
La justicia pampeana realizó este martes una inspección ocular en la obra en la que falleció un soldador en junio pasado. La querella señaló falencias en el plan de seguridad y en los controles.
Este martes el juez Daniel Ralli, el fiscal Andrés Torino, la defensora oficial Antonela Marchisio y el querellante Nicolás Casagrande, se presentaron en la obra ubicada en Poetas Pampeanos y colectora de Arturo Illia, donde se hizo la inspección ocular y la Agencia de Investigación Científica hizo la primera pericia de campo en el lugar donde Sergio Ramón Urquiza (55) tuvo el siniestro de trabajo cuando se quemó el 40 % de su cuerpo.
La obra pertenece al empresario Javier Catoni, pero es realizada por Industrias Rivera, BK Construcciones y controlada por la empresa SHYMA, encargada del plan de seguridad e higiene.
En una audiencia de seguridad e higiene, realizada con anterioridad, la querella representada por Casagrande, pidió que se investigue al titular de SHYMA, y al responsable de seguridad e higiene de la empresa constructora.
“No había elementos de seguridad. El mataguegos sostenía una puerta, no estaban los carteles que exige la normativa. Carecía de elementos de seguridad y resguardo”, afirmó Casagrande a Plan B.
El siniestro laboral se produce el 18 de junio, mientras el soldador realizaba su trabajo. Buscan determinar si el líquido utilizado pudo haber causado el fuego.
“Los bomberos, que realizaron la pericia el mismo día del siniestro laboral, elaboraron un informe en el que dejaron sentado que la obra era un desastre de seguridad e higiene. Además de sostener una puerta, los matafuegos estaban vencidos”, mencionó el abogado.
Accidente previo
Urquiza se había caído de ocho metros de altura en otra obra. “Estuvo de licencia de marzo a junio y le dieron el alta diez días antes del nuevo accidente. Pedimos que se determine si no lo obligaron a volver a trabajar antes. Creemos que lo reincorporaron dos meses antes de la licencia obligatoria”, añadió.
La justicia también investiga la condición de contratación, ya que habría personal “en negro” y hasta se sospecha que Urquiza, que era el capataz de la obra, estaba como oficial albañil.
El soldador falleció el 27 junio en Buenos Aires, diez días después de haber ingresado al Favaloro con el 40 % del cuerpo quemado.

