
El concejal Francisco Bompadre, criticó a sus pares de la oposición por el “silencio” que han mantenido tras el escándalo que protagonizó el presidente Javier Milei al promover la criptomoneda $Libra: “Cuando se trata de investigar a un presidente estafador, desaparecen en modo ninja”. También destacó que su rol como ediles “no es el de una oposición responsable, sino el de saboteadores profesionales. No hay debate, no hay ideas, no hay alternativas. Solo hay una consigna: frenar el progreso”.
El edil manifestó textualmente en sus redes sociales lo siguiente:
El escándalo de la criptoestafa promovida por Javier Milei no parece haber sacudido la moral de los concejales de la oposición santarroseña. Para poner trabas están al pie del cañón, pero cuando se trata de investigar a un presidente estafador, desaparecen en modo ninja.
Lo vemos una y otra vez: cuando se trata de frenar obras y proyectos en Santa Rosa, ahí están, indignados y pomposos. Pero cuando el escándalo roza su propio espacio político, eligen el silencio. La doble vara a la que nos tienen acostumbrados el PRO y lo que queda de la UCR es cada día más grotesca. Este último, un partido que alguna vez defendió los intereses de las mayorías, es hoy apenas un socio menor de la ultraderecha.
Y ese silencio no es casualidad. Es otra muestra de que, más allá de sus matices discursivos, es una estrategia coordinada. Se opusieron a la Ley de Compre Cooperativo, a la pavimentación de la calle Santa Cruz, a la construcción del Parque Lineal, a la seguridad vial, al presupuesto, a la tarifaria, a la modernización del microcentro y ahora también a la obra de energía eléctrica en los barrios populares.
Que la cuenten cómo quieran, el patrón es clarísimo: se oponen a todo lo que mejore la ciudad. A esta altura, su rol no es el de una oposición responsable, sino el de saboteadores profesionales. No hay debate, no hay ideas, no hay alternativas. Solo hay una consigna: frenar el progreso.
Un comportamiento que aunque reiterado no deja de asombrarnos y que a esta altura ya roza lo grotesco. No tienen ningún interés genuino en discutir políticas ni en reflexionar sobre las verdaderas prioridades de los santarroseños. Son solo “contra”.
Y mientras Santa Rosa avanza, ellos siguen anclados en el pasado. Están más preocupados por hacerle los mandados al ex intendente Altolaguirre -solo recordado por los estragos que le causó a la ciudad- que por el bienestar de los vecinos. Más atentos a boicotear que a construir.
Pero lo que más preocupa no es su hipocresía. Es su total falta de coraje.
Porque si de verdad fueran tan republicanos y tan institucionalistas como dicen ser, hoy estarían denunciando la mayor estafa presidencial en la historia argentina. Pero no lo hacen. ¿Será porque no pueden? ¿Será porque son parte del mismo entramado?
Cualquier dirigente con responsabilidades políticas debería expresarse con claridad sobre este tema. No alcanzan comunicados tímidos ni declaraciones ambiguas. O se condena la estafa, o se es cómplice. En estos temas no hay punto medio.
Los santarroseños necesitan que se los defienda con firmeza. De no hacerlo, la historia los pondrá donde se merecen: en la fila de los que callaron cuando más importaba hablar.

