
Maira Iglesias Ramos, egresada con honores de la UBA, se quebró en Splendid AM 990 al contar la injusticia de tener que rendir de nuevo su examen.
La médica recién recibida Maira Iglesias Ramos se quebró en vivo este viernes al relatar la angustia e impotencia que siente luego de que el Gobierno anulara su examen de ingreso a la residencia por sospechas de fraude, a pesar de su intachable trayectoria académica. «Ayer pensé en irme del país», confesó entre lágrimas.
Según supo Noticias Argentinas, la joven médica, que obtuvo un 91 sobre 100 en el examen, contó en el programa «Ensobrados» de Splendid AM 990 que la decisión la tomó por sorpresa. «Que te suelten la mano así de repente cuando vos te forzaste de esta forma en los últimos años es durísimo. El país tendría que estar orgulloso de nosotros, no deberíamos ser sospechosos de fraude», expresó con la voz quebrada.
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Iglesias Ramos es egresada con Diploma de Honor de la UBA, tuvo un promedio de 8.74 y fue docente en la facultad. Renunció a su trabajo para poder estudiar durante meses para el examen que ahora fue invalidado para ella y otros 267 aspirantes que obtuvieron las notas más altas.
La polémica decisión fue anunciada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien argumentó que se detectó un «patrón de desempeño anómalo», principalmente de estudiantes recibidos en universidades extranjeras que obtuvieron puntajes inusualmente altos. «Los acusados son los que sacaron 9. Es el mundo al revés», sentenció la joven médica.
Lo que se investiga desde el Ministerio de Salud
Según publicó “La Nación”, desde la cartera de Salud investigan si hubo una filtración del examen de residencias médicas en el Examen Único para residencias en medicina, enfermería y bioquímica.
Se inició una investigación interna para determinar si hubo errores y se pondrán bajo la lupa los tres puntos clave por donde circularon las preguntas, que se mantienen almacenadas en un dispositivo offline para evitar hackeos. Al mismo tiempo, las autoridades trabajan contrarreloj para definir y organizar la modalidad en la que los 268 médicos deberán volver a presentarse al examen.
Las medidas se deben a que las calificaciones, según las autoridades sanitarias nacionales, se alejan del patrón habitual registrado en años anteriores, tanto por el puntaje obtenido como por las universidades de procedencia.
El punto de quiebre que tomaron para determinar quiénes quedan en la órbita de lo sospechoso es desde los 85 puntos o más en la nota final del examen. Pero no serán todos, sino únicamente quienes se postularon para acceder a las vacantes ofrecidas por la Nación, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires. El Ministerio de Salud de la Nación justificó esta decisión en su competencia jurisdiccional sobre esos cargos.
“No podemos demostrar que se hayan copiado o que el examen se haya filtrado. Solo podemos comprobar que los resultados son irregulares”, señalaron fuentes de esa cartera a “La Nación”.
¿Por qué se fijó el corte en 85 puntos? Según un gráfico al que accedió LA NACIÓN, y que encendió las alarmas en el ministerio, cada universidad presenta una distribución distinta de puntajes. Lo habitual es que esa distribución tenga forma de campana —lo que en estadística se conoce como una curva normal o campana de Gauss—, con un pico de alrededor de los 70 puntos, seguido por una caída progresiva hacia los extremos.
Sin embargo, en algunos casos, especialmente entre postulantes de universidades ecuatorianas, la curva muestra un comportamiento atípico: luego del primer pico, vuelve a ascender marcadamente en los puntajes más altos, como 85, 90 o incluso 95. Este fenómeno se observa, por ejemplo, entre estudiantes de la Universidad Técnica de Manabí, la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí y la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Además del comportamiento anómalo de la curva, llama la atención que, históricamente, los alumnos de estas instituciones no suelen superar, en promedio, los 50 puntos.
El valor donde se cruzan de manera inusual todas las curvas está en los 85 puntos. Por eso, aquellos que obtuvieron 85 o más deberán volver a rendir. Eso generó un importante rechazo por parte de estudiantes que obtuvieron las más altas calificaciones durante toda su carrera universitaria y ahora deberán presentarse nuevamente al examen.
Algunos estudiantes denuncian que las sospechas en realidad surgieron por denuncias de los propios universitarios, y no por una revisión realizada por las autoridades responsables de la organización del examen.
La ruta del pendrive
Las preguntas del examen de residencias suelen estar estrictamente resguardadas para prevenir posibles fraudes, como el que actualmente se investiga. Para evitar hackeos a plataformas online, la información se almacena en un pendrive. Ese dispositivo sale del Ministerio de Salud y se envía, a través del Correo Argentino, a las distintas sedes donde se tomará el examen.
Según fuentes de la cartera sanitaria, en alguno de esos tres eslabones podría haberse producido una filtración. La principal sospecha apunta a una fuga desde dentro del propio ministerio, motivo por el cual las autoridades iniciaron un sumario interno. Aunque no descartan una filtración en el Correo Argentino. Lo más improbable es que la filtración se haya producido en las sedes, ya que no habrían tenido tiempo para organizar todo el fraude. (Fuentes: Noticias Argentinas – La Nación).

