
En un acto de fe y determinación, Juan Pizzamiglio, más conocido como “Panchi” en el barrio santarroseño de Villa Santillán, emprendió el domingo a la madrugada un viaje solitario hacia la Basílica de Luján. Con solo su bicicleta, una carpa y la convicción de llegar en nueve días, Pedaleó y caminó más de 130 kilómetros hasta la localidad bonaerense de Pellegrini, sorteando vientos y adversidades.
La travesía nació como un agradecimiento y por devoción a la Virgen de Luján, a quien lleva varias intenciones de sus vecinos. “Soy católico de chico, siempre creí mucho en la Virgen”, comentó Panchi, quien planea caminar entre 10 y 12 horas diarias, usando la bicicleta como apoyo para buscar lugares donde descansar. “Si me agarra hambre, compro algo en algún pueblito a la pasada”, añadió con simpleza.
El viaje, sin embargo, no fue como lo había imaginado inicialmente. La complicada situación económica le impidió realizarlo con su camioneta, como hubiera preferido. “Iba a venir con mi hija, con más asistencia, pero se me complica siendo albañil”, confesó. Aun así, eso no lo detuvo.
Con la meta de regresar a Santa Rosa antes del 5 de octubre para participar de la caminata hacia Anguil, Panchi avanza con perseverancia. “Quiero llegar”, afirmó, destacando el apoyo espontáneo de la gente que lo saluda en la ruta.
Para él, esta experiencia también es una invitación a reconectarse con lo espiritual. En sus palabras: “Tenemos que unirnos un poco más a las iglesias; Dios está en todos lados, pero vive en su casa. Si todos nos arrimáramos a la iglesia, la fe y el mundo serían distintos”.
Su historia ya recorre la ruta, kilómetro a kilómetro, como un recordatorio de que los sueños y la fe no entienden de crisis.
Se agradece la información a César Gatica, quién fue que entrevistó y envió información de Juan Pizzamiglio.

