
La editorial pampeana 7 Sellos publica un testimonio clave sobre los crímenes de la dictadura. El libro adquiere nueva relevancia tras la restitución de identidad anunciada ayer, lograda con el trabajo de CONADI y el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Desde 7 Sellos Editorial compartieron con “enorme emoción y esperanza la noticia del encuentro del nieto 140, hermano de Adrianita Metz, una de las historias profundamente humanas y desgarradoras que se narran en el libro La Escuelita de Alicia Partnoy, que tuvimos el honor de reeditar recientemente”.
Detallan que en este libro, “Alicia reconstruye con valentía y poesía su paso por el centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita” de Bahía Blanca, durante la última dictadura cívico-militar. Entre los testimonios que recoge se encuentra el de Graciela Romero de Metz, quien fue secuestrada embarazada, junto a su esposo Raúl Metz, y su hijita de 2 años, Adrianita, en Cutral-Co, Neuquén, en diciembre de 1976”.
Comentan que “Graciela fue torturada durante su traslado, mantenida cautiva con los ojos vendados y parió en cautiverio a un varón el 17 de abril de 1977. Tal como relata Alicia en los capítulos “Graciela: Alrededor de la mesa” y “Natividad”, el parto ocurrió sin asistencia médica, en condiciones inhumanas, y el bebé le fue arrebatado. Ayer, 7 de julio de 2025, gracias a la incansable labor de Abuelas de Plaza de Mayo, se confirmó que ese niño es el nieto restituido número 140”.
Desde 7 Sellos Editorial Cooperativa, informaron que “Este hallazgo confirma una vez más la potencia de la memoria como herramienta de verdad y justicia, y nos recuerda por qué es fundamental que estos libros existan, se reediten y circulen. La Escuelita no es solo literatura testimonial: es una obra profundamente viva, que sigue iluminando historias y recuperando identidades aún hoy, casi cincuenta años después”.
“Nos sentimos profundamente conmovidas y agradecidas por haber acompañado esta historia. Abrazamos con fuerza a Alicia Partnoy, a Adrianita Metz, a la familia del nieto restituido y a todas las personas que luchan día a día por la restitución de las identidades robadas por el terrorismo de Estado”.
Finalmente expresaron que “La memoria sigue viva. La verdad sigue apareciendo. La historia continúa escribiéndose”.

