, no perdí el laburo, lo voté para que baje la inflación y porque no quería más paros ni piquetes y hoy, me doy vuelta y bajó la inflación, a niveles argentinos altos pero bajos en el contexto del año pasado, y no hay piquetes. Yo estoy joya”. Seguro que los hay. Pero somos muchos los que no estamos dispuestos a naturalizar y soportar la violencia y la miseria que este modelo propone. Somos muchos. No tengamos miedo. La política tradicional hoy quizás no está a la altura de articular una propuesta superadora. Tampoco los gremios están a la altura. Tampoco la educación está a la altura. Pero ni por asomo hay un clima de sumisión frente a este fascismo bizarro y peligroso que ataca todo lo que implique organización colectiva. Es una certeza que, a sólo 10 meses de gestión, la otra mitad de la Argentina exige otra cosa. Seguro que van a seguir los paros por laburo y salario digno. Las marchas por una educación libre, gratuita y de calidad para todos y todas. Los abrazos y la resistencia hasta que la realidad cambie, seguro. ¿Por qué? Porque ya experimentamos en este bendito país que vivir mejor es posible. Y que no lograrlo es también una decisión política.

Mientras tanto, la oposición principal ha llegado a algún tipo de acuerdo de unidad, siquiera declamada. Siempre hablamos de la necesidad de un debate colectivo que incluyera a todos los sectores del peronismo consustanciados con la Causa Nacional: sindicalismo, las y los gobernadores, intendentes, movimientos sociales, empresarios con visión patriótica, y todas las demás organizaciones libres del Pueblo; después de que no estuviera en la visión del Frente de Todos, lo que el peronismo supo expresar, un gran movimiento industrializador y distributivo que transformó la estructura productiva de la Argentina con un dinamismo de ascenso social para nuestra clase trabajadora, y que por eso ganó Milei. También, cuando Cristina salió a caminar y cambió el eje -porque el peronismo parecía sumido en un chucherío complejo, donde la discusión por un futuro electoral tenía a sus actores más preocupados por una elección para la que faltan tres años y parecían darle la espalda a la coyuntura actual y la desesperación que viven los ciudadanos- no porque no se discutan candidaturas sino porque su imagen, sigue fortísima. Dijimos que sería muy buena una elección por la presidencia del Partido ya que garantizaría terminar con el cacareo dirigencial y el peronismo podría tener una buena oportunidad en las legislativas de 2025. Era obvio que con Quintela convocando a Randazzo, a Pichetto, a los gobernadores facilitadores de Milei, a Yoma…y a otros de la misma calaña, no juntaría los avales peronistas necesarios para una interna y no pudo ser. Y Cristina será presidenta del PJ.

Ella es la que sigue siendo la dirigente que mantiene mayor caudal electoral y también político para ejercer un rol que permita la reconstrucción y el reordenamiento del justicialismo. La figura de Cristina siempre generó orden hacia adentro del peronismo y también caudal de votos: ninguno tiene la cantidad de votos que ella engloba, independientemente de que ese caudal, con los años, haya ido variando. Así como en el 2017 ordenó al peronismo – aunque yendo por afuera del PJ – y se cumplió el código “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, lo que derivó en que en 2019 tanto Massa como el gran armado de Randazzo se sumaran a Cristina, para confluir en el Frente de Todos. Si esta acción ordena la tropa, tal vez el peronismo pueda volver a encauzarse en un proyecto conjunto, para hacerle frente a Milei. Esa gesta requerirá recuperar la audacia, la irreverencia y la rebeldía propias del peronismo. Porque efectivamente es una audacia reindustrializar el país en una región donde los factores de poder buscan pactar estabilidad económica a costa de pobreza profunda.

Simultáneamente, en La Pampa, esa realidad nacional condiciona tanto en las decisiones gubernamentales como en el panorama político donde nadie le saca su mirada a las legislativas del año que viene y actúan en consecuencia.
Por el lado del gobierno, Sergio Ziliotto -incluso a pesar suyo porque sabe que el conflicto permanente nunca da dividendos- en el contexto de que hay un gobierno que tiene un plan de destrucción masiva y arrasar con lo que es público y estatal, que no siempre son lo mismo, para producir esa especie de utopía – y como toda utopía, irrealizable, de Milei- de que la sociedad es una red de relaciones entre personas privadas que se pueden vincular por el mercado, lo que es una ficción pero como tal opera; en ese contexto define su enemigo en función de las políticas de Milei, aunque desde hace tiempo no lo confronte recurrentemente desde lo mediático nacional, como cuando se lo consideraba uno de los 4 jinetes del apocalipsis libertario.

