
(Por Rodolfo Gigena) Médicos investigadores afirmaron que nunca es demasiado tarde para jugar al futbol, porque impulsa la capacidad física y la salud cardíaca. Además, dicen que es una forma divertida de socializar.
Hay que seguir con la pasión de jugar al fútbol, eso te da optimismo y también manifiestan que el que pueda hacer cualquier deporte, que lo haga, todo el tiempo que pueda, sentir lo que uno vive, un ejemplo en la actualidad es el New Com, entre otros.
Un sábado cualquiera fui al predio “BN CAMP (LA AGRICOLA)”, para jugar en la categoría Fundadores, para Rosabel, un grupo maravilloso y me encontré con varios amigos. Grande fue mi sorpresa, venia caminando hacia donde estábamos nosotros una persona, con su bolso y sonriendo. Mi amigo de tantos años, la vida nos llevo por distintos caminos, pero siempre un encuentro existía.
Era Mario Baldomé, fui a su encuentro y nos dimos un fuerte abrazo, y me dijo “Rodo querido, cuando años pasaron, recordas aquella cuarta división de All Boys, los campeonatos ganados, que gusto verte”. Le respondí casi con las mismas palabras, emocionado, habían pasado nada menos que más de 50 años, hoy el reencuentro es a los 74 años.
Jugar en All Boys era un sueño en esos tiempos, a los 14 años todos los domingos, a las 9 de la mañana, siiii, a esa hora, con fríos, heladas, el sol a veces nos acariciaba tenuemente, entrabamos en la cancha. Siempre recuerdo los gritos del doctor Ramón Turnes, pegado al alambrado gritando, un gran dirigente.
Y hoy la vida nos reencontró por una misma pasión, el futbol, las ganas de correr detrás de una pelota, con una velocidad distinta a nuestra juventud y por supuesto, participar en un torneo, donde hay jugadores que siguen disfrutando, Raúl Martínez, Mario Vega, el “Bocha” Olguín, Alfredo Sauro, Roberto Forestier, Estergidio Pérez, Julio Pérez, Horacio Gemignani, Delfor Castro, Eduardo Alday, “Cochelo” Sierra, entre otros.
Es una simple anécdota, existirán cientos de ellas en cada cancha donde juegue unos veteranos, solo que el campeonato obtenido por Rosabel hizo que recordara la misma, reencuentros gratificantes, evocar viejos tiempos, disfrutando de la amistad y del deporte.
Quizás a esta edad ingrese uno como titular, suplente, juegues poco minutos, sufrir en la cancha o en el banco, disfrutar de una gambeta, un toque preciso, la alegría de los goles, habrá triunfos y derrotas, son simples anécdotas vividas en una cancha que se convierten en tesoros dentro de cada uno.
Eduardo Galeano escribió alguna vez “Y yo me quedo con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al fin del partido”. VIVA EL FUTBOL.

