
La problemática del sistema tributario argentino es objeto de numerosos debates y largas discusiones, podemos resaltar algunas cuestiones:
• Alta presión fiscal: sobre el sector formal de la economía representa el 29% del PBI. Si incluimos al sector informal y la inflación, hay estudios privados que afirman que supera el 50% del PBI, siendo una de las presiones más altas del mundo.
• Hay más de 150 impuestos, siendo 10 los que generan alrededor del 90% de la recaudación.
• Diseño de los impuestos: es el factor más relevante y más complejo, ya que algunos impuestos son muy negativos para la competitividad de Argentina.
• Retenciones, percepciones y pagos a cuenta: se aplican antes de que se genere la obligación tributaria, lo cual produce que algunos contribuyentes sean acreedores del fisco.
• Excesiva cantidad de normas administrativas y deberes formales a cargo de los contribuyentes.
¿Cuáles impuestos afectan la competitividad?
Derechos de exportación (retenciones): Son impuestos que el Estado cobra a quienes exportan, principalmente al sector agropecuario. Están ligados a la capacidad del sector de generar divisas. Sólo 12 países del mundo lo aplican. Competidores de commodities como Brasil, Uruguay, Estados Unidos, no cobran derechos de exportación.
Impuesto a los créditos y débitos (impuesto al cheque): Creado en 2001 con carácter transitorio (hasta diciembre de 2002) sigue vigente. Se aplica sobre movimientos en cuentas bancarias, 0,6% por el depósito y 0,6% por el cobro. Genera doble imposición y es un desincentivador de bancarizar las operaciones comerciales.
Impuesto a los Ingresos brutos: uno de los impuestos más criticados por sus características regresivas. Se aplica sobre las ventas sin importar si existen pérdidas o ganancias. Genera efecto de acumulación impactando en el precio final de los bienes y servicios. Provoca múltiples imposiciones, pero no se elimina por la recaudación a nivel provincial.
Impuesto de Sellos: Es un tributo que grava actos, contratos, instrumentos económicos a nivel provincial. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, calificó al mismo como “un tributo distorsivo que atenta contra la inversión privada”.
Tasas de seguridad e higiene: un impuesto disfrazado de tasa, ya que el monto de la tasa no guarda relación con el costo de prestar el servicio. Es considerado el “ingresos brutos municipal”. Genera doble o múltiple imposición.
Estos impuestos representan, al menos, el 25% de la recaudación del Estado, son muy importantes para el financiamiento de los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal. También son impuestos muy difíciles de administrar.
¿Cuáles son las posibles soluciones?
En el marco del 25 Congreso Nacional de Profesionales en Ciencias Económicas se presentó “Alternativas para una reforma fiscal” con la participación de Osvaldo Giordano – presidente de IERAL, César Litvin – CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, Gustavo Eduardo Diez – presidente CPCE CABA Especialista Tributario – Moderador:
1. Gradualismo tributario: Algunos economistas sostienen que hay que bajar impuestos y bajar el gasto público. No es solución bajar impuestos y que el Estado entre en déficit fiscal que sea financiado con emisión monetaria por parte del Banco Central de la República Argentina. Con el gradualismo no se le va a dar una respuesta razonable a los sectores productivos porque irían bajando de a poco los impuestos. Hay antecedentes de que esta opción no ha funcionado, se han firmado varios pactos fiscales que se abandonaron rápidamente.
2. Que los “buenos impuestos” absorban los “malos impuestos”: Se propone la creación del “Super IVA”. El nuevo IVA sustituiría al impuesto a los ingresos brutos y las tasas municipales. Por el hecho imponible de una venta no se activarían tres impuestos, sino solo el IVA con una alícuota más alta para compensar la pérdida de recaudación que significaría la eliminación de los ingresos brutos y las tasas municipales. Como antecedente exitoso en Córdoba se unificaron los impuestos para los pequeños contribuyentes administrados por la nación, provincia y municipios logrando bajar la burocracia y reducir la evasión.
La reforma fiscal debe tener dos objetivos: mejorar la competitividad del sector privado y simplificar el sistema tributario.
“Para llevar a cabo la reforma se requiere un acuerdo fiscal que involucre a los niveles de gobierno nacional, provincial y municipal. Es recomendable que el proyecto que se presente en el Congreso de la Nación sea elaborado con la colaboración de expertos tributaristas, ya que se involucran los recursos del Estado, la competitividad y el crecimiento de la economía argentina” concluyen en el estudio Clave Legal (Escalante 243, Santa Rosa, La Pampa).

