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Contra la censura libertaria, realizaron lectura colectiva de “Cometierra”: “Hicimos lo que ellos no hacen: nos pusimos a leer”

24 noviembre, 2024
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Imagen: Redes sociales.

A sala repleta, un grupo de escritores, periodistas y artistas se reunió en el Teatro Picadero para una lectura coral de la novela señalada como “pornográfica” por la vicepresidenta, Victoria Villarruel, como desagravio a su autora y en respuesta a las polémicas sobre varios títulos del programa de lectura Identidades bonaerenses.

Los muertos no ranchan donde los vivos. Tenés que entender”. Así empieza Cometierra novela que estuvo en boca de muchas y muchos. Después de la embestida lanzada por dirigentes libertarios, entre ellos la vicepresidenta Victoria Villarruel, que cuestionaron al gobierno bonaerense por la distribución de libros “con contenido sexual explícito” en la colección “Identidades Bonaerenses”, el libro de Reyes está primero en el ránking de los más vendidos de la semana pasada en la librería Cúspide, por delante de La Vegetariana, de Han Kang, la escritora surcoreana que ganó recientemente el Premio Nobel de Literatura. La primera en leer fue Liliana Heker, siempre vital y entusiasta a la hora de poner el cuerpo y su voz. Aunque el encarnizamiento mediático se concentró en Cometierra, también estuvieron en la mira de esta cruzada retrógrada contra novelas calificadas como “pornográficas” Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara; Las primas, de Aurora Venturini, y la obra de no ficción Si no fueras tan niña. Memorias de la violencia, de Sol Fantin, en la que narra el abuso sexual que sufrió de un profesor de una institución pseudoreligiosa, donde estudiaba filosofía de Oriente y Occidente y practicaba meditación.

 

La fila para entrar al Teatro Picadero, que se extiende a lo largo de casi todo el Pasaje Santos Discépolo, ocupa más de media cuadra. La imagen no llamaría la atención si no fueran las diez de la mañana de este sábado soleado, si el público no fuera considerablemente más joven que el que suele verse en esta sala, si la gente no estuviera armada con equipos de mate y un mismo libro: Cometierra, de Dolores Reyes. Pero es evidente que algo fuera de lo común está por ocurrir en este lugar; el mismo en el que, hace 43 años, se inició Teatro Abierto.

Quien, vencido por la curiosidad, logre escabullirse entre la gente y consiga entrar a pesar de no haberse anotado previamente por mail, podrá comprobarlo con sus propios ojos. Sobre el escenario, casi un centenar de escritores, artistas y periodistas (desde Claudia Piñeiro hasta Martín Kohan, pasando por Alejandra Kamiya, Tamara Tenenbaum, María O’Donnell y Cristian Alarcón, entre muchos otros) esperan junto a una pianista, Guillermina Etkin, para dar inicio a una lectura musicalizada de la primera novela de Reyes, publicada en 2019.

 

Así culminaba la lectura colectiva de Cometierra, de Dolores Reyes, con la participación de más de 80 escritores y escritoras. Hace un ratito, en el Picadero. pic.twitter.com/ppN2rBsbSv

— Maxi Legnani 🇦🇷 (@maxilegnani) November 23, 2024

¿Performance, encuentro de lectura colectiva? Más que el género en el que se inscribe, lo relevante de esta actividad es su propósito: responder, con una lectura coral, a la ola de desinformación que se propagó en medios y redes sociales sobre este y otros libros del programa Identidades bonaerenses, que busca enriquecer las bibliotecas de las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires. Los señalamientos de “pornografía” y las acusaciones de incluir contenido sexual explícito no apto para menores –a las que incluso se sumó la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel– tuvieron su origen en una denuncia de la Fundación Natalio Morelli, que llevó el caso a la justicia y acusó al director general de Cultura y Educación provincial, Alberto Sileoni, de “abuso de autoridad y corrupción de menores”.

 

Emocionante lectura de «Cometierra» junto a escritoras y escritores, artistas, periodistas y docentes universitarios. Dolores Reyes estamos con vos. Repudiamos la inquisición oscurantista de Villarruel y Milei. Este 25N volvemos a las calles para decir ¡Basta Milei! pic.twitter.com/P6YMPmweBs

— Natacha Haeberer (@NatachaHaeberer) November 23, 2024

La idea surgió de Claudia Piñeiro: si tantas personas se estaban mostrando escandalizadas por un libro que a las claras no habían leído, había que responder con lectura. Cuando la idea terminó de tomar forma en su cabeza, Piñeiro llamó a su amiga, la gestora, docente y escritora Cynthia Edul, quien desde hace tiempo organiza junto a Romina Paula una lectura colectiva de La tempestad, de William Shakespeare, en la que distintos escritores interpretan a los personajes. Piñeiro propuso hacer algo similar con Cometierra, parte de la “lista negra” junto a Las primas, de Aurora Venturini, Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara y Si no fueras tan niña, de Sol Fantín, libros de los que también se leyeron fragmentos.

 

Aquí @FlorAlkorta y @leoysubrayo . Así de diversa es la lectura de #Cometierra en el @Teatropicadero pic.twitter.com/wyIygnrDBk

— Diana Maffía (@dianamaffia) November 23, 2024

“Fue muy rápido: organizamos todo en 15 días. Claudia, Dolores, Julián López y Silvia Hopenhayn comenzaron a convocar a otros escritores, y enseguida pensamos en preguntar al Teatro Picadero si podíamos realizar la actividad ahí”, cuenta Edul. “Sebastián Blutrach (empresario teatral y dueño de la sala en cuestión) aceptó de inmediato y puso a disposición toda la técnica y el increíble piano de cola del Picadero. Cuando empezamos a comunicar, más de mil personas se anotaron en un día. Lamentablemente, tuvimos que dejar a la mitad afuera”.

