
Un grupo de voluntarios y voluntarias cocina unas 35 viandas que entregan a personas jubiladas, trabajadores y trabajadoras, que no llegan a fin de mes.
Cada tarde un grupo de personas asiste a la Iglesia Catedral de Santa Rosa por una vianda de comida. Las hacen voluntarios y voluntarias de la Iglesia Católica para “personas que no tienen que comer. Arrancamos con una vianda al mediodía y tuvimos que extenderla también para la noche”, contó Javier, uno de los voluntarios.
“Las entregamos frente a la Catedral, algunas las llevamos a personas que esperan frente a las vías y también llevamos algunas a domicilio”, añadió.

Las viandas las entregan de lunes a viernes y este año se sumaron alumnos del Colegio Santo Tomás al trabajo solidario: “Es importante porque los chicos ven la otra realidad, esa que a veces, cuando van por la calle, no se ve”, añadió.
“Incluso estamos ayudando a gente que tiene trabajo y no llega a fin de mes”, aseveró Javier.
“Comenzamos en la pandemia con y se mantuvo, pero en los últimos tiempos, se agravó y pasamos de unas 20 viandas diarias a las 35 de hoy”, resaltó.
También elaboran pan en la panadería de la Iglesia: “se hacen entre 15 y 20 kilos que llevamos al comedor del Barrio Escondido o a la Fundación Fundalhum”, contó Cristian, otro de los voluntarios.
Señalaron que “necesitamos materia prima, descartables y siempre hace falta gente que comparta su tiempo para hacer la comida y charlar con la gente. Recibimos cosas de cocina, frazadas, algo de ropa, un poco de todo”, agregaron.
Fotos: César Gatica.

