
Las organizaciones mercantiles de argentina, entre ellas el Centro de Empleados de Comercio, salieron al cruce de las “expresiones vertidas por la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), en relación a la Contribución Adicional Solidaria destinada a la obra social OSECAC”.
La CADAM, alineada con la reforma laboral y previsional para pagar menos impuestos y bajar el costo laboral, dijo que “de $1.241.189 que aporta el empleador, solo $457.312 llega a los bolsillos de los empleados de esos comerciantes”
Ante eso, organizaciones mercantiles, salieron al cruce y explicaron que:
Dicha contribución, nacida en el marco de la pandemia de COVID-19, lejos de ser un “cargo irrisorio”, fue una herramienta fundamental para sostener el sistema sanitario cuando más se lo necesitaba. Aún hoy, sigue siendo un aporte clave para mantener en pie estructuras que cuidan la salud de millones de trabajadoras y trabajadores.
Llama la atención la liviandad con la que CADAM cuestiona este aporte, olvidando que durante la crisis sanitaria más grave de nuestra historia reciente, muchas de sus propias autoridades y afiliados fueron atendidos, alojados e incluso recuperados del COVID-19 en clínicas y sanatorios sindicales.
¿Dónde estaban ellos cuando todo colapsaba? ¿Qué infraestructura pusieron a disposición? ¿Qué parte del esfuerzo colectivo asumieron? Ninguna. Se limitaron a recibir subsidios, preservar márgenes de ganancia y, ahora, pretenden desentenderse de una realidad que los encontró del otro lado del mostrador.
Todos debemos ser agradecidos del sistema solidario que tenemos en la Argentina y, sobre todo, tener memoria. En la provincia de La Pampa, fue AMUSIM junto al Centro Empleados de Comercio quienes colaboraron activamente con el gobierno provincial, poniendo a disposición recursos físicos, económicos y humanos para cuidar a la comunidad.
La solidaridad no se declama: se demuestra con acciones. Mientras algunos solo cuidaban sus balances, hubo quienes pusieron todo para cuidar a los demás. Por eso, que hoy desde CADAM se cuestione una contribución solidaria que ayudó a salvar vidas es, además de ingrato, profundamente injusto.
Y no solo eso: CADAM MIENTE.
Miente cuando pretende presentarse como víctima de un sistema que, en realidad, le tendió la mano en su hora más difícil.
Miente porque oculta su inacción y su comodidad durante la crisis.
Y miente cuando intenta deslegitimar a quienes estuvieron —y siguen estando— del lado de la vida, de la dignidad y del trabajo.
La Federación Argentina de Empleados de Comercio agregó:
1. Si hablamos de salarios, hablemos también de la especulación empresaria, la dolarización de precios, la rentabilidad, Y DE CADAM COMO UNO DE LOS PRINCIPALES GENERADORES DE INFLACIÓN EN LA ARGENTINA.
No se puede hablar del “costo laboral” sin mencionar el rol que tiene la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) y sus empresas asociadas en la formación especulativa de precios por la dolarización injustificada de productos y la permanente búsqueda de rentabilidad A COSTA DEL SALARIO DE LOS TRABAJADORES.
SE DOLARIZAN PRECIOS en un país donde los salarios se pagan en pesos, y cualquier movimiento cambiario se transforma en excusa para subir precios, incluso cuando no hay un aumento real de costos. Esta práctica tiene un solo objetivo: MAXIMIZAR MÁRGENES y trasladar toda la inestabilidad al consumidor final, que es el trabajador.
CADAM no habla de esto, pero ahí es donde se esconde el verdadero problema. No son los aportes sociales ni el movimiento obrero organizado, sino una lógica empresarial que ESQUILMA EL PODER ADQUISITIVO DE QUIENES MENOS TIENEN para sostener ganancias desproporcionadas en tiempos de crisis.
2. El salario no es solo el ingreso en mano. El gráfico difundido por CADAM incluye como “cargas” diversos conceptos que no son impuestos, sino aportes al sistema de seguridad social y sindical, pactados en convenios colectivos y reconocidos por la legislación laboral argentina. Nos referimos a la jubilación, obra social, Ley 19.032, cuotas sindicales y otros mecanismos que garantizan salud, protección social, derechos y acceso a beneficios para millones de trabajadores y sus familias. Estas instancias no representan un perjuicio para el trabajador, sino parte fundamental del salario diferido, que vuelve en forma de servicios y cobertura integral.
3. Las contribuciones patronales son parte de un sistema virtuoso. Los empleadores contribuyen no por imposición, sino porque son parte de un acuerdo social que sostiene el empleo formal. Estas contribuciones garantizan que los trabajadores accedan a salud, previsión y cobertura ante riesgos. Un trabajador en condiciones óptimas es también una inversión para la empresa. Debilitar este sistema no solo afecta derechos: también afecta la productividad y la estabilidad del empleo.

