
El dirigente radical, Pedro Salas, aseveró que el gobierno libertario lo integran «autócratas, violentos, discriminadores, antidemocráticos y peligrosos». Fue tras el tuit de Caputto, que propone desaparecer a los que piensan distinto, como lo hizo la última dictadura militar que torturó, violó a hombres y mujeres, robó bebés, niños y niñas, arrojó en los vuelos de la muerte a personas vivas para que se mueran en el fondo del río de La Plata y desapareció a 30 mil personas.
Salas se distanció de la declaración y apeló a qué su partido repudie la propuesta genocida de Santiago Caputo.

El dirigente de la UCR La Pampa, señaló:
Hay un viejo axioma entre abogados que dice: “A confesión de parte, relevo de pruebas”.
El posteo en la red X (antigua Twitter) del asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los vértices del “triángulo de hierro” formado por las tres personas públicas más poderosas del Gobierno Nacional, no deja lugar a dudas acerca del carácter de este último: son autócratas, violentos, discriminadores, antidemocráticos y peligrosos.
A cualquier persona de bien debería alarmarla que alguien del gobierno nacional hable de “erradicar” al adversario, trate al adversario como “el enemigo”, propicie “eliminar” al adversario, nieguen indirectamente el diálogo y la persuasión democráticos y, lo más terrible e inaceptable, que desde el núcleo mismo del poder en la Argentina se afirme “no vamos a parar hasta que el último de ellos ‘desaparezca´ ”. (SIC)
Tener un Gobierno con legitimidad de origen que encarne esos preceptos es tremendo; pero lo realmente terrible es el acompañamiento complaciente de una amplia mayoría de argentinos –entre ellos muchísimos que se autoperciben radicales- que justifican con la estabilidad macroeconómica esos peligrosos desbordes autoritarios y antidemocráticos.