Es así que estratégicamente no reniega del Régimen de Extinción de Obligaciones Reciprocas propuesto por Milei para cancelar las deudas con las provincias, pero como La Pampa no tiene deudas con Nación, “que se olviden de pretender compensar los 70.000 millones de pesos que nos deben con lo que abandonan y lo que no se hacen cargo, además no es racional para nosotros, a cambio de una deuda, recibir un bien o una ruta, ya que habría que invertir en mantenimiento». El ministro Guido Bisterfeld dijo que una alternativa “podría ser recibir un plan de pagos o bonos, como ocurrió cuando Nación compensó una deuda por un juicio ganado ante la AFIP y se pudieron destinar esos bonos a la construcción de viviendas”. Pero las expectativas no son muchas. Tanto es así que ante la inexistencia de «brotes verdes» en la economía mileista, el proyecto de presupuesto, que envió a la Legislatura, de casi 2 billones de pesos, que prevé una capitalización del Banco de La Pampa por 20 mil millones de pesos y del Fondo de Garantías Pampeanas (Fogapam) por 2.000, representa un montón de recursos destinados a la producción.

Lejos del “final de la recesión”, que es la música con la que los libertarios bailan en el Titanic, investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) revelaron las severas consecuencias que tiene en la provincia el esquema económico de Milei. El desempleo creció un 35,71% durante el 1º semestre del año en La Pampa. De diciembre de 2023 a julio 2024, se perdieron 2.183 puestos de trabajo privado en La Pampa. En el 2º trimestre del año en la construcción en La Pampa se perdieron 959 puestos de trabajo, lo que representa una caída del 16,94% de ese rubro durante el primer semestre de 2024. Durante el 2º trimestre de 2024 las ventas reales de los supermercados pampeanos cayeron un 8,30% y acumularon una caída del 11,03% en el1º semestre del año. En esos primeros 6 meses del año 2024, los patentamientos de autos en La Pampa han disminuido un 17,67% y las exportaciones de La Pampa acentuaron la caída del primer trimestre del año en un 32% como consecuencia del cambio de precios relativos y altos niveles de inflación de la economía.
Pero lo más significativo, seguro, es la demanda de energía eléctrica de La Pampa que acumula una caída del 4,80 % durante el 1º semestre del año, representando la abrupta caída en la producción. Por eso es que el presupuesto provincial del año que viene prevé un incremento de casi tres puntos en todo lo que tiene como finalidad el desarrollo de la economía, reasignando partidas ya que habrá menor nivel de obra pública, no habrá obras nuevas, ni compras de equipamiento, patrulleros o ambulancias. El año que viene la prioridad serán los sectores productivos para que haya más producción, generar empleo y actividad económica.

El razonamiento de Ziliotto es que en las expectativas de los pampeanos, hoy hay más parecidos con la situación de mayo del año pasado que con el fin del año 2023. Esto quiere decir que aquella efervescencia mileista con la que el desquiciado ganó las elecciones en La Pampa hace un año, se ha desdibujado. A la enorme mayoría de los pampeanos Milei no les representa hoy ninguna buena expectativa. Por eso sostiene que en las elecciones del año que viene, es muy probable que la mayoría de pampeanos y pampeanas repita el voto de las gubernamentales de mayo y no lo que votaron en noviembre para presidente.

Si a ese panorama le suma que la oposición, en el peor de los casos, hará de las próximas elecciones una suerte de primarias para determinar quién debería conducir al gran frente opositor con el que piensa dar el golpe en los comicios de 2027. O sea, en las legislativas irán todos separados –PRO, radicales, tiernistas y mileistas- para ver quien la tiene más larga para imponer el candidato a gobernador en 3 años. Todo confluye en una oportunidad que el peronismo no debe dejar pasar.

Y es por eso que el gobernador llamó a todos los sectores internos del PJ para ver si puede hacer posible que las internas indisimulables de hoy, no generen dispersión entre los potenciales votantes.

Claro que hay dos gruesas cuestiones con las que tendrá que lidiar el gobernador en el poco tiempo que queda antes de fin de año. Por un lado las demandas de los trabajadores de la administración pública que claman por una reparación salarial, a la que el gobierno quiere compensar con un generoso bono de fin de año. La intersindical muestra los dientes y el gobierno los llama a no confundir el enemigo. ¿Bastará?