“¿Cómo iba a decir que no a una lectura abierta con escritores y escritoras, a un acto en defensa del acceso de los chicos a los libros ante la agresión sistemática que este gobierno dirige hacia gran parte del sector cultural?”, se pliega Blutrach.

Censurar y prohibir: los antiderechos en acción

La Fundación Natalio Morelli presentó una denuncia judicial contra el director general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, por la supuesta distribución de obras que incluyen “contenido sexual explícito” y temáticas consideradas “inapropiadas”. La ONG en cuestión está presidida por Bárbara Morelli, una militante antiderechos cercana a la diputada libertaria Lilia Lemoine, que explicó que la denuncia fue impulsada por la preocupación de padres y miembros de su organización, quienes consideran que el contenido de esos textos podría afectar negativamente el desarrollo de los jóvenes. “La provincia de Buenos Aires no merece la degradación ni la inmoralidad que Kicillof les impone. Existen límites que no deben cruzarse. ¡Basta de sexualizar a nuestros hijos, saquen de las aulas a quienes promueven estas agendas nefastas y respeten la inocencia de los niños! ¡¡Con los chicos NO!!”, expresó Villarruel en su cuenta de la red social X. La respuesta de Kicillof, por el mismo canal, llegó hace una semana: “Qué mejor que un domingo de lluvia para leer buena literatura argentina. Sin censura”, posteó el gobernador de la provincia de Buenos Aires junto con una imagen en la que está leyendo Cometierra y en una mesa redonda se ven Las primas, Las aventuras de la China Iron y Si no fueras tan niña. Memorias de la violencia, los otros tres libros objetados por ese grupo que bien se podría denominar “los retrógrados avanzan”.

“No les importan los libros, ni siquiera los leyeron”, dijo Fabián Casas a Página/12 antes de subir al escenario a leer. “Esta nueva derecha violenta, que es vieja también, está atacando las conexiones que tienen que ver con lo colectivo porque los libros se leen y comparten entre la gente y son una muestra de la solidaridad y de la hospitalidad. Entonces es un ataque a las políticas comunitarias y colectivas, que es las que tenemos que tratar de recuperar”. Escribir y leer exigen tiempo y paciencia; las y los espectadoras que ya leyeron la novela vuelven a pasar por sus corazones la historia de Cometierra, donde las principales víctimas son las mujeres: la madre de Cometierra, “la seño Ana” y María, entre otras. La escritora le dedicó su primera novela a la memoria de Melina Romero y Araceli Ramos, a las víctimas de femicidio y a sus sobrevivientes.

A la hora de sembrar el pánico entre padres y madres se afirmó que los cuatro libros cuestionados de la colección “Identidades bonaerenses”, que está conformada por 108 títulos de 56 editoriales, estaban dirigidos directamente a las y los estudiantes. Pero no son materiales de lectura obligatoria, sino que están disponibles en las bibliotecas de las instituciones de los niveles Secundario y Superior, Adultos, Escuelas Técnicas, como así también en Bibliotecas Populares y Municipales. “La desinformación y confusión es moneda corriente en el entorno de los líderes digitales que el gobierno sigue y que el presidente retuitea”, advirtió Facundo Pastor antes de leer el fragmento que le correspondía de Cometierra. “La confusión es adrede y es parte de un formato de comunicación que ya lo habíamos visto con la posverdad, pero que ahora viene un poco más desarrollado con fake news, con la idea de que no importa el detalle ni la cuestión concreta, sino que lo que importa es generar un daño, aún sabiendo que la información es inexacta. Pero no creo que sea algo circunstancial, sino que es algo premeditado”.

Pastor bosquejó una especie de perfil de quienes se sumaron a esta tentativa de censurar y prohibir libros. “Son las mismas personas que consideran el aborto como un homicidio o la educación sexual integral un plan oscurantista para eliminar humanos del mundo. ¿Qué interpretación literaria o de ficción podemos pretender justamente de alguien que considera que el aborto es un homicidio calificado y otros disparates similares casi terraplanistas? A todo esto hay que agregar ciertas reivindicaciones a la dictadura; entonces completás un panorama que hasta incluso uno podría pensar que tiene cierta coherencia tenebrosa”.

El entusiasmo que generó la propuesta también se replicó en otros lugares de la provincia y el país: en Ameghino, Mar del Plata, Rosario y otras diez ciudades se organizaron ayer lecturas simultáneas.

 ¿Qué cuenta “Cometierra”?

Comer tierra y que los ojos se acostumbren a ver

Después de casi tres horas de lectura ininterrumpida –hecha de voces femeninas y masculinas, graves y agudas, dicciones espontáneas y de escuela de locución, acentos argentinos y latinoamericanos–, la propia Dolores Reyes cerró la jornada, visiblemente emocionada por los aplausos de la sala repleta. Fue una ovación larga, que recordó lo irremplazable que puede resultar el encuentro presencial: difícil imaginar el mismo impacto con una serie de lecturas virtuales. “¡En un momento pensé que me iba a desmayar!”, dijo Reyes a elDiarioAR. “Esto fue muy emocionante, pero no me lo tomo como un homenaje personal: es una defensa a los libros, a la lectura y de la escuela, que es la institución que forma lectores en este país. Ante tanto ataque, hicimos lo que ellos no hacen: nos pusimos a leer”. (El Diario Ar – Página/12).

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