
Tras el plenario de delegados y delegadas de la Mesa Intersindical, desde Unión Del Personal Civil De La Nación (UPCN) La Pampa, manifestaron que “hasta que el diálogo institucional se agote, vamos a estar en contra del desorden y la violencia en cualquiera de sus formas”.
El plenario de delegados y delegadas de la Mesa Intersindical convocó a un paro para el 28 de noviembre. Un referente de ATE pidió “echar a patadas” a Marcelo Pedehontáa.
El dirigente de ATE, Marcelo Morales, celebró el encuentro, pidió “sacarse todas las bostas atragantadas” y “salir unidos” para obtener una recomposición salarial.
Morales criticó a varios funcionarios provinciales y destapó una interna en la Intersindical, por el contacto con el secretario de Trabajo, Marcelo Pedehontáa, y a lo Milei, atacó a la prensa.
Desde UPCN La Pampa publicaron el siguiente comunicado:
En momentos de desconcierto y zozobra, y hasta que el diálogo institucional se agote, vamos a estar en contra del desorden y la violencia en cualquiera de sus formas; porque cuando cada quien intenta representarse solo, nadie está representado; y esa es la trampa en la que no podemos caer.
En tiempos de espejismos y vacilaciones se hace imprescindible encontrar prácticas y espacios que velen por la seguridad y la esperanza de las familias trabajadoras. La lucha tiene los principios que nos dicta la historia. La defensa de los derechos de trabajadoras y trabajadores debe consolidarse a partir de la UNIDAD, la SOLIDARIDAD y la ORGANIZACIÓN.
Transitamos, a nivel nacional, una coyuntura que no nos muestra destino. Y esto representa angustia, confusión e inseguridad. Hoy, debemos poner la mirada, en primer lugar, en el cuidado de la democracia y en el rechazo de cualquier hecho de violencia política. Toda práctica autoritaria parte de la construcción de un enemigo que canalice el enojo del pueblo y convierta a las instituciones de la Nación en el centro de los males colectivos. La profundización de esta mentira nos pone en riesgo como país, y debilita, estructuralmente, a la sociedad organizada. Ese riesgo es enorme. Tan grande que si no podemos sostenernos a través de una mirada democrática, que respete el carácter de nuestras instituciones, nos deja sin herramientas para proteger y defender a quienes más necesitan de representatividad y asistencia.
Y es aquí donde entendemos que, la mejor forma de proteger a trabajadoras y trabajadores es con diálogo y respeto. Diálogo para el consenso democrático y respeto para la preservación constructiva que nuestra propia constitución dispone. Es aquí donde tenemos que velar, colectivamente, por nuestras instituciones, por nuestras familias y por cada una de las personas que funcionan en esa maquinaria, diversa, compleja y perfecta, que es el mundo del trabajo.
En momentos de desconcierto y zozobra, y hasta que el diálogo institucional se agote, vamos a estar en contra del desorden y la violencia en cualquiera de sus formas; porque cuando cada quien intenta representarse solo, nadie está representado; y esa es la trampa en la que no podemos caer.

