
(Por Isabel Gigli) Desde el 24 de abril hasta el 12 de mayo en el predio Ferial La Rural, se realiza la 49° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En los galpones donde otras veces, animales y maquinarias agrícolas hacen su presencia imponente, ahora los stands están repletos de libros. El bullicio y el movimiento interfiere con la concentración de la lectura. Y eso está bien: está bien que cada tanto la búsqueda de un libro, se vuelva una masa de personas caminando.
En su discurso inaugural, José Sasturain dijo:
Leer es compartir, conocer, abrirse callado pero atento a lo que ese otro como uno tiene para decir. Un libro es una pregunta, una confidencia, una historia que no existe hasta que no haya alguien que lo lea.
Una de las historias que se puede descubrir en la feria es Mugre Rosa. Fernanda Trías escribió esta novela antes de la pandemia y fue como un presagio: publicada como distopía, se volvió en pocos meses, una historia muy parecida a la realidad. El aire rosado que sopla del mar, despelleja la piel y deja a los afectados en carne viva. Un viento que azota, como una plaga, y una ciudad que va quedando vacía, deshabitada, a medida que las personas se encierran o huyen en busca de refugio.
Los días de niebla el puerto se convertía en un pantano. Una sombra cruzaba la plaza, vadeando entre los árboles y al tocar cualquier cosa iba dejando las marcas alargadas de sus dedos.
El mar de una ciudad portuaria es un aliado, pero ¿qué pasa si de pronto el viento lástima, daña a las personas que no logran escapar a tiempo? Una mujer que, como tantos, tiene que suspender su vida tal como la conoce. Encerrada en su casa, cuida un hijo ajeno, un niño con un hambre insaciable, un hambre que lo va transformando, al mismo tiempo que se transforma la ciudad.
Cada tanto, la mujer realiza un periplo por las calles vacías, viajando en taxis clandestinos que aún circulan, hasta la casa de su madre, que no tiene —y quizás nunca tuvo— empatía por ella. También visita a su marido, internado en el hospital, en el piso de enfermos crónicos. El sistema de salud mantiene a los pacientes que no mueren como curiosidad clínica: ser crónico es un milagro de esta extraña enfermedad.
Fernanda Trías es uruguaya y si se le pregunta seguramente dirá que no se siente atada a ninguna ciudad. Ha vivido en París, Berlín, Buenos Aires, Nueva York, Valparaíso, Madrid, y Bogotá donde reside actualmente. Su mirada de extranjera le permite encontrar extrañezas en lo cotidiano, en aquello que para los locales forma parte del escenario habitual, del paisaje que ya no se percibe. Su prosa tiene un lenguaje muy cuidado y cada capítulo se intercala con una breve poesía, algunas de tan solo un verso:
Una nube es una nube, no importa a qué distancia esté del suelo.
Con este libro, en 2021, Fernanda Trías obtuvo el premio Sor Juana Inés de la Cruz que reconoce el trabajo literario de mujeres de América Latina y el Caribe.
La lectura es un momento reflexivo y no siempre silencioso. También se lee en voz alta y en compañía. Leer en cualquiera de sus géneros: ficción, crónicas de no ficción, poesía —esto lo digo sin base científica— desarrolla un pensamiento crítico y una lectura de la realidad más allá de la linealidad que nos quieren convencer. En tiempos de espejismos y universos paralelos, quizás leer nos ayude a recobrar el sentido común.
Mugre rosa
Fernanda Trías
Penguin Random House Grupo Editor, 2020