Y por otro lado aparece la patronal campera, nunca dispuesta a ver más allá de sus intereses y parecen dispuestos a todo para voltear la ley de gestión integral de plaguicidas.

Van a aumentar un 20% en la siembra de trigo respecto a la campaña anterior y un 24% más respecto al promedio histórico 2020-2024. En relación al maíz, hubo un incremento del 17% interanual y aumentó la cosecha de soja. Desde ese sector privilegiado pegaron el portazo y se retiraron de la reunión a la que se los había invitado para reglamentar esa ley aprobada en el 2020 y que es protectiva de la salud humana y el ambiente, ampliamente demandada por la comunidad que en algunas localidades se empoderaron de su contenido y así frenaron los abusos qué el agro negocio lleva adelante. Pero en otras partes de la provincia aún siguen padeciendo de estas actividades irresponsables donde no se respetan la trazabilidad, la distancia, ni tampoco las condiciones meteorológicas para aplicar los diferentes productos fitosanitarios, y por eso se impone su reglamentación.

Pero los agro-patrones tal vez no advierten debilidad en el gobierno, pero sí saben que puede llegar a estar mucho más fuerte y entonces consideran que este es el momento para ir por la derogación de esa norma que les impide usar plaguicidas a 5 cuadras de que comience el área urbana cuando la fumigación sea terrestres y a 3 kilómetros cuando fumiguen con avionetas. ¿Cuánto podrán perder de ganar teniendo ese mínimo cuidado? Ellos dicen que se les caerá la facturación en la actividad agrícola en más de 276 mil millones. Incomprobable. Y la acción corporativa no dudó un instante en ponerse en marcha. Como pocas veces pasa, todas las entidades de la Mesa de Enlace, CREA, Aapresid y otras asociaciones del sector expresaron su firme rechazo a la ley y denuncian que “Criminaliza la actividad agropecuaria”. Y el diario La Nación, afirmando que “hay una provincia que está dispuesta a pegarse un tiro en el pie” expresó el momento en el que quieren golpear, publicando que “el gobernador de La Pampa, no gana para disgustos en su relación con el campo: luego de lo que fue la polémica cuando el Banco Nación estuvo a punto de cerrar sus sucursales en esa provincia tras una suba de impuestos provinciales, ahora entró en un nuevo frente de conflicto con el sector, que salió a recordar su “firme rechazo” a la ley de plaguicidas y a pedir no sólo que no se aplique, sino que sea directamente derogada”. E involucró al gobierno nacional afirmando que “desde la Secretaría de Agricultura remarcaron que no están de acuerdo con el avance de la reglamentación de la ley, ya que deja afuera miles de hectáreas productivas” y destacando el involucramiento de la vicepresidenta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), María Beatriz Giraudo, que formará parte de una reunión para intentar mediar entre el gobierno provincial y los productores”. En la nota señalan que “el INTA está trabajando en el proyecto desde el minuto cero con su equipo de análisis liderado por Jorgelina Montoya” y ahí está el huevo y no lo pise. La Montoya es esposa del diputado tiernista, ex PRO y referente agropecuario, Maximiliano Aliaga que ya twiteó que esta ley “es la 125 de Ziliotto”. Haciendo referencia a la iniciativa impulsada por Martín Lousteau cuando era ministro de Economía en la primera presidencia de Cristina Kirchner en 2008 y establecía un esquema de retenciones móviles: los productores que exportaran más de 750 toneladas de soja mensuales debían pagarle al Estado una tasa ampliada del 44 al 48,7 por ciento, de acuerdo a la cantidad exportada. Ese dinero permitiría crear un Fondo de Redistribución Social Solidario. Los grandes productores reaccionaron inmediatamente e iniciaron un lockout patronal con bloqueos de rutas en todo el país. El enfrentamiento fue creciendo hasta que, tres meses después, el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley para convalidar la Resolución 125, que cayó con el voto no positivo de Cleto Cobos, el vice radical de Cristina.

Ni el apoyo de Milei que no puede involucrarse en una ley provincial, ni el frente ampliado opositor que ya presentó documentos en la Legislatura sobre el incumplimiento del Poder Ejecutivo de no haber reglamentado la ley en los 120 días siguientes en 2020, que eran los plazos estipulados, le son suficientes a las patronales agropecuarias. También ellos quieren meterse en la interna peronista y muchos se la dan de amigos del más influyente del Norte. Se la juegan a conseguir su apoyo. ¿Se llegará a tanto justo cuando quieren cantar todos unidos triunfaremos en un gran acto unificado el 30 de noviembre?

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