
La Agrupación Rosa y Verde aseveró que el fallo judicial no avala lo actuado por la Junta Electoral y no se pronuncia sobre la cuestión del fondo.
En un comunicado de prensa, la lista opositora cuestiona a la justicia por no manifestarse sobre la cuestión de fondo y solo señalar una que no agotaron la vía administrativa previo a la denuncia.
Con el título “Legalidad sin legitimidad: el trasfondo del fallo judicial”, señalaron:
La Justicia ha rechazado el amparo presentado por nuestra Agrupación Rosa y Verde ante las graves irregularidades ocurridas en las elecciones de UTELPa del 7 de septiembre de 2022. Sin embargo, el fallo no niega los hechos denunciados, ni afirma que las elecciones hayan sido legítimas o transparentes. Lejos de eso, evita pronunciarse sobre el fondo del reclamo.
La resolución judicial sostiene que las irregularidades no pueden ser analizadas sin antes haberse agotado las vías internas del sindicato y las administrativas ante el Ministerio de Trabajo. Es decir, el rechazo se basa en una cuestión de forma, no de contenido. El argumento central es que, al tratarse de un conflicto entre afiliados y la conducción del sindicato, debimos recurrir primero a las instancias previstas por la Ley de Asociaciones Sindicales y por la estructura gremial de UTELPa.
Sin embargo, esas vías internas y administrativas están diseñadas no para resolver, sino para legitimar lo ya decidido por la conducción. Funcionan como una puesta en escena, una cadena burocrática que actúa como el juego del Gran Bonete: nadie se hace cargo, todos se pasan la responsabilidad.
Frente a esa situación, acudimos a la Justicia con urgencia antes de que se consumaran los hechos, como única herramienta posible para ponerle un freno institucional al fraude. Pero la respuesta fue que volvamos atrás, a recorrer un circuito que no solo no garantiza imparcialidad, sino que ya demostró su complicidad con la manipulación.
El fallo reconoce, incluso, que hubo sobres y votos correspondientes a listas de CTERA en urnas de UTELPa. Pero no profundiza, no investiga, no sanciona. Se menciona la irregularidad y luego se la deja pasar.
Lo más preocupante del fallo no es lo que dice, sino lo que decide no decir. No confronta las pruebas, no desmiente los hechos, ni valora el impacto de las maniobras denunciadas sobre el resultado electoral. En los hechos, la Justicia se desentiende del fondo y traslada la responsabilidad al Ministerio de Trabajo, eludiendo pronunciarse sobre la legitimidad de una elección cargada de irregularidades.
Desde la Agrupación Rosa y Verde sostenemos que esta decisión judicial deja intactas las preguntas fundamentales que todavía esperan respuesta:
¿Quién controla los procesos electorales sindicales?
¿Quién resguarda la voluntad de las y los afiliados?
En este escenario, estamos evaluando la posibilidad de apelar. Sin embargo, no podemos dejar de advertir que esta resolución tardó casi tres años, y una apelación podría extenderse más allá de las próximas elecciones, con lo cual su efecto sería puramente simbólico. La justicia que llega tarde, no es justicia: se transforma en parte del problema. Y mientras tanto, quienes integran las escuelas ya saben con claridad cuál es la verdadera legitimidad —o más bien la nula legitimidad— de la actual conducción.
En este contexto, es difícil acudir a un llamado a la unidad cuando ese llamado se expresa solo en palabras, pero no en hechos concretos. La transparencia no se declama: se construye. Y lamentablemente, la Lista Celeste Violeta ha demostrado que no está dispuesta a hacerlo.
Por eso, convocamos a todos los compañeros y compañeras que creen en un sindicato mejor —ya sea desde nuestra agrupación o desde nuevos espacios de oposición— a que no bajen los brazos. Que este antecedente sirva para fortalecer la conciencia, el debate y la organización de cara a futuras elecciones. Porque no hay democracia sindical sin garantías reales.
La Agrupación Rosa y Verde reafirma su compromiso con la defensa de un sindicato democrático, participativo y honesto.
Porque del fraude no se vuelve.
Y porque en cada escuela hay una voz que exige que se respete la voluntad de sus afiliadas y afiliados.
Agrupación Rosa y Verde

